
Artículo publicado en la edición 246 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M246.pdf
- La SBS convirtió las Finanzas Abiertas en su proyecto insignia. Con una hoja de ruta pública, mesas de trabajo en marcha y el respaldo técnico del Banco Mundial, el regulador apunta a que el primer intercambio real de datos entre entidades financieras ocurra en 2028. El reto es mayúsculo: construir confianza en un país donde el 28% de adultos no tiene ningún producto de ahorro y donde la desconfianza, según el propio superintendente, ‘nos caracteriza’. En la conferencia por el 95° aniversario institucional de la SBS, reguladores, expertos internacionales y actores del sector privado debatieron la hoja de ruta. Microfinanzas estuvo ahí y recoge lo esencial.
I. Un proyecto insignia que no admite tropiezos
- Hay palabras que pesan. El 26 de mayo de 2026, en el auditorio del 95° aniversario de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), Sergio Espinosa eligió las suyas con cuidado: ‘proyecto insignia’. Con esas dos palabras, el superintendente no solo elevó el estatus de las Finanzas Abiertas dentro de la agenda institucional; también colocó sobre la mesa una presión implícita: cuando algo es insignia, el fracaso no es una opción.
- La conferencia ‘Finanzas Abiertas en el Perú: bases para su implementación’ reunió a reguladores, especialistas del Banco Mundial y ejecutivos del sector privado —entre ellos Mercado Pago, el gigante fintech de América Latina— para hacer un balance de lo avanzado y, sobre todo, para discutir lo que aún queda por construir. El evento fue, en esencia, una declaración de principios y una rendición de cuentas pública
- El modelo de Finanzas Abiertas —conocido internacionalmente como Open Finance— se basa en un principio deceptivamente sencillo: el usuario es el dueño de su información financiera. Si quiere compartir esos datos con otra entidad o proveedor de servicios, puede hacerlo de manera estandarizada, segura y, crucialmente, voluntaria. En la práctica, eso significa que una persona que tiene su cuenta en el Banco A puede autorizar a una fintech a acceder a su historial de transacciones para obtener una oferta de crédito mejor, o a una aplicación de gestión financiera para que le ayude a entender en qué gasta su dinero
- En el papel, es una transformación de la relación entre los ciudadanos y el sistema financiero. En la práctica, depende de una arquitectura tecnológica sofisticada, de un marco regulatorio robusto y —quizás lo más difícil— de la confianza de los usuarios en un país donde, como reconoce el propio Espinosa, la desconfianza es una característica nacional.
- Espinosa colocó el argumento sobre la mesa con datos: a pesar de los avances de los últimos años en materia de inclusión financiera, el 28% de adultos peruanos no cuenta con ningún producto de ahorro —ni siquiera una billetera digital—, y solo el 36% tiene acceso a crédito en el sistema formal.
- ‘Si uno lo traslada al terreno del crédito, la cifra es aún más elocuente’, señaló. Y añadió que quienes no encuentran servicios en el sistema formal suelen encontrarlos en otro lugar, con consecuencias que nadie quiere nombrar, pero todos conocen: la vinculación con la informalidad o, en el peor de los casos, con la economía ilegal.

Si bien el camino es complejo, la SBS eligió la implementación del modelo de Finanzas Abiertas como su proyecto insignia. Para ello, se creó un departamento formado por un equipo multidisciplinario dedicado a su desarrollo. Tal y como lo demuestra la experiencia de países como Brasil, este modelo tiene un alto impacto en la competencia y, sobre todo, en la inclusión financiera
II. La hoja de ruta: diagnóstico, regulación y primer intercambio
- Claudia Cánepa, jefa del Departamento de Finanzas Abiertas de la SBS —el área creada específicamente para liderar este proceso—, fue la encargada de hacer un recuento detallado del estado de situación. Su presentación dejó en claro que el proyecto tiene un cronograma preciso, con fases diferenciadas y métricas concretas.
- La implementación formal del modelo comenzó en octubre de 2025, con la constitución del comité y el departamento de Open Finance de la SBS.
