
- Artículo publicado en la edición 242 de la revista Microfinanzas https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M242.pdf
Un informe del Banco Mundial revela que, aunque el 54 % de los peruanos emprende, la mayoría lo hace por supervivencia y no logra escalar. La informalidad, la baja educación gerencial y el crédito caro frenan la creación de empresas que generen empleo de calidad e innovación, condenando al país al estancamiento productivo.
- El Banco Mundial acaba de sacar la alfombra. Su informe “Emprendimiento transformacional para el empleo y el crecimiento” revela que América Latina y el Caribe (ALC) no tiene un problema de cantidad, sino de calidad empresarial. En la región hay muchos emprendedores, pero pocos capaces de escalar, innovar y generar los empleos formales que el Perú necesita. El estudio sitúa al país en el grupo de naciones donde la actividad emprendedora es alta, pero la transformación económica sigue estancada.
El emprendimiento que no crece
- En el Perú, el 54 % de los adultos encuestados por Ipsos en 2022 aseguró haber iniciado un negocio propio. La cifra parece celebración, pero el experto Jorge Merzthal Toranzo, de la Universidad ESAN, pone el dedo en la llaga: “Aquí el desempleo es la principal motivación para emprender, no la oportunidad”. Se trata, advierte, de emprendimiento de sobrevivencia: microfirmas informales, sin escalabilidad ni innovación, que nacen para que el dueño no se quede sin ingresos.
- El informe del Banco Mundial confirma la tendencia. En ALC, el 60 % de los emprendedores son trabajadores por cuenta propia sin empleados; en el Perú, la proporción trepa hasta el 62 % en los dos primeros deciles de ingresos. Es decir, los más pobres no emprenden para volverse Elon Musk, sino para no morirse de hambre.
- El resultado es una vegetación de microempresas que no crecen: solo el 3 % de los trabajadores de los hogares más pobres labora en firmas de más de diez empleados, frente al 62 % en Estados Unidos.
Bajo nivel de educación
- La falta de escala tiene nombre y apellido: informalidad. Más del 70 % de la economía peruana opera al margen del registro. Merzthal lo resume así: “Formalizarse es un dolor de cabeza; la burocracia, los sobrecostos y las demoras empujan a los emprendedores a quedarse en la informalidad, donde no acceden al crédito, ni al Estado, ni a cadenas de valor”.
- El Banco Mundial añade otro dato: en ALC, la tasa de creación de sociedades de responsabilidad limitada (SRL) —la estructura jurídica que identifica a empresas con potencial de crecimiento— es de apenas 30 por cada 10.000 personas en edad de trabajar, la mitad del promedio de Asia oriental y un tercio del de América del Norte.
- Las cifras son contundentes: el país tiene menos empresarios “transformadores” que sus pares. Según el informe, solo el 8,4 % de los peruanos con educación terciaria decide crear una empresa; en Estados Unidos la cifra baja al 4,3 %, pero allá la masa de graduados es tres veces mayor.
- “No es que los peruanos sean menos emprendedores; es que hay menos gente educada”,indica el reporte. Y entre los que sí se lanzan, la mitad carece de experiencia gerencial previa, lo que reduce drásticamente la probabilidad de innovar o exportar.
- La brecha se agranda cuando se mira dentro de las firmas. Datos administrativos de Brasil —que el Banco Mundial usa como proxy regional— muestran que entre los propietarios sin empleados apenas el 25 % tiene educación universitaria; en empresas de 500 o más trabajadores la cifra supera el 40 %.
- En Chile, la Encuesta Longitudinal de Empresas (ELE) muestra que casi 3 de cada 4 empresas reportan estar limitadas por falta de financiamiento o trabajadores calificados.Aunque el informe no incluye cifras específicas para el Perú, especialistas peruanos coinciden que esta restricción también es una barrera recurrente para el crecimiento de las firmas peruanas, especialmente en sectores formales.
