
- Artículo publicado en la edición 242 de la revista Microfinanzas https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M242.pdf
- La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha dado un paso decisivo para transformar el sistema financiero peruano al crear un Departamento de Finanzas Abiertas que reporta directamente a la máxima autoridad. Este movimiento precede a la hoja de ruta definitiva que se presentará en 2026, la cual sentará las bases para el Open Banking y el Open Finance. Para descifrar el alcance, los desafíos y el cronograma de este cambio estructural, Microfinanzas conversó con Karina Chinguel, socia de la consultora Vodanovic y una de las principales especialistas en la materia en el país.
La SBS ha creado un Departamento de Finanzas Abiertas que reporta directamente a la máxima autoridad. ¿Qué tan crucial es este primer paso?
- Es, sin duda, el primer gran hito en la construcción del Open Finance en Perú. Que la SBS haya establecido un departamento especializado dentro de su alta dirección demuestra la prioridad estratégica que tiene este proyecto. Siguiendo la experiencia internacional, la hoja de ruta debería comenzar por un concepto precursor: el open banking.
Hablemos de ese concepto. Para nuestros lectores, ¿qué es exactamente el open banking y por qué es el “primer escalón”?
- El open banking es el núcleo inicial de este modelo. Se refiere a la posibilidad de que las instituciones bancarias y financieras intercambien —con la autorización explícita del cliente— datos de sus clientes con terceras empresas, como las fintechs. Este intercambio seguro y regulado permite que las fintechs, con su agilidad y expertise tecnológico, desarrollen servicios financieros más personalizados y adaptados a las necesidades reales de las personas.
¿Y cómo se traduce esa colaboración en beneficios concretos para el usuario final?
- Se traduce en algo muy simple: poner los servicios financieros en el bolsillo del consumidor. Las fintechs actúan como un canal digital avanzado. Al tener acceso a información financiera (siempre con consentimiento), pueden crear productos innovadores y poner “en vitrina” los servicios tradicionales de los bancos, pero en plataformas más ágiles y de uso cotidiano para la gente.
¿Podría darnos un ejemplo práctico de este ecosistema en acción?
- Claro. Tenemos casos ya operativos en el mercado, como Prex o la billetera digital Máximo. Estas plataformas permiten a los usuarios, directamente desde su teléfono, hacer pagos, transferencias, abrir cuentas de ahorro digitales o recargar saldo. Hace unos años, para obtener estos servicios, una persona tenía que ir físicamente a una oficina bancaria. Hoy, esa dinámica ha migrado. La nueva era digital pone a disposición instrumentos como las billeteras para operaciones inmediatas: pagar un recibo de luz, comprar un producto o retirar efectivo. Son múltiples funcionalidades accesibles de manera fácil, sencilla y rápida.
Componentes esenciales
Con el anuncio de la hoja de ruta para 2026, surge una pregunta clave: ¿Qué elementos mínimos debe contener este plan para que Perú se alinee con las mejores prácticas internacionales en open banking?
- Podemos identificar varios pilares fundamentales. El primero es una definición clara y unificada del concepto. La hoja de ruta debe partir de explicar qué es el open banking: un modelo que, con autorización explícita del cliente, permite a las instituciones financieras tradicionales compartir datos de sus clientes con terceros autorizados, como las fintech, para cocrear servicios más accesibles y personalizados. Esta claridad conceptual es el cimiento.
Ese intercambio de datos suena sensible. ¿Cuál sería el segundo pilar?
- Sin duda, la seguridad y los estándares tecnológicos. Todo el intercambio se realizará a través de APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones), que son los conductos tecnológicos que permiten la comunicación segura y encriptada entre sistemas diferentes, como el de un banco y el de una fintech. La hoja de ruta debe establecer estándares mínimos obligatorios de seguridad, protocolos de autenticación y cifrado para proteger la información del cliente durante todo el flujo. Este es un aspecto no negociable para generar confianza.
Además de proteger los datos, ¿qué otro elemento es crucial para generar confianza y adopción?
- El tercer pilar es la educación financiera digital, con foco en la inclusión. Al democratizar el acceso a más productos a través de canales digitales, debemos asegurar que los usuarios estén informados. Necesitan entender no solo los beneficios, sino también las medidas de seguridad —como proteger sus claves digitales—, los costos y sus obligaciones. Este componente debe ser especialmente robusto para segmentos como la economía plateada (adultos mayores), que pueden enfrentar mayores barreras digitales. La educación debe explicar derechos, riesgos y el funcionamiento de estos nuevos servicios en un contexto de open banking.
