
Artículo publicado en la edición 248 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M248.pdf
¿Qué medidas se necesitan para fortalecer al sector financiero y microfinanciero? Una radiografía del semestre, entidad por entidad, y las coincidencias —y distancias— entre lo que piden los especialistas y lo que ofrece el nuevo gobierno.
- A los primeros diez días (07 de agosto) de la gestión de Keiko Fujimori, el sistema financiero peruano cierra el primer semestre de 2026 con una fotografía de dos velocidades: una banca múltiple sólida que desacelera su crédito y unas microfinanzas —cajas municipales, financieras, empresas de crédito, cajas rurales y cooperativas— que crecen con más rentabilidad, pero arrastran una morosidad casi el doble que la de los bancos grandes. Especialistas consultados por Microfinanzas coinciden en que el nuevo gobierno tiene una ventana corta —antes de que el Fenómeno de El Niño golpee las carteras agrícolas y pesqueras hacia octubre— para ordenar el fondeo, las garantías estatales y la regulación proporcional que el sector reclama desde hace años.
- El 28 de julio, Fujimori asumió la Presidencia en un contexto macroeconómico relativamente favorable: el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantuvo en julio su tasa de referencia en 4.25% por décimo mes consecutivo, la inflación interanual se ubicó en 4.0% —ligeramente por encima del rango meta, presionada por precios de alimentos— y el crédito total del sistema financiero crecía 7.17% interanual a junio. Sobre ese terreno relativamente estable, el debate ahora se traslada al detalle: cómo sostener el financiamiento a las micro y pequeñas empresas (MYPE), que representan el 98.5% de las unidades productivas del país, frente a un evento climático que ya empezó a sentirse en sectores primarios.
Contexto macroeconómico al cierre del primer semestre
Tasa de referencia del BCRP: 4.25% (sin cambios desde octubre de 2025).
Inflación interanual: 4.0% en junio, ligeramente por encima del rango meta (1%-3%); expectativas a 12 meses en 2.8%.
Crédito total del sistema financiero: S/390,569 millones, +7.17% interanual.
Próxima sesión del Directorio del BCRP: 13 de agosto de 2026.
La radiografía del semestre: crédito que pierde velocidad, riesgo que se acomoda
- Con base en los reportes remitidos por las entidades a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) al 30 de junio de 2026, el sistema financiero peruano exhibe un panorama de solidez general, pero con una heterogeneidad marcada entre segmentos. La banca múltiple concentra la mayor parte del crédito y de las utilidades, mientras que cajas municipales, financieras, empresas de crédito y cajas rurales —el corazón del sistema microfinanciero— muestran mayor rentabilidad relativa a costa de indicadores de morosidad más exigentes.
Banca múltiple: solidez y concentración
El sistema de banca múltiple mantiene indicadores de solvencia sólidos: el Ratio de Capital Global promedio llegó a 16.87%, muy por encima del mínimo regulatorio. Citibank lidera con un excepcional 26.69%, seguido del Banco de Crédito del Perú (BCP) con 17.22%; en el otro extremo, Bancom (13.54%) y Scotiabank (13.65% en su ratio ajustado) muestran los niveles más bajos del grupo, aunque todavía saludables.
En calidad de activos, la cartera atrasada del sistema se ubica en 2.85%. Mibanco —el banco más orientado a microfinanzas dentro de la banca múltiple— presenta la mayor morosidad entre los grandes bancos (3.89%), seguido de Banco Pichincha (4.74%) y Scotiabank (3.61%); Citibank, en cambio, no registra atrasos. En rentabilidad, el ROE promedio del sistema llegó a 20.14% y el ROA a 2.70%, con el BCP a la cabeza (27.18% de ROE), seguido de Citibank (26.62%) e Interbank (17.43%).
