
Artículo publicado en la edición 247 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M247.pdf
- El Reporte de Estabilidad Financiera de mayo de 2026 del Banco Central de Reserva (BCR) confirma que el ecosistema de pagos peruano vive su momento de mayor transformación: el piloto de dinero digital con la operadora Bitel extiende su plazo tras resultados que sorprenden en las regiones menos bancarizadas, la nueva plataforma Tapp avanza hacia su fase de pruebas, los pagos digitales crecen a un ritmo histórico y la interoperabilidad ya mueve más de S/ 17 mil millones al mes entre billeteras, bancos y comercios.
Un año de BiPay: el piloto que llevó el dinero digital del BCRP al Perú menos bancarizado
- Hace poco más de un año, el BCR puso en marcha el Piloto de Innovación con Dinero Digital, un experimento regulatorio para probar, en condiciones reales, cómo se comporta el dinero digital emitido por el propio ente emisor —lo que en la jerga internacional se conoce como CBDC (Central Bank Digital Currency)— cuando se distribuye a través de un socio privado. Ese socio es Bitel, la operadora de telecomunicaciones, y el producto con el que millones de peruanos han empezado a familiarizarse se llama BiPay.
- El balance que presenta el BCR en su Reporte de Estabilidad Financiera de mayo de 2026 es, en sus propias palabras, de “avances significativos”, en particular en las regiones del país donde el acceso a servicios financieros tradicionales es más limitado. Por ello, el directorio del Banco Central decidió no cerrar el experimento en la fecha inicialmente prevista —el 10 de marzo de 2026, cuando se cumplió el primer año de evaluación— sino extenderlo hasta por un año adicional, es decir, como máximo hasta el 10 de marzo de 2027.
Un crecimiento que se multiplica por seis
Las cifras explican esa decisión. Al cierre del primer trimestre de 2026, BiPay sumaba 4 781 225 (casi 4,8 millones) usuarios a nivel nacional, casi cinco veces más que al inicio del periodo de evaluación: un incremento de 494% en poco más de un año. El impulso es todavía más marcado en las ocho regiones de menor bancarización que forman parte del diseño del piloto
—San Martín, Ayacucho, Huánuco, Apurímac, Ucayali, Cajamarca, Puno y Madre de Dios—, donde el número de usuarios se multiplicó en 509%.
- Más revelador aún es lo que ocurre con los usuarios activos, es decir, aquellos que efectivamente usaron la billetera para pagar un servicio o transferir dinero en un mes determinado. Esa cifra pasó de 31,314 personas en octubre de 2024 a 339,217 en marzo de 2026: un salto de 983% a nivel nacional que llega a 1 068% dentro de las ocho regiones piloto. En otras palabras, no solo hay más gente descargando la aplicación, sino que la usa con una frecuencia creciente.
- El número de transacciones acompaña esa tendencia. Entre octubre de 2024 y marzo de 2026 se registraron más de 21 millones de operaciones entre pagos de servicios y transferencias entre personas y negocios.
- El promedio diario de transacciones a nivel nacional pasó de 17 mil a 63,6 mil (+283%), mientras que en las ocho regiones de menor bancarización el salto fue de 4,800 a 19,200 operaciones diarias (+298%).
De piloto regulatorio a billetera con licencia propia
- El BCR también destaca un efecto colateral del piloto que trasciende las cifras de uso: la incorporación de actores no financieros, como las empresas de telecomunicaciones, a la provisión de servicios de pago amplía la oferta y el acceso en el Sistema Nacional de Pagos, lo que —según el propio ente emisor— favorece tanto la inclusión financiera como la adopción de pagos digitales en general.
- Ese aprendizaje ya se tradujo en un paso regulatorio concreto. Dado que el piloto tiene una duración máxima de dos años, Bitel inició el proceso para obtener la autorización de funcionamiento como Empresa Emisora de Dinero Electrónico (EEDE) ante la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), de modo que BiPay pueda operar de forma permanente y no solo dentro del marco experimental del Banco Central. La SBS ya le otorgó la autorización de organización mediante la Resolución SBS N.° 90173-2026, del 21 de enero de 2026, y el 24 de marzo Bitel presentó formalmente la solicitud de autorización de funcionamiento. De aprobarse, BiPay dejaría de ser un experimento regulatorio para integrarse de manera definitiva al Sistema Nacional de Pagos.
El piloto, en cifras
- Las recargas en efectivo —la forma en que muchos usuarios cargan saldo a su billetera— representan ya el 16% de todas las recargas a nivel nacional y el 20% en las ocho regiones de menor bancarización.