- En febrero de 2026 se publicó la hoja de ruta, dando inicio oficial a la etapa de diagnóstico. Esta fase, que está próxima a culminar, contempló un enfoque participativo que la propia Cánepa calificó como fundamental: no se diseñó el modelo desde un escritorio regulatorio, sino a partir de cinco mesas de trabajo que convocaron a entidades financieras, compañías de seguros, cooperativas, fintechs, proveedores tecnológicos y autoridades nacionales, con el acompañamiento técnico del Banco Mundial.
Las Finanzas Abiertas son una prioridad institucional. A través de mesas de trabajo se han recogido aportes, perspectivas y preocupaciones clave para diseñar un modelo inclusivo y eficiente desde sus etapas iniciales – Claudia Cánepa, jefa del Departamento de Finanzas Abiertas, SBS
El resultado de ese proceso participativo arrojó hallazgos relevantes que darán forma al modelo peruano.
- Primero: las empresas del sector financiero ya tienen experiencia en el desarrollo e implementación de interfaces de programación de aplicaciones (API), el canal técnico a través del cual se produce el intercambio de datos. Hay un ‘recorrido interesante’, en palabras de Cánepa, aunque subsisten brechas que deberán atenderse antes del lanzamiento
- Segundo: los casos de uso con mayor potencial —y mayor valoración entre los usuarios— son la evaluación crediticia y la gestión de finanzas personales y empresariales. Esto no es sorprendente: la promesa central del Open Finance es que el ciudadano pueda aprovechar su historial financiero para acceder a mejores condiciones de crédito, independientemente de en qué banco tenga su cuenta. En un país con la bancarización pendiente del Perú, ese potencial es enorme.
- Tercero: la información que los actores identificaron como necesaria para construir esos casos de uso incluye datos transaccionales históricos, información de ingresos, saldos y patrones de comportamiento crediticio.
- Cuarto —y no menor—: la seguridad es la preocupación central de todos los actores que participan en el proceso.
Banking as a Service: el primer paso regulatorio
- Mientras la fase de diagnóstico llega a su fin, la fase regulatoria prácticamente ya ha comenzado. El 11 de mayo de 2026, la SBS prepublicó el reglamento del modelo Banking as a Service (BaaS), que Cánepa describió como ‘una forma particular de Finanzas Abiertas’.
- El BaaS es el esquema a través del cual una empresa no autorizada para ofrecer productos financieros —como una fintech que no tiene licencia bancaria— puede ofrecerlos a sus clientes apoyándose en la infraestructura de una entidad que sí está autorizada. En términos más simples: si una empresa de comercio electrónico quiere que sus clientes abran una cuenta de ahorros o accedan a un crédito desde su plataforma, no necesita convertirse en banco; puede alquilar la infraestructura de uno.
- Cánepa señaló que este modelo ya existe en el mercado peruano, de manera informal o bajo marcos regulatorios ad hoc. Varias empresas que ofrecen billeteras digitales, por ejemplo, ya operan de esta forma: para que la billetera funcione, el usuario generalmente necesita una cuenta de dinero electrónico o de ahorros, y esa cuenta la provee una entidad financiera autorizada con la que la empresa tiene un acuerdo.
- La norma BaaS está en consulta pública hasta el 1 de junio de 2026. La SBS procesará los comentarios recibidos y espera publicar la versión definitiva en julio, en línea con la hoja de ruta. La meta de largo plazo —el primer intercambio real de datos entre entidades bajo el marco pleno de Finanzas Abiertas— sigue fijada para 2028.
Un tercero sin licencia no puede ofrecer directamente la apertura de cuentas de ahorros o de dinero electrónico. Lo que hace es generar una alianza con la entidad financiera autorizada, y ofrece el producto de esa forma. El resultado es win-win: el tercero amplía su portafolio, la entidad financiera genera ingresos, y los usuarios acceden a más y mejores productos. Claudia Cánepa, jefa del Departamento de Finanzas Abiertas, SBS
III. El caso Brasil: el espejo latinoamericano
- Si hay un nombre que se repite una y otra vez en cualquier conversación sobre Open Finance en América Latina, ese es Brasil. El país amazónico lanzó su sistema de Finanzas Abiertas en 2021 y hoy es citado como el caso de referencia para la región, por encima incluso del Reino Unido, que fue el pionero global. La razón es simple: los resultados son extraordinarios.
