
- El precio del oro registró una nueva caída el 5 de marzo de 2026, extendiendo las pérdidas observadas durante la semana y acercándose a la zona de $5,050 por onza. El metal precioso se vio presionado principalmente por el fortalecimiento del dólar estadounidense, en un entorno marcado por una creciente incertidumbre geopolítica y por datos económicos que refuerzan la solidez de la economía de Estados Unidos.
- Las tensiones en Oriente Medio han sido uno de los principales catalizadores del movimiento reciente en los mercados financieros. Los ataques a embarcaciones y las interrupciones en el tránsito marítimo a través del Estrecho de Ormuz han elevado las preocupaciones sobre el suministro global de energía, lo que ha impulsado con fuerza los precios del petróleo y ha provocado un aumento de la demanda del dólar como activo refugio.
- El repunte del crudo ha generado temores de posibles presiones inflacionarias en la economía global. Este escenario ha fortalecido la posición del dólar frente a otras monedas, lo que, a su vez, suele ejercer presión bajista sobre el oro, ya que el metal se vuelve relativamente más costoso para los inversionistas que operan con otras divisas.
A este entorno geopolítico se sumaron datos laborales positivos en Estados Unidos, que reforzaron aún más el impulso del dólar. Los anuncios de despidos corporativos registraron una fuerte caída en febrero, lo que refleja una mejora significativa en las condiciones del mercado laboral y sugiere que las empresas mantienen perspectivas relativamente optimistas sobre la actividad económica.
- Por su parte, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se mantuvieron en niveles moderados y por debajo de las expectativas del mercado. Este comportamiento confirma que el mercado laboral estadounidense continúa mostrando resiliencia, a pesar de los riesgos derivados del contexto internacional y de las condiciones financieras todavía restrictivas.
- La combinación de un mercado laboral sólido y precios energéticos elevados ha generado cautela entre los inversionistas respecto a la trayectoria futura de la política monetaria de la Reserva Federal. Aunque el mercado continúa anticipando eventuales recortes de tasas durante el año, la persistencia de presiones inflacionarias podría retrasar cualquier avance hacia una política más flexible.
- En este contexto, la atención de los mercados se concentra ahora en la publicación del informe de Nóminas No Agrícolas correspondiente a febrero. Este dato será clave para evaluar si la fortaleza del empleo se mantiene y si la economía estadounidense continúa mostrando capacidad para resistir el impacto de las tensiones geopolíticas y de las condiciones financieras restrictivas.
- Desde una perspectiva técnica, el oro atraviesa un momento de corrección tras los máximos históricos alcanzados recientemente. El nivel cercano a los $5,000 por onza se perfila como una zona psicológica relevante que podría actuar como soporte a corto plazo, mientras que la resistencia inmediata se ubica nuevamente en torno a los máximos recientes si el metal logra recuperar impulso.
- En conclusión, el comportamiento reciente del oro refleja el delicado equilibrio entre su papel tradicional como activo refugio y la fortaleza del dólar en momentos de tensión global. Mientras la crisis en Oriente Medio continúa generando volatilidad en los mercados energéticos y financieros, los inversionistas seguirán atentos a los datos macroeconómicos de Estados Unidos y a las decisiones de la Reserva Federal, factores que probablemente definirán la dirección del metal precioso en las próximas semanas.