- El crecimiento del uso de recargas en efectivo, junto con la reducción del monto promedio de las transferencias entre personas, sugiere una sustitución gradual del efectivo por dinero digital, sobre todo fuera de Lima.
Tapp, el nuevo riel de pagos que el BCRP construye a imagen de la India
- Mientras el piloto de dinero digital sigue su curso, el Banco Central avanza en paralelo en un proyecto de mayor alcance estructural: la Plataforma de Pagos Minoristas, bautizada Tapp —siglas de Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos—. Se trata, en esencia, de un nuevo “riel” de pagos digitales, es decir, una infraestructura tecnológica compartida por la cual pueden circular las transferencias entre cuentas de distintos bancos, billeteras y proveedores, sin que el usuario note la diferencia. El modelo no nace de cero: está inspirado en la Interfaz de Pagos Unificada (UPI, por sus siglas en inglés), el sistema que en la última década transformó los pagos digitales en la India y que hoy procesa miles de millones de transacciones al mes en ese país. El BCR tomó ese diseño como referencia, pero lo adapta a las particularidades del ecosistema peruano, donde el número de celular ya funciona como alias para identificar a la persona que recibe un pago, tanto en billeteras digitales como en la banca móvil.
Cómo funcionará Tapp
- Según el reporte, Tapp contempla un directorio centralizado que permitirá que cualquier aplicación conectada pueda ubicar al destinatario correcto de una transferencia, sin importar en qué banco o billetera tenga su cuenta. La pieza clave de esa arquitectura es un componente llamado Gestor de Directorios (Directory Network Manager o DNM), encargado de consultar e integrar la información que hoy administran por separado Yape, Plin, la Cámara de Compensación Electrónica (CCE) y BIM, el dinero electrónico de uso compartido entre varias entidades financieras. En paralelo, el Banco Central trabaja en la interoperabilidad directa entre Tapp y la CCE bajo un esquema de “cuenta a cuenta”, es decir, transferencias que se liquidan directamente entre las cuentas bancarias de las partes, sin pasar por una billetera intermedia
- Entre esas funcionalidades adicionales destaca la “solicitud de pago” o Collect, pensada para que comercios verificados puedan requerir un cobro directamente al cliente; el uso de un alias propio llamado Tapp ID para identificar a remitentes y beneficiarios; y una integración con plataformas de comercio electrónico mediante “intents”, una tecnología que permite que el propio sistema operativo del celular le muestre al usuario, en el momento de pagar, qué billeteras o aplicaciones bancarias tiene disponibles para completar la operación. A ello se suma un kit de desarrollo de software (SDK) que Tapp pondrá a disposición de las entidades participantes para garantizar la seguridad y el cifrado de los datos sensibles de cada transacción.
Tres grupos, veinte entidades y un cronograma por fases
- El proyecto se encuentra en la Fase 2 de su implementación. Según el BCR, las entidades participantes ya han recibido talleres especializados y documentación técnica sobre flujos funcionales, especificaciones y experiencia de usuario, y varias de ellas han definido qué rol —o roles— desempeñarán dentro del ecosistema Tapp, avanzando en el prototipado de interfaces y en el desarrollo de las interfaces de programación (API) necesarias para integrarse a la plataforma.
- El camino hacia la puesta en marcha contempla varias etapas sucesivas: pruebas internas de cada entidad, una certificación a través de un simulador de Tapp, pruebas de industria conjuntas, validaciones en entornos controlados con grupos cerrados de usuarios y, finalmente, la puesta en producción del piloto.
- Para ordenar ese proceso, el BCR organizó a los participantes en tres grupos de incorporación progresiva: el Grupo 1, que arrancó primero y por eso muestra el mayor avance; el Grupo 2, que se sumó meses después; y un Grupo 3 recientemente habilitado, que corresponde al último bloque previsto para la etapa de piloto durante 2026.
- En conjunto, hasta el momento el proyecto contempla la participación de 20 entidades; una vez culminada su incorporación, el Banco Central evaluará sumar a nuevos interesados en integrarse al ecosistema Tapp.
