
- Artículo publicado en la edición 243 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M243.pdf
- La infraestructura tecnológica se convierte en el nuevo campo de batalla para cajas municipales y cooperativas que buscan competir en un ecosistema donde los pagos digitales ya superan los 540 millones de transacciones mensuales.
- El sector microfinanciero peruano atraviesa una paradoja: es robusto en cobertura territorial pero desigual en madurez digital. Las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (CMAC) registraron una cartera de casi S/ 40,000 millones en créditos directos a enero del 2026, de la cual el 75% se destinó a micro y pequeñas empresas dedicadas principalmente a actividades agropecuarias, comercio y manufactura. La misma SBS destaca que estas entidades proveen servicios financieros en más de mil distritos del Perú, cumpliendo un rol importante en la inclusión financiera y en el desarrollo económico descentralizado del país.
- Esa capilaridad regional es, a la vez, su mayor activo y su principal desafío tecnológico. La SBS trabaja para la consolidación de una gestión adecuada de las entidades microfinancieras, que contribuyen con la inclusión financiera nacional de cerca de seis millones de personas, ofreciendo productos y servicios financieros adaptados a sus necesidades. Sin embargo, operar en ese universo disperso con sistemas de cobro fragmentados y conciliaciones manuales representa un cuello de botella que la digitalización promete desatar, aunque no sin dificultad.
Un ecosistema que despega
- El contexto macroeconómico es alentador para quienes apuesten por la transformación digital. El uso del efectivo para operaciones con montos pequeños pasó de representar el 95% en 2013 al 64% en 2024, una caída de 31 puntos porcentuales, según el estudio de Estrategia de Interoperabilidad de los Pagos Minoristas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
- El motor de ese cambio tiene nombre: la interoperabilidad. La Fase 2 de la interoperabilidad ha incrementado el número de entidades que participan en pagos inmediatos de 17 a 29, entre las que ahora se cuentan 16 bancos, 8 cajas municipales, 3 financieras y 2 Empresas Emisoras de Dinero Electrónico (EEDEs).
- Las cajas más grandes ya tomaron nota. Las cuatro principales —Cusco, Arequipa, Huancayo y Piura— han dado un paso adelante con productos como la tarjeta de crédito, que les ayuda a articularse con los canales digitales como la web y las aplicaciones móviles.
- Caja Arequipa, por ejemplo, comenzó su proceso de transformación digital en 2019, lo que le permitió acumular una madurez sólida cinco años después. Por su parte, Caja Cusco ya lanzó su billetera denominada Wayki y la Federación de Cajas Municipales (FEPCMAC) tiene en marcha un proyecto para implementar su propia billetera que abarcaría a varias cajas.
- Ese proyecto gremial tiene alcances significativos: la FEPCMAC prevé extender su billetera electrónica a los 10 millones de clientes de las 10 cajas municipales afiliadas, aunque la hoja de ruta ha sufrido postergaciones. El lanzamiento de la billetera gremial de las CMAC está previsto para este año.
- En el mundo cooperativo, el proceso también avanza. En septiembre de 2025 se lanzó WalletON, la primera billetera digital creada específicamente para las Cooperativas de Ahorro y Crédito (COOPAC), desarrollada por Entura Perú SAC en alianza con la Cooperativa Norandino, con alcance inicial a más de 2 millones de socios.
- El sistema cooperativo, que concentra el 12% del mercado microfinanciero nacional y administra activos superiores a los S/ 11,000 millones, apuesta así por la digitalización como vía para mantener relevancia frente a la creciente competencia de billeteras como Yape y Plin.
Los cuellos de botella
- Pero la adopción de canales digitales es solo la punta del iceberg. Detrás de cada billetera o aplicación existe una infraestructura operativa que, en muchas instituciones microfinancieras, sigue dependiendo de procesos manuales: conciliaciones que se hacen al cierre del día con hojas de cálculo, pagos de clientes que ingresan a cuentas compartidas sin referencia clara, y sistemas de cobro que no dialogan entre sí.
- “Muchas instituciones microfinancieras han logrado ampliar su cobertura y servicios en los últimos años, pero ahora enfrentan un nuevo reto: digitalizar su operación financiera sin aumentar la complejidad tecnológica. La infraestructura de pagos se vuelve clave para acompañar ese crecimiento”, señala Sergio Giannotti, Director Comercial de LigoPay.
