
Artículo publicado en la edición 244 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M244.pdf
- La liquidez del sector privado creció 13,6% interanual y el ahorro financiero avanzó 12,8%, impulsados por depósitos, fondos mutuos y una mayor preferencia por instrumentos de mediano y largo plazo.
Isabel tiene una bodega en Surquillo. Cada mañana abre su local, vende abarrotes, cobra en efectivo y también acepta transferencias por el celular. Al final del día, parte de lo que ganó lo guarda en su billetera para comprar mercadería mañana, otra parte la deposita en su cuenta de ahorros del banco, y un pequeño monto lo puso hace unos meses en un fondo mutuo porque su sobrino le explicó que así su dinero “trabaja solo”.
Isabel no lo sabe, pero su comportamiento cotidiano ilustra perfectamente los dos grandes conceptos que elBanco Central de Reserva (BCR) acaba de reportar para febrero de 2026: la liquidez y el ahorro financiero. Y los números muestran que cada vez más peruanos se parecen a ella.
Más dinero circulando en la economía
- ¿Qué es la liquidez y por qué importa? Volvamos a Isabel. El dinero que tiene en la billetera, en la caja registradora de su bodega y en su cuenta corriente del banco —ese dinero que puede usar hoy mismo, sin trámites ni esperas— forma parte de lo que los economistas llaman liquidez. En términos técnicos, la liquidez del sector privado es la cantidad de dinero disponible que tienen las familias y empresas en un momento dado, ya sea en billetes y monedas, en cuentas corrientes, en cuentas de ahorro o en depósitos a plazo en el sistema bancario.
- Cuando la liquidez crece, hay más dinero disponible para gastar, invertir o ahorrar. Es, en ese sentido, un termómetro de la salud financiera de la economía. Si Isabel tiene más plata en la caja, puede comprar más mercadería, pagar a tiempo a sus proveedores y quizás hasta contratar a alguien que le ayude los fines de semana.
- Según el reporte del BCR, en febrero de 2026, la liquidez total del sector privado ascendió a S/560,128 millones —poco más de medio billón de soles— y creció 13,6% respecto a febrero del año anterior. En términos mensuales, el incremento fue de 1,6% frente a enero. Ambas cifras muestran una aceleración respecto a meses previos y confirman que hay cada vez más dinero fluyendo en el sistema financiero peruano.
Para entender de dónde vino ese incremento, hay que mirar sus componentes uno por uno.
¿Qué empujó la liquidez hacia arriba?
- El circulante creció 0,9% en el mes. El circulante es, sencillamente, el dinero físico: los billetes y monedas que Isabel lleva en el bolsillo, que guarda en la caja de su bodega o que el cliente le paga al comprar un kilo de azúcar. Su crecimiento interanual llegó a 18,8%, el más alto de todos los componentes de la liquidez. Esto refleja una mayor actividad económica en general y, posiblemente, una recuperación del comercio informal y minorista, sectores que operan principalmente en efectivo. Dicho de otro modo: hay más billetes circulando de mano en mano.
- Los depósitos a la vista subieron 3,4% en el mes. Cuando Isabel cobra una transferencia por Yape o cuando la empresa proveedora de gaseosas le hace un depósito en su cuenta corriente, ese dinero forma parte de los llamados depósitos a la vista: fondos que están en el banco pero disponibles de inmediato, sin restricciones. Su crecimiento mensual fue el más alto de todos los instrumentos de depósito, lo que sugiere que tanto empresas como familias están acumulando fondos disponibles de forma inmediata, señal de mayor actividad transaccional en la economía.
- Los depósitos de ahorro y los depósitos a plazo crecieron 1,1% cada uno en el mes. Cada quincena, Isabel separa una parte de sus ganancias y la manda a su cuenta de ahorros. A fin de año, cuando tuvo un excedente mayor, puso S/5,000 en un depósito a plazo a seis meses para ganar un poco más de intereses. Ese comportamiento —ahorrar una parte y otra parte inmovilizarla a cambio de mayor rentabilidad— es exactamente lo que muestran estos datos. Ambos crecieron de forma pareja, reflejando que los peruanos no solo están gastando más, sino también guardando más dinero en el sistema bancario.
