
- La situación de seguridad, nerviosismo por los aranceles y una realidad más de línea dura
- Los activos mexicanos se enfrentan a una compleja tríada de riesgos: la escalada de la inseguridad interna, la renovada incertidumbre sobre el T-MEC y los aranceles por parte de Estados Unidos, y un contexto interno que ha demostrado ser más resistente de lo esperado.
- Aunque los titulares están dominados actualmente por los acontecimientos relacionados con la seguridad de los cárteles y la retórica sobre el comercio fronterizo, el factor clave a corto plazo para la fijación de precios hoy es la cifra de inflación de principios de febrero, que ha cambiado las expectativas respecto al Banco de México (Banxico).
La realidad macroeconómica: la cifra de inflación de hoy replantea la narrativa del Banxico
Los rumores anteriores del mercado se basaban en la idea de que una lectura más alta del índice general, junto con una relajación de la inflación subyacente, podría dar más flexibilidad a Banxico.
La publicación de hoy del IPC de principios de febrero desafía esa opinión. La inflación general se aceleró más de lo esperado (alrededor del 3,9 % interanual) y la inflación subyacente se mantuvo estable (alrededor del 4,5 % interanual) en lugar de enfriarse significativamente, lo que mantuvo elevadas las presiones subyacentes sobre los precios.
Esto se suma a la revisión al alza de ayer de los datos del PIB del cuarto trimestre de 2025 (alrededor del 1,8 % interanual), lo que subraya que la actividad se mantuvo mejor de lo que el mercado había supuesto hasta finales de año.
En conjunto, los datos reducen el margen para un rápido giro hacia recortes de tipos de interés. Como resultado, es más probable que Banxico mantenga el tipo de interés oficial en el 7,00 % durante más tiempo del previsto anteriormente, y el momento de cualquier flexibilización dependerá cada vez más de la confirmación de una desinflación sostenida en las próximas publicaciones.