
- Artículo publicado en la edición 242 de la revista Microfinanzas https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M242.pdf
- Mientras mineras como Minsur proyectan márgenes de lujo y la bolsa local promete crecer al 26%, la sombra de la minería ilegal (US$ 10,000 millones) y la inseguridad (3% del PBI) acechan. El BVL Investor Day dejó en claro que la eficiencia corporativa choca contra el abismo institucional, y las elecciones del próximo año podrían ser el punto de quiebre.
El BVL Investor Day 2026, organizado por la Bolsa de Valores de Lima, se consolidó como un termómetro preciso de la economía peruana bajo una consigna clara: “Perú es clave”. A lo largo de dos jornadas intensas, el evento dejó en evidencia una dualidad tan prometedora como riesgosa: mientras el sector corporativo muestra disciplina financiera, resiliencia y capacidad de ejecución, el entorno político e institucional sigue siendo el principal factor de incertidumbre para el crecimiento de largo plazo.
El consenso entre analistas e inversionistas es claro: el Perú mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos y empresas bien gestionadas, pero el verdadero desafío es transformar esa fortaleza microeconómica en desarrollo sostenido, algo que depende, inevitablemente, de la estabilidad política y de instituciones capaces de canalizar adecuadamente la renta de los recursosnaturales.
El fin del viento a favor
El primer gran llamado de atención vino de Julio Villavicencio, profesor de Economía de la PUCP, quien advirtió que el actual “rally” de los commodities es, por definición, transitorio. El 2025 fue un año excepcional: precios elevados del oro y el cobre, petróleo a la baja y términos de intercambio favorables que impulsaron la riqueza nacional. Sin embargo, Villavicencio subrayó que este escenario no será permanente.
Apoyándose en las tesis de Acemoglu y Robinson, el economista remarcó que el futuro del país dependerá de su capacidad para construir instituciones inclusivas y no extractivas. “La clave es cómo administramos el ciclo de los commodities: ahorrar en épocas de bonanza para invertir cuando el ciclo se revierta”, sostuvo, planteando el uso estratégico de fondos soberanos orientados a tecnología, innovación y capital humano.
El diagnóstico se vuelve más delicado al incorporar los riesgos emergentes. Uno de los más preocupantes es la expansión de las economías ilegales, en particular la minería ilegal de oro, que hoy movería alrededor de US$10,000 millones. Este flujo no solo evade impuestos, sino que tiene capacidad real para corromper autoridades y erosionar el Estado de derecho.
En este contexto, las elecciones generales de 2026 adquieren una relevancia crítica. Villavicencio alertó sobre la posibilidad de que campañas políticas sean financiadas por estas economías ilícitas, en un escenario marcado por la fragmentación electoral: cerca del 44% de los votantes aún no define su voto o considera anularlo. El riesgo, advirtió, es que el Perú quede “estructuralmente relegado” si no logra subirse a la ola de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías.
- A ello se suma la inseguridad ciudadana, un lastre económico de creciente peso. El crimen le costaría al país casi el 3% del PBI, forzando a las empresas a elevar su gasto en seguridad y seguros, mientras el presupuesto público destinado a este rubro se reduce.
Valuaciones atractivas
Desde el ángulo del mercado de capitales, Luis Ramos, de La Rain Vial Research, ofreció una lectura más constructiva. Destacó que la bolsa peruana negocia con un margen de seguridad relevante, a valorizaciones cercanas a 10.8 veces precio/utilidad, por debajo de su promedio histórico.
Ramos proyectó un crecimiento de utilidades del 26% para 2026, incluso por encima del desempeño esperado del S&P 500. “El crecimiento a doble dígito dejará de ser un privilegio exclusivo de la bolsa norteamericana; Perú tiene vientos a favor tanto externos como internos”, afirmó.
Ese optimismo se reflejó en las presentaciones corporativas. En minería, Minsur destacó con márgenes EBITDA proyectados cercanos al 70%, respaldados por la escasez estructural del estaño y la fortaleza del cobre. Su proyecto Justa Subterránea apunta a extender la vida útil de sus operaciones y sostener niveles de producción estables.
- Río 2 mostró una de las historias de crecimiento más dinámicas, tras su transición de minera junior a productora. Con Fénix Gold en Chile y la adquisición de Condestable en Perú, la compañía busca capitalizar el superciclo de los metales bajo un equipo de gestión mayoritariamente peruano.
- En el ámbito industrial, Ferreycorp volvió a exhibir la solidez de su modelo de negocio. Más de la mitad de sus ingresos provienen del servicio postventa, lo que le permite generar flujos estables incluso en contextos de menor inversión en grandes proyectos.

El factor político, la variable decisiva
La democratización del acceso al mercado de valores fue otro punto destacado del encuentro. Hoy, a través de aplicaciones como Bolsap o plataformas de e-trading, cualquier ciudadano puede invertir en empresas líderes sin montos mínimos, ampliando la base de capital local.
Sin embargo, el “elefante en la habitación” sigue siendo el riesgo político. Ramos advirtió sobre la desafección hacia el mercado de capitales y el debilitamiento de los fondos de pensiones tras los retiros sucesivos, factores que restan profundidad y liquidez al mercado local.
El análisis técnico de Daniel Malca sobre el ETF EPU apuntó a un escenario alcista condicionado a la fortaleza de los metales, aunque recordó la naturaleza cíclica de la economía peruana y la necesidad de gestionar adecuadamente la volatilidad.
El BVL Investor Day 2026 dejó un mensaje inequívoco. El Perú cuenta con empresas preparadas, balances sólidos y un mercado que ofrece oportunidades atractivas. Pero esa fortaleza convive con una institucionalidad frágil, amenazada por la inseguridad, las economías ilegales y la incertidumbre política.
Sectores en transformación
- El sector pesquero empieza a dejar atrás un 2023 adverso. Pesquera Exalmar, tras la adquisición de los activos de Centinela, se perfila como líder en exportaciones de harina y aceite de pescado, apoyándose en un modelo eficiente de compra a terceros que maximiza el uso de sus plantas.
- En electricidad, la digitalización es el eje central. Plus Energía (ex Enel Distribución), bajo la gestión de China Southern Power Grid, busca posicionarse como la mejor distribuidora de la región mediante inteligencia artificial y automatización de redes.
- Su gerente general, Walter Siucho, destacó que el crecimiento del Puerto de Chancay y el desarrollo industrial de Lima Norte serán palancas clave de demanda, junto con el avance de la movilidad eléctrica.
- Engie Energía Perú reafirmó su estrategia de diversificación, con un portafolio donde el 30% ya proviene de fuentes renovables, priorizando disciplina financiera y retorno al accionista mediante una política de dividendos alineada a sus ciclos de inversión.
- En salud, Auna presentó una visión regional expansiva. Con operaciones en Perú, Colombia y México, identifica a este último como su mercado de mayor potencial, con márgenes EBITDA cercanos al 30% y capacidad de crecimiento sin grandes inversiones adicionales.
- El sector inmobiliario también mostró señales de inflexión. Fibra Prime reportó una reducción de la vacancia de oficinas a niveles por debajo del 10%, devolviendo poder de negociación a los propietarios y abriendo espacio para alzas de rentas que se traducirían en dividendos más atractivos.
- La ventana de oportunidad está abierta, pero no lo estará indefinidamente. De cara al 2026, las decisiones políticas definirán si el país logra transformar su riqueza en desarrollo sostenible o si, una vez más, deja pasar el tren. El mercado ya hizo su parte: el capital está atento y el margen de seguridad existe. Falta el elemento más escaso: estabilidad e instituciones que estén a la altura del potencial del Perú.