EL PERÚ CERRARÁ EL AÑO 2018 CON BUENOS INDICADORES ECONÓMICOS

Escrito por César Martinez. Publicado en Diciembre 2018

LEYENDA: Janet Mogollón Pérez, Consultora del Instituto FINANPOS. Trabajó durante más de seis años con adolescentes, y en los últimos dos años lo hace con profesionales y jóvenes mayores. Es psicoterapeuta en Consejería y Orientación Familiar.

Clientes de la Industria Microfinanciera se sienten optimistas y contribuyen con la Inclusión Financiera

A pocos días de cerrar el año, la economía peruana terminará con cifras económicas buenas, aunque la realidad en algunos sectores revele lo contrario, especialmente en zonas altoandinas y comunidades étnicas, donde la pobreza se mantiene en niveles de naciones subdesarrolladas del cuarto mundo.

Si profundizamos en conocer mejor a los clientes, especialmente de las microfinanzas, veremos que en la industria microfinanciera, el Perú es uno de los líderes en América Latina, después de Colombia. También es cierto que este fenómeno está alcanzando altos niveles de crecimiento y se ha convertido en uno de los principales indicadores de la economía peruana. Aunque no tiene el respaldo gubernamental como debería ser, es el sector privado el que está asumiendo el reto de darle valor agregado al desarrollo del país.

Si bien es real que la industria microfinanciera es la vedette de la economía emergente y la inclusión financiera está avanzando, algunos aún ignoran el rol social de las microfinanzas, razón por la cual sólo atinan a conformarse con dependencias gubernamentales que burocráticamente intentan hacer algo por las pequeñas empresas, confundiéndola como si fuera sinónimo de microfinanzas.

La industria microfinanciera es más que simples oficinas de coordinación y no sólo debería representar préstamos al sector de la pequeña y microempresa. Tiene que ver con los diversos tipos de tecnología crediticia, facilidad en el acceso al crédito, rapidez en el servicio al cliente, financiamiento de capital de trabajo, relación financiera a largo plazo, garantías, redes empresariales, asociatividad empresarial, adecuados controles internos, administración de riesgos empresariales, inclusión financiera y social, y ahora, transformación digital y usos de las diversas redes sociales y de comunicación.

También está vinculada con la evaluación, capacidad y voluntad de pago, así como el seguimiento y control de la morosidad y de los créditos mismos. Pero todo ello carecería de importancia, si los microcréditos no están contribuyendo con la erradicación de la pobreza, la generación de mayores empleos y mejoramiento de la calidad humana.

La experiencia de las cajas municipales de ahorro y crédito, cajas rurales, cooperativas de ahorro y crédito, Entidades de Desarrollo de la Pequeña y Microempresa (EDPYME) y diversas organizaciones no gubernamentales es vital para entender a ciencia cabal qué es la industria microfinanciera y cómo articularla con el desarrollo del país.

Si sólo tomamos como ejemplo, la experiencia de las cajas municipales de ahorro y crédito (CMAC), observaremos la importancia que tiene en el desarrollo de miles de empresas. La existencia de las CMAC ha sido muy positiva en la promoción y desarrollo del empresariado vinculado a la pequeña y microempresa.

No debemos olvidar que las cajas municipales inician formalmente el microcrédito en nuestro país juntamente con algunas cooperativas de ahorro y crédito y organización no gubernamentales de desarrollo. Son las pioneras de las microfinanzas. Antes nadie otorgaba créditos al empresario de la PYME o MYPE, por eso empiezan con el crédito pignoraticio; y también, como nadie encontraba trabajo en nuestro país (entre jubilados, despedidos, etc.), se reactivan los micronegocios.

LAS MICROFINANZAS

Sin embargo, como industria microfinanciera debemos mirar el entorno peruano, imitar los buenos ejemplos y aprender lecciones de las equivocaciones. Ahora vemos que el crédito de consumo está creciendo notablemente y ello puede minar las bases de las microfinanzas en el país. Desde esta perspectiva, el Perú está siguiendo el mal ejemplo que experimentó la naciente microfinanzas en Chile.

Es notorio que grandes capitales del sur llegan al país para invertir y dar trabajo a los peruanos, y eso es bueno para nuestra economía. ¿Pero cuáles son las razones por la que empresarios chilenos están invirtiendo en el país y no en Chile? Simple y llanamente porque en Chile ya no se puede hacer. Por cierto, que nos referimos a los capitales de origen financiero, aquellos orientados al consumo masivo.

El ciudadano chileno está tan endeudado que ya no tiene capacidad de pago. Hasta sus hijos y nietos deberán pagar las deudas. Por lo tanto, el dinero que no puede usarse en Chile tiene que salir para ser invertido a otros países y así llega la inversión al Perú.

Es verdad que el crédito de consumo permite que miles de peruanos puedan tener ciertas comodidades y hasta determinado “estatus social”, pero el precio que tendrán que pagar será demasiado alto, no sólo en efectivo sino socialmente. Esta realidad distorsiona el crecimiento de las microfinanzas en el país, porque el emprendedor muchas veces solicita un crédito no para invertir en el negocio sino para dedicarlo al crédito de consumo.