
(*) Artículo publicado en la edición 241 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M241.pdf
- “Fortalecer el ambiente de control en las Cajas Municipales no debe entenderse únicamente como una exigencia regulatoria de la SBS, sino como una condición esencial para la sostenibilidad, la estabilidad financiera y la confianza del público”
El ambiente de control constituye el cimiento del sistema de control interno y es un elemento clave para la adecuada gestión de riesgos en las instituciones del sistema microfinanciero, en particular en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito. Estas entidades, por su modelo de negocio, alta capilaridad operativa y cercanía con el cliente, enfrentan riesgos relevantes que requieren no solo normas y procedimientos, sino una cultura de control sólidamente arraigada y sostenida en el tiempo.
Desde la visión del auditor interno, los principios del componente ambiente de control —integridad y valores éticos, estructura organizacional adecuada, definición clara de responsabilidades, competencia del personal y rendición de cuentas— tienen un impacto directo en la efectividad de la gestión de riesgos. En las Cajas Municipales, donde muchas decisiones se adoptan en agencias y puntos de atención descentralizados, estos principios se convierten en la primera línea de defensa frente a riesgos operativos, crediticios, de cumplimiento y de fraude.
Un ambiente de control débil limita significativamente la eficacia de los modelos de gestión de riesgos exigidos por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). La experiencia demuestra que, aun contando con políticas formales y herramientas técnicas, los riesgos se materializan cuando el “tono desde lo alto” no es consistente, cuando existen incentivos desalineados o cuando se toleran prácticas que priorizan el crecimiento sobre la prudencia financiera y el cumplimiento normativo. En este sentido, la ética institucional y el ejemplo del liderazgo son determinantes para fortalecer la disciplina organizacional.
El rol del Directorio de las Cajas Municipales es determinante. Le corresponde establecer directrices claras, promover una cultura de integridad y control, supervisar la gestión integral de riesgos y velar por la independencia de la Auditoría Interna, en concordancia con las buenas prácticas de gobierno corporativo y las disposiciones de la SBS. La Gerencia, por su parte, es responsable de implementar estas directrices, asegurando que el ambiente de control se traduzca en procesos efectivos, controles adecuados y una clara segregación de funciones dentro del esquema del modelo de las tres líneas.
La Auditoría Interna cumple un rol estratégico e independiente al evaluar de manera objetiva la suficiencia y efectividad del ambiente de control y su alineamiento con la gestión de riesgos.Desde esta función, se brindan servicios de aseguramiento y de asesoría orientados a agregar valor, sin comprometer la independencia ni la objetividad. El auditor interno analiza no solo el cumplimiento normativo, sino también factores cualitativos como la cultura organizacional, el liderazgo, la coherencia entre políticas y prácticas, y la capacidad de la institución para anticipar riesgos emergentes.
Fortalecer el ambiente de control en las Cajas Municipales no debe entenderse únicamente como una exigencia regulatoria de la SBS, sino como una condición esencial para la sostenibilidad, la estabilidad financiera y la confianza del público. La actuación coordinada y responsable del Directorio, la Gerencia y la Auditoría Interna es clave para consolidar una cultura de control que respalde el logro de los objetivos institucionales y preserve la solidez del sistema microfinanciero.