Los créditos directos de la banca múltiple alcanzaron S/390,569 millones tras crecer S/2,127 millones en junio (+0.55% mensual), un ritmo menor al pico de abril (2.17%). BCP (+S/1,129 millones) e Interbank (+S/851 millones) explicaron el 93% del avance del mes, mientras Scotiabank (-S/663 millones) y BBVA (-S/133 millones) redujeron su cartera. La mora subió levemente de 2.84% a 2.85%, impulsada por Alfin, Efectibank y Compartamos, pero la cartera de alto riesgo (CAR) bajó de 4.55% a 4.48%. Las utilidades del sistema sumaron S/8,499 millones, 19.45% más que en junio de 2025, con Compartamos liderando en ROE (27.47%) y ROA (5.93%).
Cajas municipales (CMAC): más inclusión, más riesgo
Las CMAC, orientadas a créditos para pequeñas y microempresas, presentan un perfil de mayor riesgo y menor eficiencia que la banca múltiple. La cartera atrasada del sistema de cajas municipales llegó a 5.06%, casi el doble que en la banca múltiple. Los casos más críticos son CMAC Del Santa (14.12%), CMAC Paita (9. 53%) y CMAC Maynas (8.94%); en el extremo opuesto, las cajas más grandes —Arequipa (4.72%) y Cusco (4.09%)— mantienen niveles controlados.
En solvencia, el ratio de capital global promedio es de 15.09%, con CMAC Tacna (18.05%) y CMAC Trujillo (17.28%) mejor capitalizadas, frente a CMAC Del Santa (13.26%) y CMAC Paita (13.61%) en el extremo inferior. La rentabilidad es heterogénea: CMAC Huancayo destaca con un ROE de 29.89%, seguida de CMAC Piura (29.10%), mientras que CMAC Del Santa apenas logra un ROE de 1.40%, evidencia de problemas estructurales de rentabilidad.
Los créditos del sistema de CMAC llegaron a S/41,501 millones (+S/274 millones respecto a mayo), impulsados por Caja Arequipa, Caja Huancayo y Caja Cusco. Los depósitos crecieron S/184 millones, hasta S/36,642 millones, con 8.4 millones de depositantes. La mora cerró en 5.06% y la CAR en 6.58%, con una mejora de 0.14 puntos en el mes, aunque todavía 0.20 puntos por encima de junio de 2025. Las utilidades del segmento llegaron a S/735.5 millones, 137.9% más que un año atrás, con un ROE de 23.18% y un ROA de 2.67%.

Empresas financieras: alto rendimiento, alto riesgo
Este segmento combina los indicadores de mayor rentabilidad y de mayor riesgo del sistema. Financiera Qapaq reporta el ROE más alto del sector (37.03%) y un ROA de 7.66%, seguida de Financiera Efectiva (27.29% de ROE) y Mitsui Auto Finance (19.74%). La morosidad del sistema de financieras es de 4.84%, con Financiera Proempresa (11.94%), Qapaq (6.12%) y Mitsui (5.16%) en los niveles más altos. En solvencia, el segmento está bien capitalizado (17.59% de ratio de capital global), el más alto de todos los segmentos analizados.
Los créditos crecieron 2.01% en el mes, hasta S/7,436 millones, el mayor ritmo mensual desde mayo de 2024, con InFinance explicando el 69% del avance. La mora bajó a 5.00% y la CAR a 6.17%. Las utilidades del sector alcanzaron S/104.6 millones (+48.7% interanual), con una excepción relevante: InFinance pasó de ganar S/11.4 millones a perder S/1.4 millones en junio, pese a liderar el crecimiento y la captación de clientes.
Empresas de crédito: bajo riesgo, alta eficiencia
Este segmento —que incluye a las antiguas Edpymes y otras entidades especializadas— tiene la morosidad más baja del sistema (3.99%). Volvo Finance destaca con apenas 1.5% de atrasos, mientras que Vívela presenta el nivel más alto (10.43%). El sector es altamente eficiente (51.86% de gastos de operación sobre margen financiero), con Volvo Finance en 34.08%, lo que explica su rentabilidad pese a márgenes financieros más reducidos. Santander Consumo, la entidad más grande del grupo, tiene un ROE de 26.53%.