“Tapp incorpora casos de uso orientados a transferencias persona a persona, pagos de persona a comercio y operaciones mediante códigos QR, además de nuevas funcionalidades que amplían las capacidades del ecosistema digital de pagos peruano” – Reporte de Estabilidad Financiera, BCRP, mayo de 2026
El país paga cada vez más rápido, más seguido y menos en efectivo
- Detrás de estos dos proyectos hay una tendencia de fondo que el propio BCR monitorea de cerca a través del Indicador de Pagos Digitales (IPD), una métrica que agrega las operaciones del Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR), las transferencias de crédito e inmediatas por la CCE, las transferencias entre billeteras —incluidas las interoperables—, los pagos con tarjeta, el débito directo y las operaciones con dinero electrónico.
- El resultado de mayo de 2026 confirma que la digitalización de los pagos no se ha desacelerado: el número de pagos digitales por adulto llegó a 665 al año, equivalente a 1,8 pagos digitales por persona cada día, un incremento de 45,8% frente a 2024. En términos agregados, el valor del IPD equivale ya a 5,9 veces el Producto Bruto Interno (PBI) del país, del cual 3,4 veces corresponden a pagos minoristas y 2,5 veces a pagos mayoristas.
El alias, protagonista de las transferencias inmediatas
- Una de las piezas que más ha impulsado ese crecimiento son los llamados “pagos inmediatos con alias”: operaciones realizadas desde billeteras digitales o la banca móvil usando el número de celular del destinatario en lugar de su número de cuenta.
- A marzo de 2026 sumaron 1,174 millones de operaciones, 43% más que un año antes, con las transferencias intrabancarias representando cerca del 80% del total y creciendo a un ritmo similar al de las interbancarias.
- Dentro de ese universo, la disputa por procesar las transferencias interbancarias se ha ido inclinando hacia la Cámara de Compensación Electrónica (CCE), cuyo volumen creció 92% frente al año anterior, muy por encima del 38% de Visa Direct, otro de los rieles usados para este tipo de operaciones.
- Como resultado, la participación de Visa Direct en el procesamiento de transferencias interbancarias bajó de 88% a 84% en solo doce meses.
Las tarjetas también aceleran, y las comisiones bajan
- Los pagos con tarjeta —débito y crédito— no se han quedado atrás: entre marzo de 2025 y marzo de 2026 crecieron 21% en valor y 20% en número de operaciones.
- El impulso mayor viene de las tarjetas de débito, con un alza de 22% en valor y 23% en número, mientras que los canales no presenciales (compras por internet o aplicaciones, sin usar la tarjeta física) elevaron su participación en el total de operaciones de 27% a 29%.
- En simultáneo, el costo de aceptar pagos con tarjeta continúa a la baja para los comercios. La tasa de intercambio promedio —la comisión que cobran los bancos emisores— cayó de 1,572% a 1,560%, mientras que la tasa de descuento que cobran los adquirentes a los comercios bajó de 2,241% a 2,010%, con caídas más pronunciadas en tarjetas de débito (-22,6 puntos básicos) y de crédito (-21,7 puntos básicos). Entre los rubros minoristas, supermercados (-26 puntos básicos) y farmacias (-15 puntos básicos) registraron los mayores alivios en las tasas cobradas por los facilitadores de pago.
- El marco normativo también avanzó en este periodo: a fines de 2025 se publicó el Reglamento General del Sistema Nacional de Pagos (Circular N.° 0022-2025-BCRP), vigente desde el 1 de abril de 2026, que fija obligaciones para los administradores y participantes de las infraestructuras de pago y para los Proveedores de Servicios de Pago, además de detallar los requisitos para que las Entidades de Servicios de Pago (ESP) se registren y operen formalmente.
Interoperabilidad: el engranaje que conecta billeteras, bancos y comercios
- Si hay un factor que explica por qué la digitalización de los pagos avanza al ritmo que muestran las cifras anteriores, ese es la Estrategia de Interoperabilidad del BCRP, desplegada por fases desde 2022 con el objetivo de que cualquier billetera o aplicación bancaria pueda “hablar” con las demás, sin que el usuario deba tener cuenta en varios bancos o descargar múltiples aplicaciones para pagar o cobrar.
- La Fase 1 conectó a Yape y Plin, las dos billeteras más usadas del país; la Fase 2 sumó a los aplicativos de banca móvil y a los pagos con código QR; y la Fase 3 incorporó a los emisores de dinero electrónico y a BIM.
- El resultado conjunto, a marzo de 2026, supera los 275 millones de transacciones interoperables al mes, impulsadas —según el BCRP— por la facilidad de uso de las billeteras digitales, la creciente presencia de códigos QR en los comercios y el mayor uso de aplicaciones bancarias para pagar.