- Espinosa lo dijo con la contundencia de los números: ‘Brasil cuando empezó su proyecto de Finanzas Abiertas tenía cifras de inclusión financiera parecidas a las del Perú. Hoy la cifra brasileña es 100%. Todos los adultos brasileños tienen algún tipo de cuenta.’ El dato no es menor: en poco menos de cinco años, Brasil logró lo que generaciones de reguladores y políticos habían prometido sin conseguir.
- Pero el caso brasileño también ofrece lecciones sobre cómo no hacerlo. María Teresa Chimienti, Especialista Sénior del Sector Financiero del Banco Mundial —quien participó en la conferencia como voz experta de la institución que acompaña técnicamente el proceso peruano—, advirtió que el modelo de gobernanza adoptado al inicio no fue el definitivo.
- Brasil optó por lo que ella llamó una ‘gobernanza puente’: en lugar de definir todos los aspectos de manera permanente desde el principio, se establecieron algunos elementos temporales, con la expectativa de aprender y ajustar en el camino.
Un proyecto de Finanzas Abiertas no es simplemente un proyecto de tecnología. La tecnología es un medio, pero la gobernanza claramente define a quién sirve el sistema, quién tiene voz en el proceso de toma de decisiones y cómo se producen los objetivos que el regulador ha definido. No hay un modelo único para todos los países. María Teresa Chimienti, Especialista Sénior del Sector Financiero, Banco Mundial
La experta del Banco Mundial identificó tres modelos principales de gobernanza a partir de la experiencia internacional.
- El primero es el modelo liderado por el sector privado bajo supervisión regulatoria —adoptado en el Reino Unido y en Brasil—, donde una organización privada dirige el esquema con la supervisión del regulador. Tiene la ventaja de dinamizar la innovación y legitimizar la participación del sector privado, pero presenta un punto crítico: el vínculo entre el financiamiento de esa entidad y el proceso de toma de decisiones puede generar tensiones.
- El segundo modelo es el liderado por el sector público, donde el propio regulador —en muchos casos el banco central— no solo norma el sistema, sino que opera su infraestructura. Es el caso de Turquía, que administra un hub central de APIs desde el banco central. Su principal ventaja es resolver el problema de la acción colectiva: cuando el regulador opera la infraestructura, nadie puede alegar que ‘el otro’ no se conecta. Su talón de Aquiles es que requiere una base legal muy sólida y un mandato claro.
- El tercero es un modelo híbrido, implementado en India, donde el banco central regula a los ‘account aggregators’ —las entidades que conectan la información entre proveedores— mientras que una asociación industrial sin fines de lucro, llamada Sahamati, coordina el ecosistema mediante servicios compartidos: resolución de disputas, estándares técnicos y monitoreo del sistema.
- La conclusión de Chimienti fue clara, pero sin receta: Perú deberá encontrar su propio camino, tomando en cuenta su contexto institucional, el nivel de desarrollo de su sistema financiero y las capacidades del regulador. Lo que no puede permitirse es la improvisación: la experiencia internacional muestra que los modelos necesitan revisiones institucionales periódicas —como la que realizó el Reino Unido en 2021, cuatro años después de lanzar el sistema—, pero siempre desde una base sólida.
No hay un modelo único de referencia para todos los países. Lo que sí son universales son tres elementos críticos, independientemente del modelo de gobernanza elegido: la participación equitativa de todas las partes interesadas; la capacidad de facilitar el ecosistema a través de servicios compartidos; y la flexibilidad para ajustarse a los cambios del sistema financiero. María Teresa Chimienti, Especialista Sénior del Sector Financiero, Banco Mundial
IV. La voz del sector privado: Mercado Pago y los tres casos de uso ganadores
- Marco Aravena, Gerente Legal de Mercado Pago para la región, llegó al evento con algo que vale más que cualquier proyección: datos reales de un sistema que ya funciona. Brasil es el mercado donde Mercado Pago opera bajo un esquema pleno de Finanzas Abiertas, y las cifras que Aravena presentó durante la conferencia son el argumento más persuasivo para acelerar la implementación en Perú.
