
- Wall Street inició la semana con fuertes retrocesos luego de que la Corte Suprema fallara en contra de los aranceles de emergencia impulsados por el presidente Donald Trump, lo que generó un nuevo foco de incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos. El mercado reaccionó con ventas generalizadas: el S&P 500 ha retrocedido alrededor de 1.3%, el Nasdaq Composite cayó 1.2% y el Dow Jones Industrial Average perdió cerca de 1.4%, revirtiendo parte del optimismo acumulado en la semana previa.
- El fallo judicial sorprendió a los inversionistas que descontaban una mayor continuidad en la estrategia arancelaria. La decisión suscitó interrogantes sobre los límites del poder ejecutivo en materia comercial y reactivó el debate sobre el impacto estructural de las tarifas en el crecimiento y la inflación. La reacción inicial reflejó un ajuste rápido de posiciones en sectores sensibles al comercio internacional, particularmente industriales y consumo discrecional.
En respuesta al fallo, Trump elevó un arancel temporal global del 10% al 15% mediante la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, mecanismo que le permite mantener la medida por hasta 150 días sin la aprobación inmediata del Congreso. Aunque esta herramienta ofrece margen de maniobra a corto plazo, también introduce un horizonte definido que mantiene en vilo a empresas y socios comerciales sobre lo que ocurrirá al término de ese período.
El arancel efectivo promedio para los consumidores estadounidenses, que antes del fallo se ubicaba en 16%, el nivel más alto desde 1936, descendió a 13.7%. Sin embargo, el alivio parcial no disipó la volatilidad. Varios países solicitaron renegociaciones o mayor claridad sobre los acuerdos vigentes, mientras la Casa Blanca advirtió que podría imponer tarifas más elevadas a quienes intenten “aprovechar” la coyuntura judicial. Esta retórica elevó la prima de riesgo geopolítico en los mercados.
- Desde el frente monetario, el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, minimizó el impacto inflacionario de los aranceles al señalar que sería temporal y que la política monetaria debe centrarse en la inflación subyacente. Sus comentarios sugieren que el banco central no modificaría su hoja de ruta exclusivamente por este episodio, manteniendo el foco en los datos de precios y empleo que han mostrado señales mixtas en los últimos meses.
- El contexto macroeconómico actual ya venía marcado por un crecimiento más moderado, con indicadores manufactureros en zona de contracción y un consumo que comenzaba a mostrar señales de enfriamiento tras varios trimestres de resiliencia. En este entorno, cualquier choque adicional en el comercio exterior agrava las preocupaciones sobre márgenes corporativos y cadenas de suministro, factores que inciden directamente en las valoraciones bursátiles.
- En paralelo, el sector tecnológico ejerció presión sobre los índices. Un informe de Citrini Research planteó un escenario hipotético en el que el avance acelerado de la inteligencia artificial podría provocar un desplazamiento masivo de empleos administrativos hacia 2028. Las acciones de software y varios ETFs sectoriales reaccionaron con caídas, reflejando temores ante una posible sobrevaloración en segmentos ligados a la narrativa de automatización y eficiencia.
- Este ajuste en tecnología es particularmente relevante dado el peso del sector en los principales índices estadounidenses. Tras un ciclo prolongado de liderazgo impulsado por expectativas de expansión en inteligencia artificial y digitalización, cualquier cuestionamiento sobre la sostenibilidad de los beneficios o los impactos sociales amplifica la volatilidad. La correlación entre valuaciones exigentes y sensibilidad a las noticias estructurales quedó nuevamente en evidencia.
En conclusión, la combinación de incertidumbre comercial, tensiones geopolíticas y dudas sobre el ritmo de adopción tecnológica generó un cóctel adverso para los mercados accionarios. Aunque el impacto directo de los aranceles podría ser transitorio desde la óptica monetaria, la falta de claridad sobre su duración y alcance mantiene elevada la volatilidad. En este entorno, los inversionistas enfrentan un equilibrio delicado entre oportunidades tácticas y riesgos estructurales que podrían redefinir la trayectoria de Wall Street en los próximos meses.