
- Bitcoin registró una caída superior al 8% hasta la zona de $89,800 dólares, borrando gran parte del rebote observado a mediados de enero y reavivando la percepción de fragilidad a corto plazo. El movimiento se produjo en un entorno de mayor aversión al riesgo, en el que los inversionistas optaron por reducir la exposición a activos más volátiles ante un contexto global cargado de incertidumbre.
- Uno de los principales catalizadores de esta presión ha sido el componente geopolítico, especialmente las tensiones generadas por las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia. Este tipo de episodios suele generar nerviosismo en los mercados financieros, impulsando la demanda de activos considerados refugio y castigando a instrumentos más especulativos, como las criptomonedas.
- A este escenario se suma la incertidumbre regulatoria en Estados Unidos, tras el retraso en la discusión de un proyecto de ley clave para el sector cripto. La falta de claridad normativa continúa siendo un factor estructural que limita la confianza de muchos participantes, en particular del público minorista, que suele reaccionar con mayor sensibilidad ante titulares negativos.
- Las consecuencias de este entorno se reflejaron en una fuerte oleada de liquidaciones. En las últimas 24 horas se registraron cierres forzados de posiciones por más de 260 millones de dólares, mientras que al inicio de la semana las liquidaciones acumuladas superaron los 900 millones. Este fenómeno intensifica la volatilidad y agrava los movimientos bajistas cuando el sentimiento del mercado se deteriora rápidamente.
- El ánimo de los inversionistas minoristas permanece débil, lo que se evidencia también en el hecho de que Bitcoin cotiza con descuento en el mercado estadounidense frente al promedio global. Esta divergencia sugiere cautela, falta de convicción en los rebotes y una mayor preferencia por mantenerse al margen hasta que el panorama se aclare.
Sin embargo, el comportamiento del segmento institucional dibuja un panorama distinto. A pesar de la presión de precios, el interés a largo plazo se mantiene firme, lo que muestra que los grandes jugadores siguen viendo valor estratégico en Bitcoin más allá de la volatilidad coyuntural.
Un ejemplo claro de ello es la reciente compra de 22,305 BTC por parte de Strategy, por un monto cercano a los $2,130 millones de dólares. Con esta operación, la compañía elevó sus tenencias totales a 709,715 BTC, con un costo promedio de adquisición de 75,979 dólares por unidad. Este tipo de movimientos refuerza la narrativa de acumulación estructural y actúa como factor estabilizador en fases de corrección.
En conclusión, aunque el corto plazo sigue dominado por la incertidumbre, la volatilidad y un sentimiento frágil entre los inversionistas minoristas, el comportamiento de los participantes institucionales sugiere que la confianza en el potencial a largo plazo de Bitcoin permanece intacta. El mercado atraviesa una fase de ajuste y depuración, pero la base de demanda estructural continúa siendo un soporte clave que podría marcar la diferencia cuando el entorno macroeconómico y regulatorio vuelva a ofrecer mayor claridad.