Los créditos alcanzaron S/2,994 millones, con Santander Consumo y Volvo Finance como motores del crecimiento. La mora cerró en 4.0% y la CAR en 4.7%, con un repunte mensual de 0.12 puntos que interrumpió la mejora de meses previos, acompañado de un alza de 16.1% en los castigos de cartera. Las utilidades llegaron a S/59 millones (+74% interanual), con Santander concentrando el 68% del resultado.
Cajas rurales (CRAC): recuperación sin expansión sólida
Las cajas rurales de ahorro y crédito muestran una recuperación financiera sostenida: la mora bajó a 5.7% y la CAR a 8.7%, con una mejora de 2.84 puntos interanuales. Las utilidades casi se duplicaron, a S/12.05 millones (+98.5%), con un ROE de 4.3% y un ROA de 0.83%. Sin embargo, el crédito avanza con lentitud —apenas S/8 millones más que en mayo, hasta S/1,381 millones— y el número de deudores todavía es 10.3 mil menor que hace un año, señal de que la mejora financiera aún no se traduce en una expansión sólida del negocio.
Cooperativas: crecen, pero con fuertes contrastes internos
- Las cooperativas de ahorro y crédito del Nivel 2B —supervisadas por la SBS desde la reforma de la Ley COOPAC— solo tenían datos disponibles a mayo de 2026 al momento de este informe. El sector amplió su intermediación: los créditos crecieron S/15 millones, a S/1,873 millones, y los depósitos, S/35 millones, a S/1,728 millones.
Pero el promedio esconde extremos: la CAR sectorial cerró en 18.40% y la mora en 17.08%, muy por encima del resto del sistema. Coopac San Isidro presenta la mayor CAR (55.06%), seguida de San Francisco (36.77%), mientras Kori registra la más baja (4.23%). La cobertura de cartera atrasada del sector bajó a 114%, con San Francisco cubriendo apenas el 62% de su cartera problema.
Las entidades que el nuevo gobierno y el supervisor deberían vigilar de cerca
Detrás de los promedios sectoriales hay una decena de entidades cuyos indicadores de morosidad, cobertura o rentabilidad se apartan claramente del resto de su segmento. Microfinanzas identificó, a partir de los reportes de la SBS, los casos que concentran las principales señales de alerta al cierre del semestre.
- El caso de CMAC Del Santa resume varios de los problemas estructurales del segmento: alta morosidad, baja eficiencia (77.85% de gastos operativos sobre margen financiero) y una cobertura de cartera atrasada por debajo del 100%, la única caja municipal en esa situación.
- En el universo de cooperativas, Coopac San Francisco combina una CAR de 36.77% con una eficiencia de 219.68% —es decir, sus gastos operativos superan ampliamente su margen financiero—, un cuadro que exige corrección en riesgo, cobertura, eficiencia y rentabilidad, según el propio análisis técnico de las cifras de la SBS.
El Niño, la prueba de estrés que se avecina para las microfinanzas
Para Arturo García, director del Colegio de Economistas de Lima y profesor de posgrado en ESAN, el diagnóstico de arranque es positivo, pero con una advertencia clara.
- “El sistema microfinanciero y el financiero en general es fuerte, sano y sólido. El pico de morosidad de 2023-2024 ha bajado gracias al crecimiento económico”, señaló a Microfinanzas. Sin embargo, advirtió que el Fenómeno del Niño —tanto en su variante costera como en la global— afectará a sectores primarios como agricultura, pesca y ganadería, además de la infraestructura, golpeando primero a los actores más vulnerables del sistema financiero: las entidades microfinancieras.
“Es vital fortalecer el patrimonio mediante programas de capitalización y la posibilidad de incorporar socios estratégicos que aporten capital y experiencia”, añadió.
