
- El euro retomó su tendencia bajista frente al dólar el 16 de febrero de 2026 y cayó por debajo de 1.1850. El movimiento refleja una combinación de debilidad económica en la Eurozona y de baja liquidez en los mercados internacionales, lo que amplifica los movimientos técnicos incluso ante catalizadores moderados. La moneda común continúa mostrando dificultades para consolidar avances sostenidos frente a un dólar que, aunque ha cedido parte de su fortaleza reciente, mantiene un soporte estructural.
- Uno de los factores clave detrás de la presión sobre el euro fue la publicación de los datos de Producción Industrial de la Eurozona, que registraron una contracción mensual del 1.4% en diciembre, mientras que la cifra de noviembre fue revisada a la baja. En términos interanuales, el crecimiento también se desaceleró más de lo previsto, lo que confirma una pérdida de dinamismo en el sector manufacturero.
Esta debilidad refuerza la percepción de que la recuperación económica europea sigue siendo frágil y desigual entre los distintos países del bloque.
- El deterioro de la actividad industrial se suma a indicadores anticipados que apuntan a una moderación de la confianza empresarial y a un consumo interno todavía contenido. Alemania, principal motor manufacturero de la región, continúa enfrentando desafíos estructurales vinculados a la demanda externa y a los costos energéticos, lo que limita la capacidad del euro para atraer flujos de capital a corto plazo.
- Por el lado estadounidense, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una lectura más débil de lo esperado recientemente, lo que reavivó las especulaciones sobre posibles recortes adicionales de las tasas por parte de la Reserva Federal en 2026. Sin embargo, el euro no logró aprovechar plenamente este escenario. El mercado parece considerar que, aunque la Fed podría flexibilizar su política monetaria más adelante en el año, la economía estadounidense sigue mostrando una mayor resiliencia relativa en comparación con la Eurozona.
- Además, los diferenciales de rendimiento entre los bonos estadounidenses y europeos siguen favoreciendo al dólar. A pesar de las expectativas de relajación monetaria en Estados Unidos, el Banco Central Europeo también enfrenta presiones para mantener una postura acomodaticia ante el enfriamiento económico, lo que reduce el atractivo relativo del euro en el carry trade.
- La sesión del lunes estuvo marcada por baja liquidez debido al cierre de varios mercados por festivos, incluyendo Japón por el Año Nuevo Lunar y Estados Unidos por el Día de los presidentes. Este entorno de menor participación suele generar movimientos más erráticos y técnicos, en los que órdenes de menor volumen pueden provocar desplazamientos desproporcionados en los pares principales, incluido el EUR/USD.
- En este contexto, los discursos de funcionarios tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo cobran mayor relevancia. Los inversores buscan señales más claras sobre el calendario y la magnitud de los posibles ajustes en las tasas de interés. Cualquier matiz más restrictivo o más flexible de lo esperado podría romper el rango reciente en el que se ha mantenido el euro.
En conclusión, el retroceso del euro por debajo de 1.1850 refleja la combinación de debilidad macroeconómica en la Eurozona, bajo volumen por festivos y una narrativa monetaria todavía incierta en ambos lados del Atlántico. Aunque la moderación de la inflación en Estados Unidos podría favorecer recortes de tasas y limitar la fortaleza del dólar más adelante, por ahora el diferencial de crecimiento y la cautela de los inversores mantienen al euro bajo presión. La evolución de los próximos datos económicos y las señales de los bancos centrales serán determinantes para definir si la moneda común logra estabilizarse o profundiza su tendencia bajista en las próximas semanas.