Sin acceso al financiamiento formal
- El acceso al financiamiento es otro cuello de botello. El informe del Banco Mundial ubica a ALC por debajo de Asia, Europa y América del Norte en profundidad de mercados financieros, y el Perú no es la excepción. A octubre de 2024, apenas entre el 27,8 % y el 28,1 % de las micro y pequeñas empresas (mypes) formales lograron colocarse en el sistema financiero, es decir, menos de tres de cada diez firmas registradas acceden a crédito formal.
- La brecha se agranda si se considera el universo total: el país cerró 2024 con cerca de 6,1 millones de mypes, que representan el 99,7 % del tejido empresarial, pero entre el 86 % y el 90 % de ellas operan en informalidad, según Cómex-Perú. En la práctica, solo un puñado de firmas puede presentar estados financieros, garantías o historial crediticio suficiente para acceder a líneas bancarias, mientras la mayoría sigue dependiendo de prestamistas informales, ahorro propio o proveedores.
- Además, el costo del dinero es prohibitivo. Las tasas de interés para las microempresas (mypes) en el Perú son elevadas, promediando alrededor del 57.75% anual en moneda nacional al inicio de 2026, según datos de la SBS. Los préstamos a un año pueden superar tasas del 45% en la banca múltiple y cajas municipales, evidenciando una gran disparidad frente al sector corporativo
- Estos niveles duplican o triplican las tasas que pagan las grandes empresas, lo que reduce al mínimo el margen de inversión en tecnología, personal calificado o expansión. Con una base tan estrecha de firmas formalmente financiadas y un costo del crédito tan elevado, el círculo vicioso se repite: sin financiamiento no hay escalabilidad, y sin escalabilidad no hay acceso a nuevos capitales.
- La historia de Brasil con el régimen MEI —un esquema que facilitó la formalización de microempresarios— sirve como escuela. El número de registros se disparó, pero el empleo no creció. “Reducir costos de formalidad no es suficiente; hay que levantar otras barreras”, advierte el Banco Mundial.
- En Perú, la ley de pymes y el régimen MYPE tributario han tenido efecto similar: alta afiliación, baja expansión. Merzthal coincide: “El problema no es solo registrar; es que después no hay mercado, ni tecnología, ni gerentes”.
La urgencia de cambiar la receta
- ¿Y dónde están las “tecnolatinas”? El informe celebra que ALC haya pasado de 4 unicornios—startups de tecnología financiera que alcanzan una valorización de al menos $1.000 millones de dólares sin cotizar en bolsa ni haber sido adquiridas— en 2018 a 52 en 2022, pero advierte que su valor representa apenas 1,4 % del PIB regional, la segunda cifra más baja del mundo.
- El Perú no figura en el listado de países con unicornios propios, y la densidad de start-ups que captan más de un millón de dólares sigue siendo baja: 1.005 en toda la región, cuando solo Nueva York alberga 9.000. El capital de riesgo local es anecdótico: apenas 1,3 % de las inversiones va a etapas tempranas, menos que África.
- La salida, según el Banco Mundial, pasa por subir la calidad, no la cantidad. Recomienda tres grandes líneas: mejorar la educación pública en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; crear programas de extensión gerencial universitaria y fomentar que los talentos estudien o trabajen en el extranjero; y profundizar los mercados financieros con reformas legales que aceleren contratos y quiebras. Merzthal añade la urgencia de simplificar trámites: “Un emprendedor no puede perder tres meses en municipalidades o Sunat; el mercado no espera”.
- En el Perú, la presión demográfica juega contra el reloj. Cada año ingresan más de 400.000 jóvenes al mercado laboral; el empleo formal genera solo 200.000 plazas. La mitad del nuevo ejército de trabajadores termina en microempresas informales que no crecerán. El informe advierte que, si no se convierte a esas unidades en firmas transformadoras, el país seguirá estancado en la “trampa de la productividad media”: mucho emprendimiento, poco desarrollo.