“El impacto ya se sintió en mayo en sectores como pesca y agricultura, lo que se trasladará a la calidad de la cartera. El impacto fuerte vendrá a partir de octubre y durará hasta el primer trimestre del próximo año” Arturo García, Colegio de Economistas de Lima / ESAN
Cronología del estrés climático esperado
- Mayo 2026 — Primeras señales: caída de ingresos en pesca y agricultura, antesala del deterioro de cartera.
- Octubre 2026 — Inicio del impacto fuerte sobre la calidad de cartera de las entidades microfinancieras, según la proyección de Arturo García.
- Primer trimestre de 2027 — Ventana en la que se extendería el efecto del Fenómeno El Niño sobre la morosidad y la liquidez del sector.
Tres años capitalizando utilidades
- Sobre el estado actual de las carteras, García matizó que el sector “ya se ha recuperado de la recesión de 2023”,pero que, ante el evento climático que se avecina, las entidades “deben estar preparados con las líneas de crédito del BCR y programas de fortalecimiento patrimonial donde se capitalicen utilidades por al menos 3 años”. Es decir, planteó un horizonte de mediano plazo —no una medida de emergencia de un solo ejercicio— para que las cajas, financieras y cooperativas acumulen colchones de capital antes de que la mora suba con fuerza.
- El economista recordó, además, que las micro y pequeñas empresas (MYPE) representan el 98.5% de las empresas del país, por lo que los programas de garantías “deben estar listos para que el BCR preste recursos y no se afecte la actividad” de este universo empresarial.
- Sobre si el estrés climático puede agravar la posición de las entidades microfinancieras frente a la competencia de fintechs y neobancos, García sostuvo que el ingreso de jugadores digitales presionará las tasas de interés a la baja en beneficio del público, y ahí las microfinancieras “deben prepararse para competir en eficiencia y tecnología”, en un momento en que la SBS —dijo— “ya está trabajando en normativas de open banking y gestión de riesgos en esa línea”.
- Respecto de las tasas de interés y los costos regulatorios, planteó revisarlos periódicamente: “Es conveniente revisar periódicamente las políticas sobre tasas de interés y costos regulatorios, considerando la realidad de cada tipo de entidad. Un marco regulatorio estable y proporcional permitirá mantener el acceso al crédito para los sectores de mayor riesgo”.
Reformas sin sobrecostos para las entidades pequeñas
Cortez fue consultada específicamente por la capacidad de la SBS y el BCRP para sostener el ritmo de reformas en curso —finanzas abiertas, la nueva regulación COOPAC, iniciadores de pago— sin generar sobrecostos de cumplimiento para las entidades más pequeñas.
Su respuesta apuntó a la gradualidad.
- “El nuevo gobierno debe impulsar una modernización financiera inclusiva, con regulación proporcional, plazos de implementación realistas y mecanismos de apoyo que permitan a cooperativas, cajas y financieras integrarse al ecosistema digital en igualdad de condiciones”, considera.
- Sobre los riesgos macroeconómicos y políticos que más preocupan al sector de cara al nuevo quinquenio, Cortez fue directa: la continuidad institucional y la estabilidad normativa pesan tanto como cualquier indicador financiero a la hora de decidir si una entidad microfinanciera amplía o repliega su oferta de crédito en el interior del país.
“El principal reto será generar confianza y estabilidad desde el inicio de la gestión. La continuidad de las políticas económicas, la seguridad jurídica y reglas claras serán fundamentales para fortalecer la inversión, preservar el crédito y consolidar el desarrollo del sector microfinanciero” Nancy Cortez, especialista en microfinanzas
El decálogo pendiente, en tres puntos
- Consolidar una Política Nacional de Inclusión Financiera con continuidad como política de Estado, más allá del gobierno de turno.
- Integrar las microfinanzas con las políticas de formalización y desarrollo de las MYPE.
- Fortalecer la capacidad del sistema microfinanciero para enfrentar crisis económicas, climáticas y sociales mediante mecanismos permanentes de gestión de riesgos.
