
(*) Artículo publicado en la edición 241 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M241.pdf
- “En conjunto, la acción combinada de los mercados de acciones, bonos, ETFs y vehículos inmobiliarios refleja una narrativa coherente: el Perú ha retornado al radar de los inversionistas institucionales”
Al cierre de 2025, los mercados financieros globales confirmaron un cambio de ciclo. Tras un prolongado período de política monetaria restrictiva, la expectativa de menores tasas de interés reordenó los flujos de capital, priorizando instrumentos líquidos, diversificados y eficientes en costos. En esta transición, los fondos cotizados (ETFs) emergieron como el vehículo fundamental, y el mercado peruano fue uno de los protagonistas más contundentes de esta tendencia.
El contraste a nivel global es evidente. Mientras los principales índices estadounidenses cerraron con rendimientos moderados —el S&P 500 subió 17.8%, el Dow Jones 14.4% y el Nasdaq 100 un 22.3%—, otros activos mostraron comportamientos dispares. El oro destacó como refugio, con una apreciación del 72.6%, en contraste con la caída del 20.9% del petróleo WTI. Los criptoactivos, por su parte, enfrentaron mayor volatilidad, con retrocesos del 6.3% en Bitcoin y 12.4% en Ethereum.
En este escenario, los ETFs cumplieron un papel determinante al facilitar una rotación de portafolios rápida y eficiente. En renta fija, el ETF que replica la curva soberana peruana capturó el rally de bonos asociado a la normalización inflacionaria y a las expectativas de recortes de tasa, reafirmando que cuando las tasas dejan de subir, los bonos son los primeros en reaccionar. Así, la renta fija retomó su rol dual: estabilizador del portafolio y generador de retorno real.
En renta variable, los ETFs de acciones peruanas se situaron entre los vehículos de mejor desempeño del año. A través de una sola transacción, los inversionistas accedieron a una exposición diversificada en sectores clave —minería, financiero, consumo e industrial—, beneficiándose del ciclo de commodities, la recuperación de utilidades y valuaciones atractivas frente a otros mercados emergentes. El resultado fue elocuente: el ETF Perú (EPU) acumuló una rentabilidad cercana al 86% en el año.
Este sólido desempeño en el mercado secundario permitió reconstruir la confianza de los inversionistas y, consecuentemente, reactivar el mercado primario. En 2025, esa señal se materializó con la colocación de aproximadamente US$ 120 millones en el mercado local, demostrando la capacidad de absorción y el renovado apetito por nuevas emisiones.
Complementando este ecosistema, las FIBRAs ofrecieron exposición a activos inmobiliarios generadores de renta, con flujos previsibles y liquidez bursátil, contribuyendo así a una arquitectura de inversión más completa y robusta.
En conjunto, la acción combinada de los mercados de acciones, bonos, ETFs y vehículos inmobiliarios refleja una narrativa coherente: el Perú ha retornado al radar de los inversionistas institucionales. Más allá de un simple año de retornos excepcionales, 2025 marca el inicio de una nueva fase, en la que el mercado de capitales peruano recupera profundidad, dinamismo y una relevancia sostenida como canal de inversión de largo plazo.