
- Los precios del petróleo iniciaron la semana con un comportamiento mayormente estable,reflejando la cautela de los operadores ante un entorno de factores contrapuestos. El Brent se mantiene en la zona de $64.00 dólares por barril, mientras que el WTI ronda los $59.30 dólares, en una sesión marcada, además, por un bajo volumen de operaciones debido al feriado en Estados Unidos. Esta falta de impulso confirma que el mercado atraviesa una fase de consolidación tras la volatilidad observada en las semanas previas.
- La moderación de las tensiones en Medio Oriente ha contribuido a reducir la prima de riesgo que recientemente sostenían los precios. La menor percepción de una interrupción inminente del suministro ha llevado a los inversionistas a deshacer posiciones defensivas, lo que ha favorecido un mercado más equilibrado y menos reactivo ante titulares extremos. Esto ha devuelto el foco a factores más estructurales, como la oferta física y las expectativas de la demanda global.
- Al mismo tiempo, la atención de los mercados se ha desplazado hacia el frente comercial entre Estados Unidos y Europa, particularmente en torno a fricciones vinculadas a cuestiones estratégicas. La posibilidad de nuevas medidas arancelarias y eventuales represalias ha incrementado la incertidumbre sobre el crecimiento económico, lo que tiende a moderar las proyecciones de la demanda energética para los próximos meses.
- Este entorno de cautela también se ha reflejado en el comportamiento de otros activos financieros. La debilidad del dólar y el deterioro del apetito por riesgo han generado flujos más defensivos, lo que ha afectado el posicionamiento en materias primas. Aunque el petróleo no ha sufrido caídas abruptas, tampoco ha encontrado el catalizador necesario para romper al alza con convicción.
- En el plano de la oferta, el mercado sigue enfrentando señales mixtas. Por un lado, persisten preocupaciones vinculadas a posibles interrupciones en la infraestructura energética rusa, así como al impacto estacional del clima frío sobre la logística y el consumo energético en el hemisferio norte, factores que continúan ofreciendo cierto soporte a los precios.
- Sin embargo, estas presiones alcistas se ven parcialmente compensadas por un aumento relevante en la disponibilidad de crudo procedente de Venezuela hacia la Costa del Golfo de Estados Unidos. La reactivación gradual de los flujos físicos ha comenzado a alterar los balances regionales de oferta, generando presión particularmente sobre el WTI y ampliando el diferencial frente al Brent.
- Desde una perspectiva técnica, tanto el Brent como el WTI presentan estructuras laterales bien definidas. El WTI, en particular, ha encontrado soporte sólido en la zona de 58–59 dólares, mientras que la resistencia en torno a 61–62 dólares han limitado los intentos de recuperación. Esta dinámica refuerza la percepción de un mercado sin una dirección clara a corto plazo.
- A nivel macroeconómico, el telón de fondo sigue marcado por expectativas moderadas de crecimiento global. Aunque no se anticipa una contracción severa de la demanda energética, los mercados tampoco descuentan una aceleración suficiente como para justificar un repunte sostenido del crudo. En consecuencia, los operadores continúan ajustando posiciones con un enfoque táctico y altamente dependiente de nuevos catalizadores.
En conclusión, el mercado petrolero atraviesa una etapa de equilibrio frágil, en la que las fuerzas alcistas y bajistas se neutralizan mutuamente. La reducción de riesgos extremos ha restado impulso al alza, mientras que el aumento de la oferta limita las caídas. En este contexto, lo más probable es que los precios continúen oscilando dentro de rangos definidos, a la espera de un factor decisivo que marque una dirección más clara para el crudo en las próximas semanas.