
- El oro mantiene un sesgo estructural de soporte como activo refugio ante la incertidumbre política y geopolítica global, aunque enfrenta episodios de corrección tras los máximos históricos recientes. La combinación de un leve repunte del dólar y la toma de beneficios ha generado presión a corto plazo sobre el metal, sin afectar su atractivo como cobertura frente a riesgos macroeconómicos y financieros.
Durante la sesión del 30 de enero de 2026, el oro volvió a cotizar por debajo del nivel psicológico de $5,000 dólares por onza, alcanzando mínimos intradías en la zona de $4,700 dólares. El retroceso representó una corrección cercana al 8% desde los picos recientes, reflejando un ajuste técnico tras un rally muy acelerado más que un cambio de tendencia de fondo.
Uno de los factores centrales que siguen respaldando al oro es el creciente debate en torno a la independencia de la Reserva Federal. Las presiones políticas para acelerar recortes de tasas y las dudas sobre la continuidad del actual enfoque monetario han limitado el potencial alcista del dólar, lo que ha favorecido al metal precioso como reserva de valor.
- En este contexto, la influencia política de Donald Trump ha vuelto a cobrar relevancia. Sus declaraciones a favor de una política monetaria más expansiva y su postura crítica hacia el banco central han incrementado la percepción de riesgo institucional, un entorno que históricamente beneficia al oro frente a las monedas fiduciarias.
- Las críticas directas a Jerome Powell y la especulación sobre un posible relevo en la presidencia de la Fed, con Kevin Warsh como uno de los nombres mencionados por el mercado, han añadido volatilidad a los activos financieros. La posibilidad de un cambio en el liderazgo del banco central refuerza la demanda de coberturas ante escenarios de mayor discrecionalidad en la política monetaria.
- A corto plazo, el acuerdo alcanzado para evitar un cierre parcial del gobierno de Estados Unidos brindó cierto respiro al dólar, lo que presionó temporalmente al oro. No obstante, este alivio fiscal y político no elimina los riesgos latentes, por lo que el metal mantiene una base sólida de compradores estratégicos en cada fase de la corrección.
En el plano geopolítico, la incertidumbre sigue elevada. El despliegue militar estadounidense en Medio Oriente, las amenazas arancelarias que reavivan tensiones comerciales y la falta de avances claros en el conflicto entre Rusia y Ucrania continúan limitando el apetito por riesgo y manteniendo la demanda de activos defensivos a nivel global.
La atención del mercado se centra ahora en los próximos datos de inflación a nivel productor en Estados Unidos, así como en los comentarios de los miembros del FOMC y en el eventual anuncio del próximo presidente de la Fed. Cualquier señal de una postura monetaria más flexible o de un debilitamiento sostenido del dólar podría reactivar el impulso alcista del oro tras la corrección reciente.
- En conclusión, pese a haber retrocedido por debajo de los $5,000 dólares por onza el 30 de enero, el oro conserva un perfil defensivo sólido en 2026. La corrección actual responde principalmente a factores técnicos y a movimientos tácticos del dólar, mientras que los riesgos políticos, monetarios y geopolíticos continúan ofreciendo un soporte estructural al metal, que sigue posicionándose como una herramienta clave de cobertura en un entorno de elevada volatilidad.