
- El par EUR/USD continúa mostrando una presión bajista evidente en los mercados, después de haber perforado el nivel de 1.1600, pero luego se ha recuperado un poco, lo que constituye una referencia técnica relevante para los operadores.
- Este movimiento ha estado impulsado por una combinación de factores macroeconómicos y de las expectativas en torno a la política monetaria global.
La fortaleza del dólar ha dominado las últimas sesiones, respaldada por datos económicos de Estados Unidos que han sorprendido positivamente y por un repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que ha ampliado el diferencial frente a los rendimientos europeos y ha profundizado la debilidad del euro.
La solidez del dólar también se refleja en el comportamiento reciente del mercado cambiario. El EUR/USD ha oscilado en torno a 1.1610, con un rango intradía aproximado de 1.1593 a 1.1623, lo que confirma que la presión vendedora sigue presente a corto plazo. Al mismo tiempo, el índice del dólar se ha situado en máximos de varias semanas, respaldado por la percepción de que la economía estadounidense mantiene un dinamismo superior al de otras economías desarrolladas y por la expectativa de una Reserva Federal aún cautelosa.
- A pesar de que la Reserva Federal recortó las tasas en diciembre, el mensaje transmitido por Jerome Powell ha sido claramente prudente. El presidente del banco central ha subrayado que no existe urgencia para continuar con recortes agresivos, destacando que la inflación todavía requiere vigilancia y que las decisiones futuras dependerán estrictamente de los datos. Las proyecciones actuales del mercado apuntan a un recorte adicional en 2026, un escenario que ha reducido las expectativas de una relajación monetaria más profunda y ha contribuido a sostener la fortaleza del dólar.
- Los datos recientes de la economía estadounidense respaldan esta postura cautelosa. Los indicadores de actividad, consumo y mercado laboral siguen mostrando resiliencia, lo que refuerza la idea de que la economía puede sostener tasas relativamente elevadas durante más tiempo.Este entorno mantiene atractivos los activos denominados en dólares y dificulta que el euro encuentre un catalizador sólido para revertir su tendencia bajista a corto plazo.
En contraste, el Banco Central Europeo mantiene una postura paciente, pero en un contexto algo más equilibrado de lo que se temía hace meses. La inflación en la eurozona se aproxima al objetivo, el crecimiento ha mostrado cierta estabilidad y el sector exportador continúa aportando soporte a la actividad. Como resultado, el mercado ha comenzado a descontar que los recortes de tasas en Europa serán moderados y graduales, lo que ofrece cierto respaldo al euro, aunque todavía insuficiente para cambiar la tendencia general.
El factor político añade una capa adicional de volatilidad al comportamiento del dólar. Las tensiones en torno a la figura de Powell y la especulación sobre la futura dirección de la Reserva Federal han generado episodios de nerviosismo en los mercados. En algunos momentos, estas preocupaciones han favorecido activos refugio como el oro y han provocado retrocesos puntuales del dólar, pero hasta ahora no han sido suficientes para alterar de manera estructural su fortaleza frente a las principales divisas.
Desde la perspectiva del mercado de futuros, el posicionamiento especulativo comienza a mostrar señales interesantes para el euro. Se observa un aumento gradual de las posiciones a largo plazo y una mayor participación de inversores que apuestan por un posible rebote técnico o por una estabilización del tipo de cambio. Este comportamiento sugiere que parte del mercado empieza a considerar que el euro podría estar acercándose a zonas de valor atractivo si cambian las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
- De cara al futuro, la evolución del EUR/USD seguirá estrechamente ligada a las expectativas sobre los bancos centrales y al flujo de datos macroeconómicos.
- Cualquier sorpresa negativa en la economía estadounidense o un giro más acomodaticio por parte de la Fed podría darle oxígeno al euro. Al mismo tiempo, un fortalecimiento más claro de la economía europea también podría convertirse en un catalizador de una recuperación más sostenida del tipo de cambio.
En conclusión, el EUR/USD permanece bajo una presión significativa, dominado por la fortaleza del dólar y por un entorno de rendimientos que sigue favoreciendo a Estados Unidos frente a la eurozona. Aunque comienzan a aparecer señales de mayor optimismo en el posicionamiento respecto del euro, el sesgo general continúa siendo bajista. La dirección del par dependerá en gran medida de la evolución de los datos económicos, de las decisiones de los bancos centrales y de cómo el mercado reinterprete el equilibrio de riesgos entre ambas economías.