Usted siempre distingue entre open banking y open finance. ¿Esta distinción debe reflejarse en la hoja de ruta?
- Absolutamente. Este es el cuarto pilar: una visión escalable y progresiva. La hoja de ruta debe plantear un camino claro que comience con el open banking (bancos compartiendo datos con fintechs) y que, en fases posteriores, evolucione hacia un Open Finance integral. El open finance es un concepto más amplio que incluye a otros actores regulados, como compañías de seguros, administradoras de fondos de pensiones, brokers del mercado de valores, etc. La idea final es que todos estos puedan, con autorización del cliente, compartir datos para permitir productos innovadores más allá de lo bancario: seguros digitales, fondos de inversión accesibles o esquemas de pensiones personalizados.
En esencia, ¿la hoja de ruta debe ser un plan para conectar dos mundos?
- Exactamente. El objetivo estratégico debe ser integrar el expertise en gestión de riesgo y productos de las entidades financieras reguladas, con la agilidad tecnológica y la experiencia de usuario de las fintech. La hoja de ruta es el plan para crear ese ecosistema seguro, competitivo e inclusivo, donde la colaboración regulada ponga en el bolsillo de los peruanos, en el momento justo, servicios financieros más acordes a sus necesidades reales.
Pagos interoperables
Perú ya cuenta con un sistema de pagos instantáneos interoperables, un avance significativo. En términos prácticos, ¿cómo se transita desde ese logro hacia un esquema integral de open banking y, posteriormente, a un open finance? ¿Qué pasos concretos implica?
Para entender la transición, hay que partir de la naturaleza de los servicios financieros. Existe una multiplicidad de productos, pero el más básico y universal es el servicio de pagos y transferencias. Es la necesidad primaria de personas y empresas: cumplir con sus obligaciones.
¿Y cómo ha evolucionado este servicio clave en el Perú?
- Antes de la interoperabilidad, si tenías una deuda con alguien que usaba otro banco, muchas veces tenías que ir físicamente a esa institución a pagar. El gran cambio vino con el reglamento de interoperabilidad impulsado por el Banco Central de Reserva (BCR). Este marco obligó a interconectar los sistemas de todas las empresas que brindan servicios de pago. Hoy, un usuario puede, desde su billetera digital o app bancaria, pagarle a un proveedor que tenga cuenta en una institución completamente diferente, sin importar el proveedor. Esto es posible porque, con la autorización del cliente, las instituciones han compartido la información necesaria de cuentas para habilitar estas transacciones.
Entonces, ¿la interoperabilidad de pagos es la base para el open finance?
- Exactamente. Los pagos interoperables son el “paso cero” o el cimiento. Representan la primera materialización de un principio fundamental del open finance: el intercambio de datos del cliente entre instituciones, pero con un propósito específico y limitado: posibilitar únicamente pagos y transferencias. Es un intercambio segmentado.
Si eso es el paso cero, ¿cuál es el siguiente salto?
- El salto es pasar de un intercambio de datos para un único fin (pagos), a un intercambio para múltiples fines. Ahí reside el corazón del open finance que plantea la hoja de ruta de la SBS. Ya no se trata solo de permitir que pagues desde tu app, sino de usar ese mismo flujo seguro de datos —ampliado y con más información— para ofrecerte, de manera integrada y digital, préstamos personalizados, seguros bajo demanda, opciones de inversión accesibles o productos de ahorro avanzados. La visión es replicar la experiencia sencilla de la billetera digital, pero para toda la gama de productos financieros.
Apoyo interinstitucional
La banca peruana ha mantenido tradicionalmente una postura cautelosa sobre compartir datos. Frente a esto, ¿qué mecanismos específicos debe incluir la hoja de ruta de la SBS para equilibrar la legítima protección y seguridad con la apertura competitiva que busca el modelo?
- El equilibrio se logra a través de un diseño regulatorio inteligente y gradual. Las experiencias internacionales más exitosas, como la de Brasil, muestran que la clave está en una implementación por fases, obligatoria pero progresiva, bajo el liderazgo claro de un regulador principal.