- El único freno: los depósitos CTS cayeron 2,2% en el mes. La prima de Isabel, que trabaja en una tienda por departamentos, tiene una cuenta CTS en el banco. La Compensación por Tiempo de Servicios es el fondo de contingencia laboral que los empleadores depositan dos veces al año —en mayo y en noviembre— y que el trabajador puede retirar parcialmente en ciertas circunstancias. La caída de este componente en febrero es completamente normal: no hubo depósitos de los empleadores ese mes y algunos trabajadores retiraron fondos para cubrir gastos. Es un comportamiento estacional, no una señal de alerta.
La liquidez en soles vs. en dólares
- El análisis por moneda revela una diferencia interesante. La liquidez en soles creció más rápido que la liquidez en dólares durante febrero.
- Imaginemos que Isabel guarda sus ahorros en soles, mientras que su vecino Martín —importador de electrodomésticos— maneja buena parte de su negocio en dólares. En soles, la liquidez sumó S/417,159 millones y aumentó 1,9% en el mes, impulsada por el circulante, los depósitos a la vista y los depósitos de ahorro, con un crecimiento interanual de 14,7%.
- En dólares, la liquidez totalizó $42,550 millones y creció 0,7% en el mes, a un ritmo más moderado. Dentro de este bloque, los depósitos a plazo en dólares cayeron 2,0% mensual.Esto podría significar que Martín y otros como él prefieren mantener sus dólares en cuentas más accesibles —como las de ahorro o las corrientes— antes que inmovilizarlos a plazo, quizás porque quieren tener más flexibilidad ante posibles variaciones en el tipo de cambio.
¿Qué nos dice todo esto?
- El crecimiento de la liquidez en 13,6% interanual es una señal positiva. Indica que la economía peruana tiene más recursos disponibles para financiar consumo e inversión, que la política monetaria del BCRP —con tasas de interés más bajas— está funcionando para activar el crédito, y que la confianza en el sistema bancario se mantiene sólida, dado que los depósitos en todas sus formas siguen creciendo. En la práctica: hay más dinero en el bolsillo de Isabel, en la cuenta de Martín y en las cajas de miles de empresas peruanas.
Ahorrando más y en instrumentos sofisticados
- ¿Qué es el ahorro financiero y en qué se diferencia de la liquidez? Retomemos la historia de Isabel. El dinero que tiene en la caja y en su cuenta corriente es liquidez: lo usa para operar su negocio día a día. Pero Isabel también tiene una cuenta de ahorros donde guarda para las emergencias, un fondo mutuo donde puso algo de dinero para el futuro, y su AFP donde se acumulan sus aportes para la jubilación.
- Ese segundo bloque —el dinero guardado con una perspectiva de futuro, no para gastar mañana— es lo que los economistas llaman ahorro financiero. Es una medida más acotada y específica que la liquidez, porque excluye el dinero del día a día (como las cuentas corrientes) y se enfoca solo en los recursos que los peruanos destinan a instrumentos de mediano y largo plazo: depósitos de ahorro y a plazo, fondos de pensiones (AFP), fondos mutuos y otros instrumentos financieros.
- Esta distinción importa porque el ahorro financiero es el que alimenta la inversión productiva del país: los bancos usan esos depósitos para prestar a empresas, los fondos mutuos los invierten en bonos y acciones, y las AFP los colocan en activos que financian infraestructura y proyectos de largo aliento. Sin ahorro, no hay inversión. Sin inversión, no hay crecimiento.
- El saldo total del ahorro financiero en febrero de 2026 ascendió a S/519,046 millones y creció 12,8% respecto al mismo mes del año anterior. En términos mensuales, el avance fue de 0,7%, impulsado principalmente por dos fuentes: los depósitos del público (+1,0% mensual) y el patrimonio de los fondos mutuos (+1,1% mensual), reportó el BCR.

¿Quiénes componen el ahorro financiero?
El ahorro financiero en el Perú tiene cuatro grandes pilares. Analizamos cada uno a través de los personajes que ya conocemos.
1. Depósitos (S/306,572 millones): el pilar más grande. Isabel tiene su cuenta de ahorros en el BCP. Martín tiene un depósito a plazo en Interbank. La prima de Isabel tiene su CTS en el Scotiabank. Todos ellos forman parte de este componente, el más voluminoso del ahorro financiero peruano, que creció, según el BCR, 11,3% interanual en febrero.
Este dinamismo refleja que más peruanos están llevando su dinero al banco, posiblemente atraídos por tasas de interés que, si bien han bajado respecto a sus máximos de los últimos años,siguen siendo atractivas en términos históricos para el ahorrista común. En pocas palabras: vale la pena tener la plata en el banco, no debajo del colchón.