Lo que trae Fuerza Popular: más fondeo público, más flexibilidad en tasas
- El plan de gobierno 2026-2031 de Fuerza Popular, “Perú con Orden”, no contiene un capítulo específico dedicado a las microfinanzas, pero sí una serie de propuestas que impactarían directamente a las MYPE, las cajas municipales, las financieras y las fintech, principalmente bajo el eje de emprendedores y desarrollo productivo.
Financiamiento para MYPE
Un Fondo para el Crecimiento MYPE, destinado a financiar negocios afectados por crisis.
Un programa de crédito coordinado con Cofide y la banca de desarrollo.
Un Sistema de Crédito para Mujeres Emprendedoras.
Un programa de Capital Semilla Joven para egresados que inicien emprendimientos.
Ampliación del financiamiento agropecuario a través del Banco Agrario y Cofide, con líneas verdes y seguros para la pequeña agricultura.
Un Programa Nacional de Factoring MYPE, con alianzas entre entidades financieras, fintech y empresas de factoring, tasas preferenciales y garantía parcial del Estado.
Formalización: la “Licencia 0 para MYPE”
- El plan plantea una ventanilla única electrónica nacional, con apoyo de inteligencia artificial, para reducir o eliminar costos y trámites de apertura y operación de negocios —inscripciones, licencias municipales, defensa civil, registro de marca—, además de interoperabilidad entre Sunat, Sunarp e Indecopi. Para las microfinancieras, esto podría ampliar la base de clientes formalizados y mejorar la información disponible para evaluar crédito, aunque el plan no detalla mecanismos específicos para compartir datos financieros o construir historiales crediticios alternativos.
- Lo que no aparece en el plan es, quizás, tan relevante como lo que sí aparece: no hay una reforma integral de las cajas municipales ni de las cooperativas, ni propuestas específicas sobre gobierno corporativo de las CMAC, fortalecimiento patrimonial de las instituciones microfinancieras, reprogramación de cartera deteriorada, regulación de fintech y open banking, cambios al Fondo de Seguro de Depósitos, o una transformación de Cofide hacia una banca de desarrollo más activa. El enfoque del plan es, ante todo, productivo y de acceso al financiamiento, no una reforma estructural del sistema microfinanciero.

Los primeros anuncios como presidenta
En su primer Mensaje a la Nación, Fujimori anunció que en los primeros 100 días de gobierno buscará reactivar PROMYPE —el programa administrado por el Banco de la Nación—, ampliar el acceso al crédito a través de Cofide, fortalecer Compras a MYPErú e impulsar el factoring como mecanismo de liquidez para pequeños negocios.
El gobierno también anunció un bono compensatorio por única vez para las MYPE, asociado al incremento de la remuneración mínima vital a S/1,300, con el objetivo declarado de ayudar a las empresas pequeñas a absorber el mayor costo laboral sin afectar la formalización.
La medida de mayor impacto: la eventual derogación de la Ley 31143
- El anuncio con mayor potencial de impacto sobre el negocio microfinanciero es la intención del Ejecutivo de derogar la Ley 31143, la norma que establece topes a las tasas de interés para determinados créditos. Según el proyecto de delegación de facultades legislativas reportado por el Ejecutivo, la derogación sería reemplazada por un marco orientado a mejorar la información financiera disponible para los usuarios, reforzar la transparencia en la contratación de productos activos, permitir mayor flexibilidad en la fijación de tasas y promover la inclusión financiera.
La exposición de motivos del Ejecutivo sostiene que los topes habrían excluido a aproximadamente 542,900 clientes del sistema financiero: 218,300 deudores que no pudieron acceder a nuevos créditos y 324,600 personas que nunca llegaron a ingresar al sistema, parte de las cuales habría recurrido a prestamistas informales.
- Es importante precisar que la derogación aún no equivale a una reforma aprobada: por ahora es una propuesta incluida en el pedido de facultades legislativas, que requiere el trámite político y normativo correspondiente.