- Cuando se le preguntó cuáles serían los tres casos de uso prioritarios para un mercado como el peruano —con características similares al Brasil del inicio del proceso: una población numerosa no bancarizada, niveles de pobreza significativos y un crédito formal escaso—, Aravena fue directo: las APIs de tarjetas, transferencias e información transaccional. Esas tres APIs concentran el 50% del tráfico en el sistema brasileño.
En Brasil, las dos APIs que concentran el 50% del tráfico son tarjetas y transferencias, más la API para transmitir información transaccional, de la que se alimenta el sistema para que los proveedores puedan entregar sus servicios. Respuesta corta: creo que son esas tres. Marco Aravena, Gerente Legal, Mercado Pago
Pero más reveladores que los datos de tráfico son los impactos concretos sobre los usuarios. Aravena compartió tres estadísticas que resumen por qué el Open Finance importa más allá de la teoría regulatoria:
- Primera: ocho de cada diez usuarios de Mercado Pago en Brasil solicitaron un segundo crédito después de pagar el primero. La tasa de retorno es una señal poderosa de satisfacción y de que el producto cubre una necesidad real.
- Segunda: tres de cada cinco de esos usuarios —el 60%— nunca había tenido acceso a una oferta crediticia del sistema formal antes de Mercado Pago. Es decir, el Open Finance no solo mejoró las condiciones de acceso al crédito para quienes ya estaban en el sistema; creó acceso donde antes no existía.
- Tercera: los comercios que recibieron crédito de capital de trabajo a través de la plataforma aumentaron sus ventas en un 30% durante los seis meses siguientes. El crédito no fue consumido: fue invertido. Y esa inversión se tradujo en crecimiento económico real, no en estadísticas de inclusión financiera.
El factor confianza: no hay segunda oportunidad
- Aravena introdujo un elemento que los reguladores a veces subestiman: la experiencia del usuario determina la viabilidad del sistema. En el Open Finance, la confianza no se construye con campañas de comunicación; se gana —o se pierde— en el primer uso.
- Cuando el usuario no ve de manera inmediata el beneficio de entregar su data, es mucho más reticente a utilizar el sistema, advirtió. Y añadió una observación que debería estar grabada en la pared de cualquier sala de diseño regulatorio: No hay second chances. El sistema o funciona, o el usuario lo deja de utilizar.
- Esa constatación explica por qué el modelo que ha funcionado en Brasil —y que Chile está adoptando— es gradual, con sandbox y período de prueba (marcha blanca), antes de la apertura masiva. La gradualidad no es timidez regulatoria; es gestión inteligente del riesgo de confianza.
- El ejecutivo de Mercado Pago ilustró el riesgo con un ejemplo sencillo pero certero: si un usuario tiene sus fondos en una cuenta, pero accede a ellos desde la aplicación de un tercero y quiere transferirlos, y la transferencia falla, no le importa en qué eslabón de la cadena técnica ocurrió el error. Simplemente no volverá a usar el sistema. Por eso, los incentivos para que cada actor del ecosistema funcione bien deben estar correctamente diseñados desde el principio.
- Aravena también señaló una tendencia que Brasil ya está consolidando: las jornadas sin redireccionamiento, donde el usuario puede completar una transacción sin tener que salir de una aplicación para autenticarse en el banco. Este tipo de experiencia aumenta las tasas de conversión por encima del 90%, lo que supone un incentivo comercial poderoso para que los actores del sistema adopten y mantengan altos estándares de interoperabilidad.
De todos aquellos que nos pidieron un crédito para vender en MercadoLibre, aumentaron inmediatamente sus ventas en un 30% durante los seis meses siguientes. Los créditos son para capital de trabajo, para hacer crecer sus negocios, y eso hace que la economía en general vaya creciendo. Marco Aravena, Gerente Legal, Mercado Pago
V. El sistema financiero peruano: sólido, con tareas pendientes
- Espinosa, aprovechó la conferencia para ofrecer un diagnóstico más amplio del sistema financiero peruano, que el próximo gobierno —el que resulte de las elecciones de 2026— recibirá en condiciones que el superintendente calificó como ‘en general muy buenas.
