
- El precio del oro se mantiene firmemente por encima de los $5,000 dólares por onza,consolidándose sobre un nivel histórico que refleja la persistente demanda por activos refugio en un entorno global marcado por la incertidumbre económica, las tensiones financieras y las expectativas cambiantes sobre la política monetaria. A pesar de episodios de volatilidad recientes, el metal precioso ha logrado sostener su estructura alcista, respaldado por factores macroeconómicos de fondo.
Uno de los principales catalizadores a corto plazo fue el sólido informe de empleo en Estados Unidos, que superó las previsiones del mercado y redujo la probabilidad de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal en marzo. Este dato fortaleció al dólar y generó presión bajista inicial sobre el oro, al elevar el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento.
Sin embargo, el impacto de los datos laborales ha sido mixto. Aunque las solicitudes iniciales de desempleo mostraron una ligera disminución, el aumento de las solicitudes continuas sugiere una debilidad subyacente en el mercado laboral. Esta señal ha reavivado las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico, lo que ha limitado el avance del dólar y ha brindado soporte adicional al oro.
El mercado sigue descontando la posibilidad de dos recortes de tasas a lo largo de 2026, un factor estructural que continúa respaldando al metal precioso. La expectativa de una política monetaria menos restrictiva a mediano plazo reduce el atractivo relativo de los activos en dólares y favorece la demanda de oro como instrumento de preservación del valor.
A esto se suma un tono más defensivo en los mercados bursátiles, donde la volatilidad y la toma de ganancias han incrementado la aversión al riesgo. En este contexto, el oro ha recuperado protagonismo como refugio financiero, atrayendo flujos de capital en momentos de mayor incertidumbre sobre el crecimiento global y la estabilidad de los mercados.
Desde el punto de vista técnico, el mantenimiento del precio por encima del umbral de los $5,000 refuerza la percepción de fortaleza estructural. Las correcciones recientes han sido contenidas y de corta duración, lo que sugiere que el mercado continúa considerando estos niveles como una zona de valor más que como un techo definitivo.
- La atención de los inversores permanece enfocada en los próximos datos de inflación en Estados Unidos, que podrían redefinir las expectativas sobre el calendario de recortes de tasas. Un escenario de inflación que se moderara gradualmente reforzaría el atractivo del oro, mientras que sorpresas al alza podrían generar episodios de mayor volatilidad en el corto plazo.
En términos más amplios, el oro sigue beneficiándose de un entorno caracterizado por desequilibrios fiscales, elevados niveles de deuda y una transición incierta en la política monetaria global. Estos factores estructurales continúan posicionando al metal precioso como una herramienta clave para la diversificación y la cobertura frente a riesgos sistémicos.
En conclusión, el oro consolida su posición por encima de los $5,000 dólares por onza en un contexto en el que conviven señales de fortaleza económica con indicios de desaceleración y de elevada cautela financiera. Aunque los datos laborales recientes han reducido las expectativas de recortes inmediatos de las tasas, el panorama de mediano plazo sigue siendo favorable para el metal, apoyado por la incertidumbre macroeconómica, la aversión al riesgo y la expectativa de una política monetaria más flexible en 2026. En este escenario, el oro continúa desempeñando un papel central como activo refugio y ancla defensiva en las carteras de inversión.