- Si se deroga la ley 31143: posibles efectos para cajas y microfinancieras
- El sistema financiero y microfinanciero peruano llega al nuevo gobierno en una posición relativamente sólida:crece, es rentable y su calidad de activos, en el agregado, mejora respecto al pico de morosidad de 2023-2024.
- Pero el promedio esconde una realidad más exigente en el segmento microfinanciero —cajas municipales, financieras, cajas rurales y, sobre todo, cooperativas— donde la morosidad duplica o triplica a la de la banca múltiple y donde un puñado de entidades concentra las principales alertas de cobertura y rentabilidad.
- La agenda que reclaman los especialistas —fondeo de segundo piso más flexible, garantías estatales frente a riesgos climáticos, regulación proporcional y educación financiera— coincide solo parcialmente con lo anunciado hasta ahora por el Ejecutivo, que ha priorizado el acceso al crédito y la flexibilización de tasas por encima de una reforma estructural de la institucionalidad microfinanciera. La ventana antes de que El Niño golpee con fuerza las carteras, hacia octubre, es corta. Cómo la use el nuevo gobierno definirá si el sector microfinanciero llega a esa prueba fortalecido o expuesto.
El balance: coinciden el diagnóstico y el fondeo, pero falta la reforma estructural
Cruzando las cifras de la SBS con la lectura de los especialistas y el contenido del plan de gobierno, aparecen al menos cuatro terrenos en los que el sector microfinanciero y el nuevo Ejecutivo parecen alineados, y al menos tres en los que persiste una distancia notoria.
Donde hay coincidencia
- Más fondeo de segundo piso: tanto Nancy Cortez como el plan de gobierno apuntan a fortalecer los canales de financiamiento vía Cofide, aunque con énfasis distintos —ella pide mejores condiciones y flexibilidad para lo ya existente; el plan, nuevos fondos y programas específicos.
Digitalización e inclusión financiera: presente tanto en el discurso de los especialistas como en la “Licencia 0 para MYPE” y la interoperabilidad estatal anunciada por el gobierno.
Liquidez para las MYPE vía factoring: coincide la urgencia planteada por Arturo García frente al riesgo climático con el impulso al factoring anunciado por el Ejecutivo, aunque con objetivos distintos —uno pensado para una contingencia de corto plazo, el otro como política permanente.
Formalización como puerta de entrada al crédito: tanto el plan de gobierno como los especialistas ven la formalización de las MYPE como condición para ampliar el historial crediticio y el acceso al financiamiento formal.
Donde persiste la distancia
Garantías estatales frente a El Niño: ni el plan de gobierno ni los primeros anuncios contemplan, hasta el cierre de este informe, un mecanismo específico de garantías estatales o líneas repo con el BCR para enfrentar el impacto climático que proyecta Arturo García a partir de octubre.
Gobierno corporativo y fortalecimiento patrimonial de las CMAC: pese a que los indicadores de la SBS muestran casos como CMAC Del Santa con serios problemas de rentabilidad y cobertura, el plan de gobierno no desarrolla una reforma sobre gobierno corporativo ni mecanismos de capitalización para las cajas municipales.
Regulación proporcional y coordinación SBS-BCRP-Ejecutivo: el pedido de Nancy Cortez de una regulación diferenciada por tipo de entidad no tiene, por ahora, una contrapartida explícita en el plan de gobierno ni en los anuncios presidenciales revisados.
El punto de mayor tensión, sin embargo, es la eventual derogación de la Ley 31143. El Ejecutivo la presenta como una herramienta de inclusión financiera —remover topes que habrían excluido a más de medio millón de clientes—, mientras que la cautela de los especialistas apunta a otro riesgo: que una mayor libertad para fijar tasas, sin una regulación proporcional y con educación financiera todavía insuficiente, termine trasladando el costo del riesgo climático y crediticio directamente al usuario final, en particular en las cooperativas y financieras donde la morosidad ya es más alta que el promedio del sistema.