EL LIDERAZGO ES INNOVADOR

Escrito por Cesar Sanchez Martinez. Publicado en Noviembre

El autor es periodista especializado en Economía y consultor en temas de Liderazgo y Educación Emprendedora del Instituto FINANPOS. Tiene más de mil artículos publicados sobre periodismo, literatura, arte y economía.

Por César Sánchez Martínez

En los deportes, especialmente en el atletismo, las mejores marcas se hacen con sacrificio, esfuerzo y hasta con lágrimas. Hay un costo por pagar y eso, incluye muchas veces, la innovación.

Una construcción se hace con un propósito. Sirve para albergar a alguien o guardar algo. Cada acción del líder debe marcar un hito en la vida de sus seguidores. Si realmente no hay propósitos en la vida, mejor está que se dediquen a otros menesteres. La dureza y vitalidad de la construcción dependerá del material que se haya utilizado.

Para trascender hay que cultivar en la vida de los seguidores, caso contrario, se ha perdido el tiempo por ambas partes. Si está dispuesto a convertirse en líder, sería bueno que evalúe el costo. Hay un buen precio por pagar por una rentabilidad social grande.

Cuando hablamos de innovación, muchas veces viene a nuestra mente la tecnología y pensamos que la palabra “innovación” está relacionada con las modernas herramientas tecnológicas que el mundo globalizado trae consigo. No es así. Nada más lejos de la verdad.

Hasta hace antes de los años setenta, viajar fuera de la ciudad o del país, era una vía crucis por el peso de las maletas. En aquellos años las maletas era casi todas iguales y cuánto más cosas el viajero llevaba, más pesada era la maleta.

Pero un buen día, alguien “inventó” las ruedas que ahora tienen todas las maletas y casi nadie lleva el peso, sino simplemente las jala y automáticamente, las maletas ruedan por el suelo. La pregunta es: ¿Por qué a nadie se le ocurrió poner ruedas en las maletas en los años pasados? Solamente alguien las puso y ahora todo el mundo las usa. Más que tecnología hubo creatividad. Y en este mundo cada vez más competitivo, la creatividad e innovación abren nuevos caminos. Aunque también debemos destacar que existe la innovación tecnológica.
Innovación es la facultad de realizar algo con algunos cambios que en sí mismo es una novedad y nos facilita el camino para alcanzar la meta o perfeccionar el producto. Innovar es también crear o hacer algo nuevo.

Para innovar se requiere mucha creatividad. Toda persona es creativa porque tiene ese don o habilidad de hacer algo. Por ejemplo, se pueden mejorar procesos, reducir costos, acortar “distancias” para alcanzar los objetivos plateados, hacer más fácil un problema, e incluso mejorar un producto o servicio.

En los tiempos de elecciones, hay candidatos o allegados que ya no vociferan sus propuestas desde una automóvil, sino simplemente colocan una grabadora y listo. Eso se llama innovación.

Antes se realizaban las transacciones financieras con dinero constante y sonante. Ahora todo está en la red. Se paga y compra por internet. Eso también es innovación. Todo aquello que haga más fácil la vida está en esa categoría.

Entonces, el líder debe ser un innovador porque debe proponer soluciones rápidas a los problemas que se van planteando en el emprendimiento. Sus ideas deben ser de vanguardia y no trasnochadas. Debe saber alternativas para superar obstáculos y alcanzar las metas del grupo. Pero no todo debe salir de él, sino incentivar a los miembros de su equipo proponer también alternativas viables de solución ante los problemas que se presenten.

Todos esperan que el líder solucione el problema o que tome la iniciativa. En parte, así debe ser porque precisamente es el líder, pero debe enseñar a que todos puedan tener la solución también y no solamente él.

Un líder innovador crea. Diseña el camino por donde se debe transitar y propone las posibles soluciones al problema. Debe estar un paso adelante que el resto.

La propuesta debe ser una herramienta que haga más viable el desarrollo del proyecto, emprendimiento o producto. Tiene que darse facilidades para alcanzar las metas. La innovación en el liderazgo tiene relación con el estilo de vida de la persona. Una persona que no le gusta pensar, leer o visualizar una película tendrá dificultades para lograr su cometido. La buena lectura, el buen cine y las experiencias foráneas sirven de ayuda para incrementar nuestro mundo intelectual, pero también para conocer el otro lado de la vida. La fotografía, pintura, escultura, danza, literatura, teatro, música u otro tipo de arte, ayudará mucho a tener una mentalidad creadora.

¿Qué pasa si el líder no es creativo? Simplemente debe aprender a ser innovador. La innovación se aprende, se practica y se desarrolla. Ahora que vivimos la fiebre del Mundial de Fútbol, notamos que existen buenos y excelentes jugadores en diversas selecciones. Leo Messi (Argentina), Cristiano Ronaldo (Portugal), Radamel Falcao o James Rodríguez (Colombia), Luis Suárez (Uruguay), Neymar da Silva (Brasil) y Paolo Guerrero (Perú), son excelentes jugadores y creativos del balompié. Algunos nacieron con esa habilidad y la perfeccionaron en el camino, otros, simplemente aprendieron a jugar, pero todos practicaron hasta el cansancio el deporte rey.

Lo mismo ocurre con la innovación. Hay que practicar y dedicarse a ello. Una mente ociosa nunca producirá buenas propuestas o ideas. Recuerde que el liderazgo se aprende y está al servicio de los demás.

Además, de lo que se trata es de influencia y eso es liderazgo. Influencia mediante el servicio, la ética y el ejemplo. Lo seguidores esperan grandes cosas del líder, saben que son humanos, que tienen fallas y son limitados, pero siguen esperando que tome la iniciativa. La innovación surge a veces del trabajo en equipo. Todos aportan y todos toman una decisión. La creatividad está al alcance de todos y quien desee la puede alcanzar con práctica. Todos pueden aprender. Algunos pueden desarrollarla más, otros menos, pero está al alcance de todos.

Se requiere de tiempo y paciencia, pero vale la pena aprender y practicar. Trae buenos dividendos de manera personal y también grupal.

Ser innovador también implica ir contra la corriente. En un mundo conservador y tradicional, donde las nuevas generaciones están acostumbradas a casi no pensar, no obstante tener toda la tecnología a su servicio, la innovación supone romper paradigmas e, incluso, oponerse a lo establecido. No tenga miedo, si es por el bien del grupo, hágalo. Anímese y aprenda a ser innovador. Usted mismo estará luego agradecido.

Resumiendo, este capítulo, ser innovador es ser creativo, es hacer algo nuevo que traiga una novedad y que facilite el trabajo o ayude a alcanzar las metas establecidas.