- Es en ese espacio operativo —el que existe entre el usuario que paga y la contabilidad que debe registrarlo— donde compañías como LigoPay buscan posicionarse.
- LigoPay opera como una infraestructura tecnológica que permite a empresas, comercios, fintechs y marketplaces gestionar pagos y cobros en tiempo real, automatizar procesos financieros como la recepción y envío de pagos, la conciliación automática de operaciones y el recaudo centralizado. La empresa forma parte del ecosistema de Tarjetas Peruanas Prepago (TPP) y opera bajo supervisión de la SBS y cuenta con certificación ISO 27001 en seguridad de la información.
- Uno de sus productos más recientes apunta directamente al problema de la conciliación en masa: OnePay genera, para cada cobro, un CCI temporal único con fecha de vencimiento; el pago llega directo a la cuenta, se confirma en tiempo real y se concilia automáticamente con el pedido, cuota o reserva que lo originó. Para una caja municipal que gestiona miles de cuotas de crédito diarias desde múltiples regiones, ese nivel de trazabilidad puede traducirse en horas-hombre recuperadas y errores operativos eliminados.
- “Hoy las instituciones financieras necesitan ofrecer pagos inmediatos, conciliación automática y canales digitales propios, pero desarrollarlos internamente puede tomar años. Las infraestructuras fintech permiten acelerar ese proceso y enfocarse en mejorar la experiencia del cliente”, agrega Giannotti.
El respaldo del regulador
- El entorno regulatorio también está empujando en la misma dirección. El BCRP no se limita a facilitar la interoperabilidad existente: está diseñando la arquitectura del sistema financiero del futuro. El banco central viene diseñando la Fase 4 de su Estrategia de Interoperabilidad, cuyo alcance es la incorporación de nuevos actores al ecosistema de pagos a través de un modelo de Iniciación de Pagos, que permitirá que un usuario inicie una operación de pago a través de un tercero llamado Proveedor de Servicios de Iniciación de Pagos (PSIP).
- Más ambicioso aún es el proyecto de una Plataforma de Pagos Minoristas (PPM) inspirada en el modelo UPI de la India. El BCRP ya culminó la Fase 1 del proyecto, dedicada a adaptar el modelo UPI al contexto peruano, y actualmente desarrolla la Fase 2, que contempla la implementación tecnológica y pruebas con la industria; el piloto controlado comenzará en diciembre de 2026. Entre las entidades autorizadas para participar en el piloto se encuentran Kasnet, Bim, Niubiz, GMoney, Yape, Bitel y Tarjetas Peruanas Prepago, responsable de las soluciones Ligo y LigoPay.
- La participación de LigoPay en ese piloto no es menor. La fintech peruana opera bajo supervisión de la SBS y está conectada con el BCRP y la Cámara de Compensación Electrónica (CCE), lo que le permite actuar como puente entre las entidades microfinancieras y la infraestructura de pagos del Estado. Paralelamente, en el Argentina Fintech Forum 2025, LigoPay presentó una red regional de pagos interoperables que permitirá a empresas, fintechs y billeteras digitales ejecutar cobros y transferencias inmediatas entre distintos países de Latinoamérica.
- La compañía proyecta multiplicar por diez sus ingresos y el volumen de transacciones que procesa hacia 2026, impulsada por su expansión regional en mercados como Colombia, Argentina, Brasil y Bolivia, mediante una única integración tecnológica.
La brecha que aún persiste
- La convergencia entre la ambición digital de las microfinancieras y la disponibilidad de infraestructura como la de LigoPay abre una ventana de oportunidad, aunque no sin riesgos. Según Walter Leyva, profesor de Finanzas de ESAN, uno de los retos es brindar servicios cada vez más accesibles y que generen una experiencia de usuario de alta calidad; todavía se realizan operaciones físicas en oficinas cuando en el mundo esto está cambiando. La digitalización de los canales de cara al usuario, advierte el especialista, no tiene valor si el backend operativo —la conciliación, el recaudo, la gestión de liquidez— no acompaña ese proceso.
- Para las cajas municipales y cooperativas que aún gestionan sus cobros desde plataformas desconectadas, la pregunta no es si digitalizar, sino cómo hacerlo sin que la complejidad tecnológica devore los ahorros que se esperaban obtener.
- En ese dilema, la elección de infraestructura se vuelve, en sí misma, una decisión estratégica.