LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE

Escrito por Cesar Sanchez Martinez. Publicado en Enero 2018

La Fortaleza del Real Felipe es una edificación militar construida en el siglo XVIII en la bahía peruana del Callao, durante los gobiernos de los virreyes José Antonio Manzo de Velasco y Manuel de Amat y Juniet, para defender el puerto contra los ataques de piratas y corsarios.

Es una de las pocas obras de arquitectura militar que existen en el Perú y es la más grande que construyeron los españoles en América. Fue conocida durante la época virreinal, en conjunto con los fuertes “San Rafael” y “San Miguel”, como los “Castillos del Callao”.

Su nombre fue elegido en honor del rey Felipe V de la Casa de Borbón, que había fallecido en 1746. Posteriormente fue renombrada por José de San Martín como el “Castillo de la Independencia” al iniciarse la etapa republicana, retomando su nombre original en 1925.

Tiene la forma de un pentágono irregular ocupando un área de 70,000 metros cuadrados, con un baluarte en cada uno de sus cinco vértices. Los baluartes llevan el nombre del Rey; la Reina o la Patria; el Príncipe, Jonte o San Felipe; la Princesa, la Tapia o San Carlos; y San José o la Natividad. Además de ellos dispone de dos torreones: el Rey y la Reina (este último torreón mira hacia el mar, en dirección oeste), así como cinco murallas: la del Camino Real, de la Marina, Camino de Chucuito, la Marcelosa y la de Camino de la Magdalena. Posee dos puertas: la Principal, que está en la muralla del Camino Real, y la del Perdón, que está en la muralla Camino de Chucuito. En dirección norte desde la fortaleza se hallaba el Fuerte San Miguel y al sur se encontraba el Fuerte San Rafael.

La fachada principal tiene un frontón triangular. Delante de ésta hay un puente levadizo simbólico precedido por dos garitas, donde están los centinelas de la Guarnición.

El “Torreón del Rey” se halla en el baluarte del mismo nombre. Cuenta con tres niveles, en dos de los cuales hay plataformas con cañones. El interior era un búnker construido en forma de laberinto, que poseía todo lo adecuado para resistir cualquier ataque. Un puente levadizo completaba la seguridad, pues era el único acceso que poseía cada torreón. Al igual que el torreón de la "Reina", el del "Rey" fue modificado durante la Guerra del Pacífico, reemplazándose los niveles superiores por dos plataformas para cañones giratorios.

El “Torreón de la Reina”, ubicado en el baluarte homónimo, estaba equipado con depósitos de municiones, provisiones y un pozo con agua. Posee un calabozo semicircular en el que los detenidos permanecían de pie todo el tiempo.

La “Casa del Gobernador” era el lugar de alojamiento del jefe militar de la plaza. Se construyó en el baluarte de “San Carlos” y tenía tallados en su frontis los escudos de los reyes de España. Hoy se exhiben allí objetos pertenecientes a diferentes épocas militares, desde la incaica hasta la etapa republicana.

En la parte baja del baluarte de “San Carlos” se construyeron cuatro “casamatas”, destinadas inicialmente como almacenes pero que luego serían usadas como prisiones. En uno de esas “casamatas” fue encerrado el predicador italiano Francisco Penzotti, por proclamar el evangelio en el Perú, en medio del celo católico.

Desde el año 2008, la fortaleza posee un Centro de Convenciones, y cuenta con un auditorio con capacidad para 1,500 asistentes, además de una sala de prensa, restaurantes y stands para la venta de artesanías.