
- Artículo publicado en la edición 242 de la revista Microfinanzas https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M242.pdf
- “La Bolsa de Lima no comenzó el año preguntándose si el rally anterior era real. Lo que hizo fue demostrar que el ciclo sigue vivo. Y cuando eso ocurre, el capital suele comportarse de la misma forma: no solo se queda, sino que sigue entrando”
Algunos años marcan un giro en los mercados. Otros, como el 2026, confirman si ese giro fue real.
- Tras la fuerte recuperación observada a finales del 2025, muchos inversionistas comenzaron enero con una duda clave: ¿había sido solo un rebote técnico al cierre del año, o el verdadero inicio de un nuevo ciclo alcista?
La respuesta llegó rápido y contundente desde la Bolsa de Valores de Lima.
- Mientras los índices globales avanzaban con moderación, el mercado peruano aceleró de manera destacada. En lo que va del año, el índice general de la Bolsa de Lima acumula una subida cercana al 22%, un avance sólido, generalizado y sostenido por mayor volumen. No hubo ventas masivas de profit-taking ni giro defensivo. En su lugar, se vio un “follow-through”: la señal de que la tendencia tiene fuerza para continuar.
- En un entorno internacional que aún mira con cautela las tasas de interés y el crecimiento, Perú ha vuelto a captar la atención. Y lo ha hecho sin depender únicamente de un solo sector, como la minería, sino con una participación amplia en industrias, financieros y consumo. Cuando un mercado se mueve así, no solo reacciona: se está reposicionando.
Aquí entra la palabra clave que separa rebotes de tendencias: ciclo.
- Los primeros indicios vinieron de la renta fija. Con la inflación bajo control y las tasas de interés estabilizándose, los bonos soberanos en soles recuperaron atractivo. Es el comportamiento clásico: cuando las tasas dejan de subir, los bonos suelen repuntar primero.
- Luego, la renta variable tomó el relevo. Los fondos cotizados (ETFs) de acciones peruanas captaron flujos que se distribuyeron de manera amplia en el mercado. No se trató de apuestas concentradas en unas pocas acciones, sino de una recuperación generalizada. Ese tipo de flujo no busca ganancias rápidas: construye posiciones de mediano plazo.
- El fuerte avance de enero confirmó que el impulso no se había agotado. Fue un movimiento con amplitud y participación, más allá del típico “ruido” del inicio de año.
- El retorno tampoco se basó solo en la apreciación de precios. En este nuevo contexto, instrumentos que generan flujo de caja recurrente —como los fondos de inversión inmobiliaria (FIBRAs)— recuperaron protagonismo. El mercado está premiando otra vez los ingresos sostenibles, no solo las promesas de crecimiento futuro.
- Un ejemplo claro es FIBRA Prime, que desde su salida a bolsa a fines de diciembre ha registrado una apreciación cercana al 20%, sin contar los dividendos pendientes. Es el tipo de desempeño que suele acompañar las primeras fases de un ciclo: valorización más rentabilidad periódica.
- Este ambiente positivo también se reflejó en el mercado primario. Cuando hay confianza y liquidez, las nuevas emisiones dejan de ser eventos aislados y vuelven a integrarse al ecosistema bursátil. La reciente colocación de cerca de US$ 120 millones en la Bolsa de Lima fue una señal clara de que el mercado ha recuperado profundidad y capacidad para absorber capital.
El mensaje del 2026 es distinto al del año pasado. Ya no se trata de sorpresa, sino de confirmación.
- La Bolsa de Lima no comenzó el año preguntándose si el rally anterior era real. Lo que hizo fue demostrar que el ciclo sigue vivo. Y cuando eso ocurre, el capital suele comportarse de la misma forma: no solo se queda, sino que sigue entrando.