¿En qué consiste ese enfoque gradual?
- Consiste en que las instituciones financieras comiencen a compartir, con autorización del cliente, primero conjuntos de datos básicos y menos sensibles para habilitar productos iniciales. Luego, en fases posteriores, se amplía gradualmente el alcance a datos más complejos o confidenciales que permitan servicios financieros más sofisticados. Paralelamente, se puede ir incorporando a un mayor número de instituciones obligadas a participar. Todo este proceso debe darse bajo estándares de seguridad muy robustos, que son el requisito sine qua non para generar confianza.
La SBS ha reconocido que el país está en fase de diagnóstico. Más allá del marco regulatorio, ¿cuáles son hoy las principales brechas del sistema para implementar open banking: son tecnológicas, regulatorias o culturales?
- El paso de crear el Departamento de Finanzas Abiertas fue fundamental y va más allá de un diagnóstico; es una acción concreta de priorización. Ahora, los siguientes pasos deben abordar brechas clave. Una central es la coordinación interinstitucional. Para que el modelo funcione, la SBS necesita trabajar estrechamente con el Banco Central de Reserva, la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales (órgano de control adscrito al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos) y el Indecopi. Cada uno vela por un mandato específico—estabilidad financiera, privacidad, competencia, derechos del consumidor— que debe ser armonizado.
¿Y qué otros actores son cruciales en este diseño?
- Además del diálogo público, es imprescindible la participación activa del sector privado desde etapas tempranas. Escuchar a las instituciones financieras tradicionales, a las fintechs y a los proveedores tecnológicos permite crear una regulación más práctica, adaptada al contexto peruano y que asegure su viabilidad operativa. La SBS ha anunciado mesas de trabajo con otras entidades para 2026; en ese espacio, la voz del sector privado debe tener un lugar protagónico para construir conjuntamente un ecosistema que, sin descuidar la seguridad y los derechos, impulse la innovación y la inclusión.
Mayor competencia
Considerando la complejidad técnica y regulatoria, en tu experiencia, ¿cuánto tiempo podría tomar tener un open banking operativo en Perú?
- Tomando como referencia las experiencias internacionales, es un proceso gradual por naturaleza. Si las mesas de trabajo interinstitucionales arrancan en el primer trimestre de 2026, como ha anunciado la SBS, es razonable proyectar que en un horizonte de uno a tres años podríamos ver los primeros servicios concretos bajo este modelo. No será la totalidad del ecosistema, sino aquellos servicios más básicos y esenciales que marquen el inicio: cuentas de ahorro digitales, microcréditos personalizados o seguros “ad hoc” desarrollados a partir del intercambio de datos. Serían las primeras muestras tangibles de la implementación.
En un sistema financiero históricamente concentrado como el peruano, ¿de qué manera concreta el open banking beneficiaría a los clientes?
Introduciría dos fuerzas transformadoras: competencia y colaboración. Por un lado, fomenta una competencia más directa por ofrecer el mejor producto. Por otro, impulsa la colaboración entre entidades financieras tradicionales y fintechs, creando sinergias que combinan el expertise en riesgo y productos con la agilidad tecnológica. Para el consumidor, esto se traduce en servicios más económicos, rápidos y ajustados a sus necesidades específicas.
- Un beneficio clave es la comparabilidad. A través de una misma aplicación o billetera digital, el usuario podría comparar y elegir entre productos financieros (préstamos, cuentas, seguros) ofrecidos por distintas entidades, todo en un mismo lugar. Esto empodera al cliente y presiona al mercado a mejorar su oferta.
Precisamente, esa innovación y competencia podrían parecer dominadas por los grandes actores. En ese contexto, ¿qué oportunidades concretas abre el open banking para las microfinancieras?
- Es una oportunidad estratégica. Muchas microfinancieras líderes en Perú ya han emprendido un importante proceso de transformación digital. Este avance las coloca en una posición favorable para participar en el ecosistema de open finance. Al conectarse a través de APIs, podrían acceder a herramientas tecnológicas avanzadas y datos (con consentimiento) que les permitan refinar su oferta de crédito, desarrollar productos más adaptados a sus nichos tradicionales y llegar a clientes de manera más eficiente. El modelo puede ser un gran igualador, permitiendo que instituciones más pequeñas pero ágiles, ofrezcan una experiencia digital robusta compitiendo en innovación.