
Gerente central senior de Modelo Comercial de Compartamos Banco
Artículo publicado en la edición 248 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M248.pdf
“Desde la banca, el reto es aún más profundo: diseñar soluciones que entiendan la lógica del emprendedor, con productos financieros más flexibles, acceso a crédito basado en data alternativa y herramientas que promuevan la digitalización”
- En un país como el Perú, donde la resiliencia es parte de nuestra identidad, emprender no es solo una decisión económica: es, en muchos casos, un acto de compromiso con el futuro.
- Cada pequeño negocio que abre sus puertas representa una historia de esfuerzo, pero también una pieza clave en el desarrollo del país.
- Según el Ministerio de la Producción (PRODUCE), las MYPES no solo son mayoría: constituyen más del 99% del tejido empresarial formal y generan cerca del 87% del empleo en el sector privado.
- Este dato, lejos de ser anecdótico, revela una realidad contundente: el crecimiento del Perú descansa, en gran medida, sobre los hombros de sus emprendedores.
En la misma línea, el PRODUCE señala que las mypes aportan más del 20% del PBI, consolidándose como un motor activo de la demanda interna y la dinamización de sectores clave como comercio y servicios. En otras palabras, no estamos hablando solo de pequeños negocios, sino de grandes impulsores del progreso.
- Pero el verdadero valor del emprendimiento va más allá de las cifras. Está en su capacidad para generar oportunidades donde antes no las había, en integrar a comunidades al circuito económico y en fomentar una cultura de innovación y adaptabilidad.
- En cada bodeguero, en cada emprendedora que lidera un negocio familiar, hay una fuerza transformadora que conecta con lo más profundo del desarrollo social.
- Sin embargo, si queremos que este motor no solo crezca, sino que acelere, debemos enfrentar una realidad latente: el Perú es un país altamente emprendedor, pero aún poco productivo. El desafío ya no es solo crear negocios, sino ayudarlos a crecer.
- Aquí es donde el rol del Estado y del sistema financiero resulta determinante. Desde el sector público, urge simplificar procesos, reducir la carga regulatoria y fortalecer programas que impulsen la formalización con incentivos reales.
Desde la banca, el reto es aún más profundo: diseñar soluciones que entiendan la lógica del emprendedor, con productos financieros más flexibles, acceso a crédito basado en data alternativa y herramientas que promuevan la digitalización.
- Y es que el país no necesita más emprendedores por necesidad, sino más emprendedores por oportunidad. Lograrlo implica construir un ecosistema que acompañe, financie y potencie.
- Porque emprender en el Perú no es solo abrir un negocio. Es sostener familias, dinamizar economías locales y construir futuro. Y si queremos un país más competitivo, la apuesta es clara: poner a los pequeños negocios en el centro de la estrategia de desarrollo.