
- Artículo publicado en la edición 243 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M243.pdf
- La microfinanza peruana da un paso hacia la especialización climática y de género con el lanzamiento de “Mujer de Altura”. Esta iniciativa de Caja Cusco busca ampliar el acceso al crédito para emprendedoras que residen y producen en zonas ubicadas por encima de los 3,500 metros sobre el nivel del mar. El producto está diseñado para atender territorios rurales con alta vulnerabilidad climática y social, integrando criterios de sostenibilidad e innovación.
- El programa se dirige específicamente a mujeres dedicadas a actividades como la agricultura, ganadería, artesanía, pequeños comercios y piscicultura. Según Yovana Enríquez Tisoc, gerente central de Finanzas y Control de Gestión de Caja Cusco, estas emprendedoras son motores de la economía rural, destacando por ser “resilientes, fuertes y perseverantes” en condiciones geográficas adversas.
Desde una perspectiva estratégica, Enríquez Tisoc explicó que este instrumento financiero es parte de un plan de sostenibilidad con visión al 2030. Este plan se fundamenta en tres pilares: finanzas responsables, sostenibilidad e inclusión financiera. La entidad ha adoptado metodologías internacionales, como la doble materialidad, para medir el impacto socioambiental de sus operaciones.
- En términos de cifras, la gerente precisó que Caja Cusco administra actualmente una cartera crediticia superior a los 6,500 millones de soles. De este total, aproximadamente el 9% corresponde a productos con enfoque sostenible. El impacto de la entidad alcanza a más de 1.3 millones de clientes, beneficiando a unas 540,000 familias.
- Un dato relevante compartido por la ejecutiva es que el 51% de sus clientes prestatarios son mujeres. A nivel interno, la institución mantiene una equidad similar, con una fuerza laboral de cerca de 5,000 colaboradores donde el 52% son mujeres. No obstante, en posiciones de liderazgo y gerencias de línea, la participación femenina se sitúa en torno al 30%.

Estudio e investigación
El diseño de “Mujer de Altura” se basó en un análisis del comportamiento crediticio en zonas altoandinas. Los estudios internos revelaron que las mujeres en estas regiones presentan niveles de riesgo crediticio menores que los promedios de otros segmentos rurales. Esto ocurre a pesar de desafíos como la dispersión geográfica y la exposición a eventos climáticos extremos.
La investigación de campo también identificó barreras estructurales que limitan el acceso financiero de la mujer rural. Entre ellas destacan la falta de historial crediticio, la carencia de títulos de propiedad y la elevada carga de trabajo doméstico no remunerado. En promedio, estas mujeres dedican más de 50 horas semanales a tareas de cuidado y crianza.
Para mitigar estas barreras, el producto introduce innovaciones en las garantías y procesos. Por ejemplo, se permite el uso de declaraciones juradas de tenencia para aquellas mujeres que no cuentan con propiedades registradas a su nombre. Además, los analistas pueden gestionar y aprobar créditos directamente en el campo mediante procesos digitales.
La flexibilidad financiera es otra característica clave mencionada por la institución. Los cronogramas de pago pueden adaptarse a los ciclos productivos de las clientas, permitiendo cuotas mensuales, bimensuales, trimestrales o cuatrimestrales. Esto facilita que el pago coincida con el flujo real de ingresos de sus actividades económicas.
El enfoque de inclusión también es cultural y lingüístico. El programa contempla atención en idioma quechua a través de analistas especializados, lo que fortalece la confianza en las comunidades rurales. Asimismo, se ofrecen montos pequeños, desde los 300 o 500 soles, que funcionan como capital semilla para nuevos emprendimientos.
Yovana Enríquez Tisoc subrayó que la meta inicial es alcanzar a 2,700 clientas durante el primer año de vigencia del programa. Se espera que al menos el 60% de las beneficiarias incorporen prácticas de sostenibilidad en sus negocios. Además, el 100% de las operaciones bajo este producto incluirán criterios socioambientales en su evaluación.
El desarrollo de esta iniciativa contó con el respaldo de diversos aliados estratégicos internacionales. Entre ellos figuran la cooperación alemana GIZ, el proyecto Puna Resiliente y la Sparkassenstiftung. Estas organizaciones brindaron asistencia técnica para profesionalizar la oferta de productos sostenibles de la caja.
Adicionalmente, la entidad ha fortalecido su capacidad de financiamiento mediante acuerdos con organismos como el IFC y la AFD. Recientemente, se colocó un bono subordinado sostenible climático, cuyos fondos se destinarán en un 30% a mujeres emprendedoras y líderes que generen empleo. Esto refuerza el compromiso de la institución con el cierre de brechas de género.
El objetivo final, según la gerencia, es consolidar un modelo de triple impacto: financiero, social y ambiental. Este enfoque busca no solo la rentabilidad institucional, sino mejorar la calidad de vida de las emprendedoras reduciendo las barreras cotidianas que enfrentan. La sostenibilidad se ha integrado así en los KPI y la estrategia global de la empresa hacia el 2030.Caja Cusco ha priorizado 61 distritos y 25 agencias en las regiones de Cusco, Apurímac y Puno para el despliegue de este producto. Con esta expansión, la microfinanciera busca reafirmar su presencia en las zonas de mayor altitud del país, donde la necesidad de servicios financieros adaptados es crítica para el desarrollo económic