La campaña escolar es, para las mypes, mucho más que el anuncio del regreso a clases. Es el verdadero punto de partida del año: aquel momento que define si un negocio arrancará con buen ritmo o si pasará los meses siguientes intentando recuperarse.
Y este verano del 2026, a diferencia de otros inicios de año, trae un aire distinto. Entre los emprendedores se respira una confianza que no veíamos hace tiempo, aunque igualmente mantienen en el radar ciertas variables que podrían influir en la marcha del negocio.
En conversaciones con comerciantes de distintos sectores y regiones, el mensaje es claro y optimista: esperan crecer entre 10% y 15% frente a la campaña anterior. Esa expectativa ya se siente en las calles y mercados.
Apenas terminó la Navidad, los negocios de indumentaria escolar —uniformes y calzado— iniciaron la producción, la compra de insumos y el armado de stock para febrero, que sigue siendo el mes más fuerte.
Quienes venden cuadernos, mochilas y útiles escolares también se adelantaron: muchos pedidos se cerraron incluso antes de que finalizara el 2025. Del mismo modo, los comercios que brindan alimentos y servicios alrededor de los colegios empiezan a activar su inversión ante el aumento gradual del movimiento.
En Lima Norte y Lima Sur —dos zonas donde se concentra buena parte de este ecosistema comercial— el movimiento ya es evidente. En provincias, aunque el arranque llega con algunos días de retraso, el ánimo es igual de favorable.
La buena campaña agrícola de arroz, mango y limón en el norte también ha impulsado la disposición a invertir: cuando al productor le va bien, el comercio alrededor se activa. El sistema financiero también se ha adelantado a este dinamismo.
En Mibanco proyectamos desembolsar más de S/ 2,850 millones entre enero y febrero, y cerca del 40% provendría de líneas de crédito. Este instrumento se ha vuelto clave para los emprendedores, pues les ofrece liquidez inmediata sin depender únicamente de créditos por campaña. Acceder rápido a ese capital para aprovechar la demanda puede marcar una diferencia concreta en el día a día del negocio.
El contexto general acompaña este buen arranque. No se prevén retrasos en el inicio de clases y los factores macroeconómicos muestran estabilidad suficiente para proyectar una campaña que se moverá incluso antes de lo habitual.
Aunque el clima, la competencia y el proceso electoral siguen en observación, ninguno representa una amenaza que frene la disposición a invertir. Más bien, son señales para gestionar con anticipación e inteligencia.
La campaña escolar debe entenderse como una oportunidad estratégica. No solo por el volumen de ventas que concentra, sino porque ocurre en marzo, cuando aún hay margen para corregir, invertir y ordenar la caja.
Empezar bien el año da tranquilidad y permite mirar las siguientes campañas con más firmeza y confianza. En un ecosistema tan dinámico como el emprendedor, ese buen arranque puede ser la clave para un 2026 más sólido y con mejores resultados.