- El año 2025 y el inicio de 2026 dejaron cifras de utilidades históricas en el sistema financiero. Pero Espinosa fue cuidadoso en señalar que lo relevante no es solo el monto de las ganancias, sino su origen: las entidades microfinancieras, que durante años sufrieron por la calidad de sus carteras, han aprendido a prestar mejor. ‘De todas las entidades microfinancieras, todas menos una produjeron utilidades el año pasado. Todas menos una. Y esas utilidades están basadas en una siembra de cartera que es mucho más saludable que lo que ocurrió en años anteriores.’
- La pandemia fue, paradójicamente, un catalizador de aprendizaje. La salida del mercado de algunas entidades que no resistieron el choque —un proceso doloroso— dejó un sistema más robusto y más prudente. ‘No solamente se está prestando más, sino se está prestando mejor’, resumió Espinosa.
El boom de billeteras y licencias
- Uno de los fenómenos más llamativos que el superintendente describió es lo que él mismo llamó un ‘pequeño boom de solicitudes de nuevas licencias’. Empresas emisoras de dinero electrónico, posibles nuevos bancos y entidades en proceso de transformación están llamando a las puertas de la SBS, atraídas por las condiciones del mercado peruano y, probablemente, por la perspectiva de operar en un ecosistema que pronto tendrá un marco de Open Finance.
- El caso de las cajas municipales es especialmente ilustrativo. Entidades que han competido fieramente en segmentos de microfinanzas durante décadas han comenzado a colaborar en desarrollos conjuntos, incluyendo la billetera digital Toque, que agrupa a varias cajas y que Espinosa citó como ejemplo de lo que puede ocurrir cuando la regulación correcta incentiva la colaboración.
- Las billeteras digitales, en general, han cambiado el mapa de la inclusión financiera peruana. Si hace diez años eran las cooperativas y las cajas municipales las que lideraban la bancarización de los sectores más alejados del sistema formal, hoy esa lista se amplía con fuerza gracias a las billeteras digitales. ‘De hecho, ya lo han mostrado, por ejemplo, las billeteras digitales existentes en Perú, cómo han participado y cómo se han convertido en inclusores del sistema’, señaló Espinosa. El dato que citó para cerrar el argumento: más de un millón de créditos otorgados a través de una sola billetera digital en el país.
Competencia, tasas de interés y formalización
- El superintendente abordó también uno de los temas más sensibles del debate financiero peruano: las tasas de interés. Su diagnóstico fue claro: la respuesta a las tasas altas no es la regulación de precios —como ocurrió con los topes fijados durante la pandemia en el Congreso—, sino la competencia y la formalización.
- ‘A veces se compara a Perú con las tasas en Chile, pero no se tiene en cuenta el tema de la informalidad’, señaló. La informalidad genera falta de información, y la falta de información hace que los agentes financieros no puedan medir adecuadamente el riesgo de los potenciales prestatarios. La solución, entonces, no pasa por limitarles el precio que pueden cobrar, sino por darles más información para que puedan evaluar mejor el riesgo — que es exactamente lo que promete el Open Finance.
- La SBS, en esa línea, ya ha tomado medidas concretas para aumentar la competencia: modificó la norma de licencias para eliminar requisitos y acortar plazos, y estableció una regulación para que bancos, cajas y aseguradoras puedan administrar fondos de pensiones de manera más flexible.
- ‘Nosotros creemos que efectivamente la respuesta a las tasas altas es la competencia’, resumió el superintendente.
VI. Los riesgos que nadie quiere ignorar
- El optimismo de la conferencia —y había razones genuinas para él— no evitó que los riesgos fueran nombrados con claridad. Espinosa fue el más explícito al respecto, y sus advertencias merecen ser tomadas en serio.
