Según el informe del PNUD 2023/2024, el país se mantiene en el grupo de alto desarrollo humano, pero persisten brechas críticas: anemia infantil, calidad educativa y dependencia minera lo frenan. La polarización política y el cambio climático agravan los desafíos.

(*) Artículo publicado en la edición 232 de la revista Microfinanzas https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M232.pdf.
Según el último Índice de Desarrollo Humano, Perú ocupa el puesto 87 de 191 países, con un valor de 0.762, clasificándose en el grupo de alto desarrollo humano. Sin embargo, su progreso ha sido desigual, con brechas persistentes en áreas críticas, reveló el Informe sobre Desarrollo Humano 2023/2024, “Saliendo del estancamiento: reimaginando la cooperación en un mundo polarizado”, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El Índice de Desarrollo Humano (IDH), creado por el PNUD en 1990, es un indicador compuesto que evalúa el progreso de los países más allá del crecimiento económico. Combina tres dimensiones clave:
Salud. Medida por la esperanza de vida al nacer, refleja las condiciones sanitarias y acceso a servicios médicos.
Educación. Calculada a partir de los años promedio de escolaridad (adultos de 25 años o más) y los años esperados de escolarización (niños en edad escolar).
Nivel de vida digno. Representado por el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita ajustado por paridad de compra (PPP), que considera el poder adquisitivo y calidad de vida.
El IDH oscila entre 0 (mínimo desarrollo) y 1 (máximo desarrollo), clasificando a los países en cuatro grupos: muy alto, alto, medio y bajo desarrollo humano. Este enfoque integral permite comparar no solo la riqueza económica, sino también las oportunidades reales de las personas para vivir una vida larga, saludable y plena.
Avances y estancamiento
En lo referido al eje de Salud, la esperanza de vida en Perú es de 76.7 años, superando el promedio regional latinoamericano (75 años) y ubicándose cerca de países como Colombia (76.8) y Ecuador (76.5). Este indicador refleja mejoras en acceso a salud primaria y reducción de mortalidad infantil (de 33 a 12 por 1,000 nacidos vivos entre 2000-2022). No obstante, persisten desafíos: el 30% de la población rural carece de seguro de salud, y enfermedades como la anemia afectan al 40% de niños menores de 3 años, limitando su desarrollo futuro.
En lo referido a Educación, Perú registra 10.4 años de escolaridad promedio, por encima de Bolivia (9.2) pero por debajo de Chile (11.7). Sin embargo, la calidad educativa es una debilidad: en pruebas PISA 2022, Perú obtuvo 379 puntos en matemáticas (frente a 417 de Chile), ubicándose en el último lugar de América Latina.
Además, el 15% de adolescentes en zonas rurales abandona la escuela secundaria, exacerbando desigualdades. El informe del PNUD destaca que, aunque el acceso a la educación primaria es casi universal (95%), la formación técnica y superior solo alcanza al 35% de jóvenes peruanos.
Interdependencia económica
Perú, como economía abierta y dependiente de exportaciones mineras, ejemplifica los riesgos de una interdependencia mal gestionada. El informe del PNUD advierte que la concentración en recursos naturales no renovables aumenta la vulnerabilidad a crisis globales. Por ejemplo, la caída del precio del cobre en 2022 (-15%) redujo los ingresos fiscales en USD 2,500 millones, afectando programas sociales.
El informe compara la economía peruana con otras de la región. Menos dependiente de recursos naturales no renovables, Chile ha diversificado su economía hacia servicios y tecnología, aunque aún enfrenta desigualdades. Mientras que Ecuador, dependiente del petróleo (32% de exportaciones), enfrentó una contracción del 7.8% en su PIB durante la pandemia, similar a Perú (-11%).
Cambio climático
Perú es el tercer país más vulnerable al cambio climático en América Latina, según el Banco Mundial. Los glaciares andinos, vitales para el suministro de agua, han perdido el 40% de su masa en 50 años, amenazando a 5 millones de personas que dependen de ellos para agricultura y energía. El PNUD resalta que, aunque Perú contribuye con solo el 0.4% de las emisiones globales de CO₂, sufre desproporcionadamente eventos extremos, como lluvias torrenciales e inundaciones.
Al respecto, Chile lidera en energías renovables (42% de su matriz energética es limpia). En contraste, Perú, aún depende de combustibles fósiles (60% de su energía), aunque avanza en proyectos solares en Arequipa y Moquegua.
