
- El peso mexicano registra una ligera depreciación frente al dólar y cotiza alrededor de $17.24 por unidad, en un entorno marcado por la cautela de los mercados financieros globales. La atención de los inversionistas se centra en la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal, lo que ha generado movimientos contenidos en el tipo de cambio USD/MXN y en otros activos de riesgo.
- Este ajuste responde principalmente a una corrección técnica tras el buen desempeño reciente del peso, más que a un deterioro de sus fundamentos. La moneda mexicana venía respaldada por flujos de capital hacia mercados emergentes y por un atractivo diferencial de tasas, factores que continúan favoreciendo su perfil frente a otras divisas de la región.
- A pesar de la moderación a corto plazo, el peso acumula una apreciación cercana al 5% en lo que va del año, consolidándose como una de las monedas con mejor desempeño entre las economías emergentes. Este comportamiento refleja la confianza del mercado en la estabilidad macroeconómica del país y en la disciplina monetaria del Banco de México.
El foco de atención inmediato sigue siendo el comunicado de la Reserva Federal.
Cualquier señal relacionada con la trayectoria futura de las tasas de interés, la evolución de la inflación o las perspectivas de crecimiento podría incrementar la volatilidad del mercado cambiario y generar movimientos más amplios en el USD/MXN.
En el plano local, los fundamentos siguen respaldando la moneda. La fortaleza de las remesas, la resiliencia del consumo interno y las expectativas positivas en torno al proceso de relocalización de cadenas productivas mantienen a México como un destino atractivo para la inversión extranjera.
No obstante, el entorno internacional sigue presentando riesgos relevantes. Un repunte inesperado de la inflación estadounidense, episodios de tensión geopolítica o un deterioro del apetito por riesgo podrían fortalecer temporalmente el dólar y presionar al peso en el corto plazo.
Desde el punto de vista técnico, la zona entre $17.20 y $17.30 pesos por dólar funciona como un nivel de equilibrio relevante. Mientras el tipo de cambio se mantenga dentro de este rango, el sesgo general continúa siendo constructivo y las correcciones pueden interpretarse como movimientos saludables dentro de una tendencia más amplia.
En conjunto, el comportamiento reciente del peso refleja un mercado más sensible a los factores externos, pero respaldado por fundamentos internos sólidos. La evolución del tipo de cambio en las próximas sesiones dependerá en gran medida del tono que adopte la Reserva Federal y de la reacción de los mercados internacionales.
En conclusión, la ligera depreciación del peso mexicano no implica un cambio estructural en su tendencia. Con un desempeño acumulado positivo en 2026 y fundamentos macroeconómicos estables, la moneda mantiene un perfil atractivo. La cautela previa a la decisión de la Fed explica la volatilidad reciente, pero si el entorno externo no se deteriora significativamente, el peso podría conservar su fortaleza relativa en los próximos meses.