
- El peso mexicano continúa mostrando un desempeño sólido frente al dólar estadounidense, manteniéndose por debajo del umbral psicológico de las 18.00 unidades y acercándose nuevamente a su mínimo anual. Este comportamiento refleja una combinación de factores externos e internos que han favorecido la divisa mexicana, en particular la debilidad generalizada del dólar en los mercados internacionales y una lectura positiva de los datos económicos locales.
- Uno de los principales catalizadores ha sido la moderación de la inflación en México durante la primera quincena de diciembre, la cual se ubicó en 3.72% anual, por debajo de lo esperado por el mercado. Este dato reforzó la percepción de que el proceso des inflacionario avanza de forma ordenada, reduciendo las presiones inmediatas sobre la política monetaria y brindando mayor certidumbre a los inversionistas que mantienen posiciones en activos denominados en pesos.
No obstante, el panorama inflacionario aún presenta matices relevantes. Si bien la inflación general mostró una desaceleración más pronunciada, el componente subyacente continúa mostrando cierta rigidez, especialmente en los servicios. Esto sugiere que, aunque el escenario base es constructivo, el margen de maniobra para recortes agresivos de tasas en el ámbito local sigue siendo limitado, lo que, a su vez, contribuye a sostener el atractivo relativo del peso frente a otras monedas emergentes.
En el plano externo, la tendencia bajista del dólar ha sido un factor determinante. El índice DXY se mantiene en mínimos de varios meses, lo que refleja un ajuste en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense y una mayor disposición al riesgo por parte de los inversionistas globales. Este entorno ha favorecido a las monedas de mercados emergentes, con el peso mexicano destacando por su liquidez y profundidad de mercado.
El contexto macroeconómico de Estados Unidos ha aportado señales mixtas. Por un lado, el crecimiento del PIB del tercer trimestre sorprendió al alza con una expansión anualizada de 4.3%, evidenciando la resiliencia de la economía estadounidense. Por otro, algunos indicadores del mercado laboral han mostrado una moderación gradual, lo que mantiene abiertas las expectativas de ajustes en la política monetaria hacia adelante.
- Este equilibrio entre crecimiento sólido y señales de enfriamiento ha alimentado el optimismo sobre un posible rally de fin de año en los mercados financieros. En este escenario, los flujos hacia activos de mayor rendimiento se han intensificado, lo que ha beneficiado al peso mexicano y ha mantenido al tipo de cambio USD/MXN dentro de una tendencia bajista bien definida a mediano plazo.
Desde una perspectiva técnica, el movimiento del tipo de cambio sigue dominado por presiones descendentes, aunque comienzan a observarse señales de posible agotamiento a corto plazo. La cercanía a mínimos relevantes sugiere que no pueden descartarse episodios de consolidación o correcciones técnicas, especialmente en un periodo de menor liquidez, típico del cierre de año.
En conclusión, el peso mexicano cierra el año respaldado por un entorno macroeconómico favorable, tanto a nivel local como internacional, combinando inflación en desaceleración, un dólar debilitado y un apetito por riesgo aún presente en los mercados. Si bien el sesgo estructural sigue siendo positivo, la proximidad a niveles técnicos clave y la persistencia de riesgos inflacionarios subyacentes invitan a mantener una visión prudente, anticipando posibles ajustes de corto plazo dentro de una tendencia que, por ahora, continúa favoreciendo a la moneda mexicana.