2. AFP (S/116,459 millones): el ahorro previsional. Cuando Isabel trabajaba de dependiente en un supermercado, su empleador le descontaba mensualmente un porcentaje de su sueldo y lo mandaba a su AFP. Ese dinero no lo podía tocar, pero crecía con el tiempo porque la AFP lo invertía. Hoy, como independiente con su bodega, ya no aporta obligatoriamente, pero el fondo acumulado sigue ahí, trabajando.
Las AFP gestionan los aportes jubilatorios de los trabajadores formales y su saldo creció 9,6%interanual en febrero. Lo más llamativo es hacia dónde están invirtiendo ese dinero: el 48,3% del portafolio de las AFP ya está en inversiones en el exterior —fondos internacionales, acciones extranjeras, bonos de otros países—, frente al apenas 36,9% que había en diciembre de 2022. Las inversiones domésticas, en cambio, cayeron a 51,7%.
Dentro del Perú, las AFP siguen apostando principalmente por bonos soberanos —deuda del Estado peruano, considerada la inversión más segura del país— que representan el 20,4% del portafolio total, seguidos de acciones de empresas locales con 18,1%.
El coeficiente de dolarización del portafolio total de las AFP llegó a 65,0% en febrero, su nivel más alto en años, lo que significa que casi dos de cada tres soles aportados por los trabajadores peruanos están invertidos en activos denominados en dólares u otras monedas extranjeras.
3. Fondos mutuos (S/57,417 millones): el componente más dinámico. Recordemos que el sobrino de Isabel le recomendó poner una parte de sus ahorros en un fondo mutuo. Le explicó que era como“juntar plata con otras personas para que un experto la invierta por todos”. Con S/500 al mes, Isabel ya participa en un instrumento que invierte en bonos corporativos y valores del Estado, obteniendo una rentabilidad mayor que su cuenta de ahorros, aunque con algo más de riesgo.
Ese comportamiento se está generalizando. Los fondos mutuos son el segmento que más crece dentro del ahorro financiero: 27,4% interanual en febrero, más del doble del ritmo de los depósitos tradicionales. Aunque su saldo es el más pequeño de los cuatro componentes, su aceleración sostenida sugiere que un número creciente de peruanos —y de empresas— está migrando desde los depósitos bancarios hacia instrumentos de mayor rentabilidad potencial. Es, en cierta medida, una señal de mayor sofisticación financiera de la ciudadanía peruana.
4. Resto (S/38,598 millones): seguros y otros instrumentos. Este rubro agrupa las reservas técnicas de seguros de vida y patrimoniales, valores y otras obligaciones del sistema financiero con el sector privado. Creció 16,0% interanual, un ritmo alto que refleja el crecimiento del mercado asegurador. Martín, por ejemplo, contrató un seguro de vida el año pasado. Sin saberlo, esa prima mensual que paga también forma parte del ahorro financiero del país.
Nueva tendencia
- Si se miran los números en conjunto, emerge una tendencia clara en el comportamiento financiero de los peruanos. Isabel ya no solo guarda su dinero bajo el colchón ni en una cuenta corriente.
- Ahora diversifica: una parte en ahorros, otra en un fondo mutuo, y tiene su AFP trabajando en el largo plazo. Martín hace lo mismo con sus excedentes empresariales. Y así, multiplicado por millones de personas y empresas, ese cambio de comportamiento se refleja en los datos del BCRP.
- Los peruanos están ahorrando más y en instrumentos cada vez más diversificados. El crecimiento de los fondos mutuos a casi el triple del ritmo de los depósitos tradicionales indica que una parte creciente de la ciudadanía está buscando mejores retornos para su dinero, asumiendo algo más de riesgo a cambio de mayores ganancias potenciales.
Isabel, Martín y la economía peruana
- Al final del día, Isabel cierra su bodega, cuenta la caja y hace su resumen mental. Una parte del dinero va para mañana —eso es liquidez. Otra parte va al banco o al fondo mutuo —eso es ahorro financiero.
- Y sin saberlo, Isabel está contribuyendo a los dos grandes indicadores que el BCRP acaba de reportar: una economía con más dinero circulando y más peruanos construyendo un futuro financiero más sólido.
- El reto hacia adelante es que ese ahorro se traduzca en mayor inversión productiva dentro del país. Para que el dinero de Isabel, de Martín y de millones de peruanos no solo viaje al exterior a través de las AFP, sino que también financie nuevas empresas, infraestructura y oportunidades aquí en el Perú.