Polarización política
La polarización política en Perú, con 7 presidentes desde 2016, ha debilitado la gobernanza. Según el PNUD, la desconfianza institucional (solo el 15% confía en el Congreso) obstaculiza políticas de largo plazo. En 2022, el 40% de conflictos sociales estuvieron ligados a proyectos extractivos, reflejando tensiones entre desarrollo económico y derechos indígenas.
En contraste, Uruguay con estabilidad política y altos niveles de confianza institucional (45%), Uruguay muestra que la cohesión social es clave para avanzar en desarrollo humano.
Contexto global
El informe del PNUD 2023/2024 subraya la urgencia de gestionar la interdependencia global en un contexto de polarización, cambio climático y desigualdades crecientes. Destaca que, tras décadas de avances, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) global enfrenta un retroceso, exacerbado por la pandemia de COVID-19, conflictos geopolíticos y presiones planetarias. América Latina, una región con notables disparidades, no escapa a esta realidad. Perú, en particular, enfrenta desafíos únicos y compartidos con sus vecinos.

Ingreso per cápita: Crecimiento económico vs. Desigualdad
El Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita es un indicador económico que mide el ingreso total generado por un país, incluyendo los ingresos recibidos del extranjero (como remesas o ganancias de empresas nacionales en el exterior), dividido entre su población. A diferencia del Producto Interno Bruto (PIB), que solo contabiliza la producción dentro de las fronteras de un país, el INB refleja mejor el bienestar económico de los residentes.
Para comparaciones internacionales justas, el INB se ajusta por Paridad de Poder Adquisitivo (PPP), que considera las diferencias en el costo de vida entre países. Por ejemplo, un dólar en Perú puede comprar más bienes y servicios que en Estados Unidos debido a precios más bajos, y el ajuste PPP compensa esta disparidad.
El INB per cápita de Perú es de USD 12,070 (PPP), aunque este valor supera el promedio de América Latina (USD 11,500), está muy por debajo de Chile (USD 23,261) y Panamá (USD 18,860). El crecimiento económico peruano, impulsado por la minería (20% del PIB), ha elevado el INB, pero la riqueza no se distribuye equitativamente.
Por otro lado, la desigualdad se mantiene en Perú. El 20% más rico concentra 45% del ingreso nacional, mientras el 20% más pobre solo accede al 5%. El coeficiente de Gini de Perú (0.41 en 2022) es similar al de Colombia (0.42), pero superior al de Uruguay (0.38), reflejando una brecha significativa.
Crecimiento económico vs. desigualdad
Crecimiento impulsado por recursos naturales. La minería representa el 60% de las exportaciones (cobre, oro, zinc), generando ingresos fiscales, pero con bajo impacto en empleo formal (solo 2% de la PEA). Esto perpetúa economías informales (72% de trabajadores), donde los ingresos son volátiles y sin protección social.
Falta de diversificación económica. Sectores como agricultura (7% del PIB) y manufactura (13%) tienen menor productividad. La inversión en tecnología e innovación es baja (0.5% del PIB vs. 1.8% en Chile), limitando oportunidades en empleos mejor remunerados.
PPP: ¿Por qué es clave?
El ajuste PPP revela que, aunque el INB nominal per cápita de Perú es USD 7,000, el poder adquisitivo real equivale a USD 12,070. Esto explica por qué, pese a un ingreso moderado, el acceso a servicios básicos en zonas urbanas es relativamente alto (ejemplo: el 85% de limeños tiene agua potable). Sin embargo, en zonas rurales, el costo de vida ajustado no compensa la falta de infraestructura: el 30% de la población rural vive con menos de USD 4 al día (umbral de pobreza extrema). Ver recuadro 1 – Comparación regional
El PNUD destaca que el desarrollo humano requiere no solo crecimiento económico, sino distribución justa de sus beneficios. Perú, pese a su dinamismo macroeconómico, enfrenta un círculo vicioso: dependencia de sectores extractivos, informalidad laboral y desigualdad territorial. Para avanzar, el informe sugiere:
• Reforma fiscal progresiva: Gravar rentas altas y subsidiar servicios básicos en zonas marginadas.
• Inversión en capital humano: Mejorar acceso a educación técnica y salud preventiva.
• Diversificación productiva: Impulsar industrias sostenibles (agroindustria, turismo ecológico).
Como señala el informe, en un mundo polarizado, la cooperación entre Estado, sector privado y sociedad civil es clave para convertir el crecimiento en desarrollo humano inclusivo.