- En términos de valor, el ecosistema interoperable mueve ya más de S/ 17 mil millones al mes: S/ 11,5 mil millones a través de la Fase 1 (Yape y Plin), S/ 4,5 mil millones por la Fase 2 (banca móvil y QR) y S/ 1 000 millones por la Fase 3 (dinero electrónico y BIM).
Vigilar la calidad del servicio, el siguiente reto
- Con un ecosistema que mueve semejante volumen de operaciones, el BCRP también empezó a exigir métricas de calidad. Desde junio de 2025 rige la medición de los Indicadores Clave de Desempeño (ICD) de disponibilidad de los proveedores de pagos interoperables, bajo el Reglamento de los Niveles de Calidad de los Servicios de Pago Interoperables (Circular N.° 0005-2025-BCRP).
- El primero de ellos, el ICD de No Disponibilidad —que mide cuánto tiempo la función de búsqueda de contactos por alias o las transferencias quedan fuera de servicio— se ha mantenido, en promedio, por encima del umbral regulatorio exigido desde que empezó a monitorearse.
- El segundo indicador, el Tiempo Objetivo de Recuperación (RTO), mide qué tan rápido el ecosistema resuelve una caída del servicio. Para incidentes de indisponibilidad (Tipo 1), el umbral aceptable es 90%; el reporte muestra un desempeño irregular entre junio de 2025 y marzo de 2026, con una caída marcada en octubre —cuando el indicador llegó a 79,2%, explicada en parte por fallas en servicios tecnológicos de terceros que afectaron a más de una entidad— y una recuperación posterior, aunque en febrero de 2026 el indicador volvió a ubicarse ligeramente por debajo del umbral
- Para incidentes de degradación del servicio (Tipo 2), en cambio, el desempeño se mantuvo sostenidamente por encima del umbral de 85%, con niveles cercanos al 100% durante todo el periodo analizado.
El puente entre tener una billetera y dejar de usar solo efectivo
- El propio reporte dedica un recuadro a explicar por qué la interoperabilidad importa más allá de las cifras agregadas: porque es el elemento que permite que una billetera digital sirva, en la práctica, para dejar de depender exclusivamente del efectivo en el día a día.
- Con datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), el BCRP muestra que la proporción de adultos que declara tener una billetera digital saltó de 46,4% en 2024 a 56,5% en 2025 a nivel nacional, mientras que la proporción de adultos que realizó todas sus operaciones de consumo cotidiano en efectivo bajó de 68,7% a 59,9% en el mismo periodo.
- La fotografía regional matiza ese avance agregado: las regiones de la costa y las más urbanizadas muestran mayor tenencia de billeteras digitales, mientras que buena parte de la sierra y la selva se mantiene rezagada.
- Sin embargo, los incrementos más pronunciados entre 2024 y 2025 se dieron precisamente en regiones alejadas de Lima: Ucayali (+17,2 puntos porcentuales), Ayacucho (+15,3 pp), Madre de Dios (+15,3 pp) y Apurímac (+14,9 pp). Siete de las ocho regiones donde se ejecuta el piloto de dinero digital con BiPay están, además, entre las que más crecieron por encima del promedio nacional, un dato que el BCRP interpreta como consistente con el objetivo de usar el piloto para evaluar la adopción de pagos digitales en zonas de menor bancarización.
- El reporte también añade un matiz importante: si se suma la tenencia de cuentas tradicionales con la de billeteras digitales, el porcentaje de adultos con algún instrumento de pago digital sube de 60% (solo cuentas, en 2025) a 72% al incorporar las billeteras. La diferencia —12 puntos porcentuales— evidencia cuánto han ampliado las billeteras digitales el acceso a los pagos digitales más allá de lo que ya ofrecía la cuenta bancaria tradicional.
Lo que aún falta para dejar el efectivo atrás
- Tener una billetera digital no garantiza usarla en el consumo diario: según el BCRP, ese salto depende también de la aceptación de pagos digitales en los comercios, la conectividad, la confianza del usuario y sus hábitos de pago.
- El Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado (CPMI) y el Banco Mundial sostienen que la inclusión financiera, vista desde los pagos, requiere que personas y empresas puedan acceder y usar al menos una cuenta transaccional que resuelva sus necesidades de pago.
- Para el BCR, la Estrategia de Interoperabilidad cumple justamente ese rol habilitador: conecta proveedores, reduce la fragmentación entre plataformas y fortalece los efectos de red que hacen más útil una billetera digital cuantas más personas la usan.