El riesgo de la desconfianza
- Perú no es Brasil. Más allá de las diferencias en tamaño de mercado y grado de desarrollo institucional, hay un factor cultural que el superintendente señaló con franqueza: ‘En un país como el Perú, donde sabemos que si algo nos caracteriza es el nivel de desconfianza en todo y en todos, no podemos fallar.’
- La desconfianza no es un obstáculo que se supera con buenas intenciones ni con marcos regulatorios sofisticados; se supera con experiencias positivas, repetidas en el tiempo. El primer intercambio de datos bajo el nuevo sistema, previsto para 2028, no puede ser imperfecto. Si hay un incidente de seguridad, una filtración de datos o un caso de uso fraudulento en los primeros meses de operación, la capacidad de corregir el rumbo y recuperar la confianza se vuelve, en palabras del propio Espinosa, ‘muy complicada’.
El riesgo de la incertidumbre externa
- Espinosa identificó los principales riesgos para el sistema financiero como ‘más vinculados al contexto que al sistema en sí’. Perú es una economía pequeña y abierta, sensible a los vaivenes del precio de las materias primas, a las tensiones geopolíticas y a la volatilidad de los mercados internacionales. El precio del petróleo, la evolución de los conflictos en diversas regiones del mundo y la incertidumbre sobre el nuevo orden económico global son variables que ningún regulador peruano puede controlar, pero sí anticipar.
- El mensaje implícito fue claro: el sistema financiero llegará al próximo gobierno en buenas condiciones, pero la estabilidad macroeconómica y la certidumbre política son condiciones necesarias —que no dependen de la SBS— para que esas buenas condiciones se mantengan y para que el proyecto de Finanzas Abiertas pueda desplegarse en el contexto adecuado.
El riesgo de regular demasiado rápido
- Aravena, desde la perspectiva del sector privado, introdujo un riesgo que los reguladores a veces subestiman: la regulación prematura de los casos de uso puede matar la innovación. ‘Hay que dejar que los creativos de una startup o de una empresa un poco más grande puedan hacer su magia e inventar servicios que quizás no existan todavía’, señaló.
- El equilibrio que debe encontrar la SBS es delicado: establecer estándares técnicos y de seguridad suficientemente robustos para garantizar la confianza, sin asfixiar el espacio de experimentación que es la fuente de la innovación.
- La experiencia brasileña sugiere que ese equilibrio es posible, pero requiere un diálogo constante y honesto entre el regulador y el sector privado.
VII. La coordinación interinstitucional: el factor invisible
- Uno de los puntos que Espinosa subrayó y que rara vez aparece en los titulares sobre el Open Finance peruano es la necesidad de coordinación entre múltiples entidades del sector público. Las Finanzas Abiertas no son un proyecto exclusivo de la SBS; son, por definición, un proyecto de Estado.
- El superintendente mencionó explícitamente al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que avanza en su propio mandato en materia de pagos y cuya infraestructura de pagos es parte del ecosistema en el que operará el Open Finance. También a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), a la Defensoría del Pueblo y a la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales —todas invitadas desde el año 2025 a participar en las discusiones de la SBS.
- La mención de la Autoridad de Datos Personales no es casual. El Open Finance descansa sobre el principio de que el usuario es el dueño de su información. Pero ese principio tiene una contraparte legal: la protección de datos personales es un derecho, y cualquier esquema de intercambio de información financiera debe ser coherente con la normativa vigente —y futura— en esa materia. Sin esa coherencia, el sistema es vulnerable tanto a cuestionamientos legales como a brechas de confianza con los usuarios.
- Esta coordinación interinstitucional es también un mensaje al futuro gobierno: el Open Finance no puede ser reiniciado o frenado unilateralmente por un nuevo superintendente o un nuevo gabinete, porque involucra compromisos con múltiples actores públicos y privados.
- Esa inercia institucional es, paradójicamente, una de sus fortalezas.
Quiero resaltar la importancia de la coordinación con otras entidades del sector público: el Banco Central de Reserva, la Superintendencia de Valores, la Defensoría del Pueblo, la Autoridad de Datos Personales. Al final del día, el usuario es el dueño de la información y, por lo tanto, él es el centro de todo. Sergio Espinosa, Superintendente de Banca, Seguros y AFP