- La buena noticia es que la receta para crear emprendimientos transformadores ya existe, aunque el Perú aún está lejos de aplicarla a escala. Algunos países de la región han avanzado alineando educación, financiamiento y regulación. El Banco Mundial destaca que, a mayor tamaño de la empresa, mayor es la probabilidad de que su directivo tenga educación universitaria o experiencia gerencial, algo que en el Perú solo comienza a observarse en firmas de más de 50 empleados. Cerrar esa brecha en capital humano y capital de riesgo sigue siendo tarea pendiente.
- El Banco Mundial cierra su informe con una advertencia dirigida a Perú y a la región: “Si no se sube la calidad del emprendimiento, la próxima década volverá a ser la del empleo precario”. La plaza está servida: o se apuesta a crear empresas que innoven y exporten, o se seguirá celebrando el 54 % de peruanos que emprenden… para sobrevivir.
Perú en la carrera digital: las 28.887 empresas que revelan un desafío mayor
- El reciente informe del Banco Mundial “Emprendimiento transformacional para el empleo y el crecimiento” desglosa con lupa el ecosistema de emprendimiento digital en América Latina y el Caribe. En su Recuadro 2.3, dedicado a los emprendimientos digitales, se revela un dato clave para Perú: el país cuenta con 28,887 empresas operando en plataformas de comercio electrónico. Esta cifra, aunque significativa, pone en evidencia la brecha que aún debemos cerrar frente a los líderes regionales.
- El panorama regional es dominado por gigantes: Brasil (391,000 tiendas), México (115,000) y Argentina (98,000) concentran casi el 75% de las tiendas en línea activas en la región, que totalizan alrededor de 837,000. Al observar la densidad por habitante, los líderes son Chile (381 tiendas por cada 100,000 habitantes), Uruguay (246) y Argentina (215).
- ¿Dónde se ubica Perú con sus 28,887 empresas? Aunque la cifra absoluta nos coloca como uno de los mercados con presencia digital, al calcular una densidad aproximada (considerando una población de alrededor de 33 millones), Perú tendría cerca de 87 tiendas por cada 100,000 habitantes, una tasa significativamente menor a la de los países pioneros. Esto confirma que, si bien existe una base de emprendedores digitales, el despliegue masivo y la adopción profunda aún son tareas pendientes.
- El informe no solo radiografía la cantidad, sino también la calidad y sostenibilidad de estos negocios. A nivel regional, hasta el 50% de las tiendas cierra antes de dos años, y el principal obstáculo es el financiamiento limitado (35%), seguido de la falta de habilidades digitales (25%) y la escasez de tiempo (22%). Estos tres factores son espejo de las barreras peruanas: acceso restringido a crédito productivo para mypes digitales, una oferta de capacitación técnica aún desconectada de la demanda empresarial real, y emprendedores que deben dividirse entre múltiples actividades para subsistir.
- Sin embargo, hay un rayo de oportunidad en el perfil del emprendedor digital latinoamericano: el 65% son mujeres, y la mitad son menores de 35 años. Esto refleja un potencial enorme para políticas públicas que promuevan la inclusión económica de la mujer y los jóvenes a través del e-commerce, un camino que Perú puede y debe acelerar.
- Para impulsar a nuestras 28,887 empresas digitales —y a los miles que están por nacer—, se requieren intervenciones específicas. El Banco Mundial recomienda una combinación de acceso a financiamiento asequible, capacitación en competencias digitales avanzadas y el uso de “nudges” conductuales (como recordatorios de planificación) para mejorar la gestión. En el caso peruano, esto debe complementarse con mejoras en conectividad digital fuera de Lima, logística integrada y simplificación tributaria para emprendimientos en fase temprana.
- La cifra de 28,887 empresas digitales peruanas no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Muestra que hay un semillero activo, pero también que estamos lejos de la densidad y madurez de vecinos como Chile o Argentina. El llamado es a convertir este diagnóstico en una agenda digital nacional con metas claras, alianzas público-privadas y un enfoque territorial inclusivo.
El futuro económico del país también se juega en la capacidad de sus pequeñas empresas para sobrevivir y crecer en el mundo digital.