ALTERACIÓN EN GASES DE EFECTO INVERNADERO IMPACTA EN EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Escrito por Cesar Sanchez Martinez. Publicado en Uncategorised

LEYENDA: La violación a los derechos de la naturaleza y el abuso indiscriminado de los recursos naturales trae consigo serias y fatales consecuencias.
© Diario CERTEZA

Mayordomía verde

Por César Sánchez Martínez /LIMA

El hombre tiene la gran responsabilidad de administrar y proteger adecuadamente los diversos recursos naturales que posee, desde la flora y fauna silvestre, hasta el agua y aire que respiramos. Pero también evitar que acciones realizadas por él mismo, pueda deteriorar al medio ambiente, alterando la producción de los gases de efecto invernadero y por lo tanto, provocando el calentamiento global.

El efecto invernadero es un fenómeno atmosférico natural que permite que la tierra mantenga la temperatura óptima para la supervivencia humana, animal y vegetal. El vapor de agua, el dióxido de carbono y el gas metano forman una capa natural en la atmósfera, que retiene parte de la energía del sol, de tal manera que la tierra se mantiene lo suficientemente caliente como para hacer posible la vida sobre el planeta. Es una especie de filtro que atenúa la radiación de los fuertes rayos solares que llegan a la tierra de manera moderada.

Sin embargo, en los últimos 100 años, se ha registrado un aumento que va entre los 0.4 y 0.8 grados Celsius, razón por la cual, hay muchos deshielos y aumento de las aguas. El hielo y nieve que eran perpetuas en los extremos polares y picos altos como el Everest, Aconcagua y Huascarán se están derritiendo, originando un aumento de agua en los océanos. El 75% de toda la tierra está compuesta de agua.

¿Qué ha pasado? El excesivo uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón mineral, gasolina o gas natural) y la deforestación (tala indiscriminada de árboles e incendios de bosques) han provocado un aumento de las concentraciones de dióxido de carbono y gas metano, que sumado al óxido nitroso modifica la nomenclatura de los gases de efecto invernadero. El combustible fósil es una materia que al combinarse con el oxígeno desencadena una reacción que produce calor.

Del total de energía solar que intenta llegar a la tierra, aproximadamente el 70% se queda en la atmósfera, donde es devuelto al espacio por los gases de efecto invernadero, mientras que la radiación infrarroja que genera la tierra por efectos del calentamiento producido por la radiación solar, regresa a la tierra misma. De tal manera que cualquier alteración por muy pequeña que sea como las emisiones de carbono, cambia la estructura de los gases, produciendo un aumento gradual en la temperatura de la tierra, atmósfera y océanos.

Sin este efecto invernadero natural, las temperaturas caerían aproximadamente en unos 30°C; con tal cambio, los océanos podrían congelarse y la vida sería imposible. Para que este efecto se produzca, son necesarios estos gases de efecto invernadero, pero en proporciones adecuadas, y no con un aumento de la temperatura debido al calor atrapado en la baja atmósfera.

Aunque a ciencia cierta se desconoce cómo es que se concentran los gases, lo cierto es que se debe hacer algo para evitar que se siga calentando la tierra. A todo este proceso se le llama “cambio climático” que no solamente tiene impacto negativo en el clima, sino también en el hombre y animales, así como en la fotosíntesis de las plantas.

Cuando se realizó en Lima, la XX Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) y la Décima Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, denominada como por sus siglas en inglés como “CMP10”, se aconsejó a los gobernantes de América Latina que reclamaran una mayor responsabilidad por parte de los países del primer mundo para salvaguardar el medio ambiente, cumpliendo los acuerdos de la 69⁰ Asamblea General de las Naciones Unidas, que se había realizado en Nueva York y donde se abordó temas relacionados sobre el cambio climático, frente a los peligros del calentamiento global.

Es urgente tomar medidas frente al cambio climático que está definiendo el presente y si no se hace mucho, definirá el futuro de la humanidad. Esa toma de decisiones en el ámbito mundial, deberá recoger las recomendaciones de la XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) que se realizó en París en 2015. Se buscó un consenso para limitar a 2 grados el calentamiento del planeta.

Se trató de limitar mínimamente la temperatura global a 2 grados Celsius. Muchos científicos afirman que, vistos los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas habrán aumentado al final del siglo XXI en más de cuatro grados respecto a la época preindustrial. El acuerdo de París, entraría en vigencia en 2020.

El mayor acuerdo internacional respectivo al calentamiento global ha sido el Protocolo de Kyoto, el cual tiene como objetivo la estabilización de la concentración de gases de efecto invernadero. Fue adoptado durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y promueve una reducción de emisiones contaminantes, principalmente el dióxido de carbono. 187 países han ratificado el protocolo, pero los Estados Unidos, el mayor emisor de gases de invernadero mundial, no ha ratificado el protocolo.

El clima actual cambiará en los próximos años a una velocidad mayor por el efecto de la acción del hombre. Lo estamos viendo cada día: hay más fenómenos meteorológicos extremos, más catástrofes de todo tipo: huracanes, tsunamis, terremotos, grandes erupciones volcánicas, tormentas intensas, inundaciones, cáncer a la piel, etc.