
Artículo publicado en la edición 247 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M247.pdf
- Con el piloto BiPay extendido y Tapp en camino, el consultor en microfinanzas y fintech. John Olivera explica qué debe pasar ahora para que la interoperabilidad se traduzca en menos efectivo, más competencia y un sistema capaz de resistir una falla a gran escala.
- Las cifras ya están sobre la mesa: BiPay multiplicó por seis su número de usuarios, Tapp avanza hacia su fase de pruebas y la interoperabilidad mueve más de S/ 17 mil millones al mes. La pregunta que sigue no es cuánto ha crecido el sistema, sino qué tan sólido es. John Olivera, consultor en microfinanzas y fintech, responde a esa pregunta: por qué el crecimiento fuera de Lima no garantiza que el efectivo ceda terreno en la capital, qué papel le queda a Tapp frente a Yape y Plin, y qué tan expuesto está el ecosistema a una interrupción de gran escala. A continuación, la entrevista realizada al especialista.
El BCRP extendió el piloto un año más tras ver mayor adopción en regiones de baja bancarización. ¿Qué le dice ese patrón —crecimiento más fuerte fuera de Lima— sobre el rol que puede cumplir un CBDC en la inclusión financiera peruana, y por qué cree que no se ha replicado con la misma fuerza en zonas urbanas?
- El mayor crecimiento de BiPay en regiones con menor nivel de bancarización demuestra que las oportunidades más importantes para la innovación financiera no están necesariamente en los mercados más desarrollados, sino en aquellos donde aún existen brechas de acceso a servicios financieros. En estas zonas, iniciativas como este piloto del BCRP pueden contribuir a acercar medios de pago digitales a personas que tradicionalmente han dependido del efectivo.
- Sin embargo, la inclusión financiera no se logra únicamente incorporando una nueva tecnología. También requiere conectividad, educación financiera, una red de comercios que acepte pagos digitales y, sobre todo, confianza por parte de los usuarios. Cuando estos elementos convergen, el dinero digital puede convertirse en un habilitador importante para ampliar la participación de más ciudadanos en la economía formal.
- En Lima el escenario es diferente. Los usuarios ya disponen de un ecosistema de pagos digitales bastante maduro, con una alta penetración de billeteras digitales, transferencias inmediatas y pagos sin contacto.
- En ese contexto, el desafío ya no es reemplazar el efectivo, sino ofrecer una propuesta de valor claramente superior a las soluciones que hoy utilizan millones de personas. Por ello, la adopción avanza, naturalmente, a un ritmo más moderado.
- Más que evaluar el éxito de este tipo de iniciativas por el volumen de transacciones, considero que debe medirse por su capacidad para reducir brechas de inclusión financiera y fortalecer un ecosistema de pagos más interoperable, seguro y accesible para todos los peruanos.

Bitel ya solicitó su autorización de funcionamiento como Empresa Emisora de Dinero Electrónico ante la SBS. ¿Qué cambia, en términos prácticos y de riesgo, cuando una billetera pasa de operar bajo un piloto regulatorio del BCRP a operar con una licencia permanente de la SBS?
- El cambio es significativo porque representa la transición de una etapa de experimentación hacia una operación formal dentro del sistema financiero. Un piloto regulatorio permite validar una innovación en un entorno controlado, mientras que una licencia como Empresa Emisora de Dinero Electrónico implica cumplir de manera permanente con los estándares regulatorios establecidos por la SBS en materia de gobierno corporativo, gestión de riesgos, continuidad operativa, ciberseguridad, prevención de lavado de activos y protección al usuario.
- Desde la perspectiva del cliente, este paso genera mayor confianza, ya que la entidad deja de demostrar únicamente que la tecnología funciona y pasa a acreditar que cuenta con la capacidad operativa, financiera y de gestión para ofrecer el servicio de forma sostenible y segura.
- Para la propia empresa también representa un cambio importante. Operar bajo una licencia implica mayores responsabilidades e inversiones continuas en infraestructura tecnológica, controles internos y cumplimiento normativo. En otras palabras, el desafío deja de ser desarrollar una solución innovadora y pasa a ser garantizar su disponibilidad, seguridad y resiliencia a gran escala.
- En un ecosistema donde los pagos digitales se han convertido en un servicio crítico para millones de personas, la confianza es un activo tan importante como la innovación. Por ello, la supervisión permanente de la SBS no debe verse como una barrera, sino como un mecanismo que fortalece la estabilidad del sistema y genera mejores condiciones para que nuevos actores puedan competir con reglas claras.

Tapp está inspirado en el modelo indio UPI, que tomó cerca de una década en masificarse. ¿Qué factores del ecosistema peruano —regulación, competencia entre Yape y Plin, hábitos de pago— podrían acelerar o, por el contrario, frenar una adopción similar aquí?
- El modelo UPI demostró que la transformación de los pagos digitales es un proceso de construcción de ecosistema más que de implementación tecnológica. Su éxito fue posible gracias a una infraestructura interoperable, reglas claras, participación coordinada de bancos y empresas tecnológicas, además de una experiencia de uso simple para el ciudadano.
- El Perú tiene una ventaja importante: no parte desde cero. En los últimos años, los usuarios han incorporado los pagos digitales a su vida cotidiana mediante billeteras como Yape y Plin, lo que ha generado un cambio cultural significativo y una alta familiaridad con las transferencias inmediatas. Esa base puede acelerar la adopción de nuevas plataformas interoperables como Tapp.
- Sin embargo, el principal desafío no es tecnológico. Será necesario que todos los participantes del ecosistema encuentren incentivos para integrarse y colaborar. La interoperabilidad debe percibirse como un mecanismo para ampliar el mercado y mejorar la experiencia del usuario, más que como una amenaza competitiva. Cuando las entidades financieras, las fintech y los reguladores comparten esa visión, el ecosistema genera más valor para todos
- También será determinante mantener una experiencia de usuario sencilla. Si realizar un pago requiere más pasos o resulta más complejo que las alternativas actuales, la adopción difícilmente crecerá al ritmo esperado. En servicios de pago, la simplicidad suele ser el principal motor de uso.
- Considero que el Perú tiene las condiciones para avanzar más rápido que otros países, precisamente porque ya existe una cultura creciente de pagos digitales. No obstante, el verdadero éxito dependerá de que la interoperabilidad, la confianza y la colaboración entre los distintos actores evolucionen al mismo ritmo que la tecnología.
Con Yape y Plin dominando el mercado de billeteras, ¿Tapp compite con ellas, las complementa, o termina siendo una capa “por debajo” que ni el usuario final llega a notar? ¿Qué incentivos tienen los bancos y billeteras privadas para integrarse de buena gana a esta plataforma del BCRP?
- Considero que Tapp no debe analizarse como un competidor directo de Yape o Plin. Su mayor potencial está en convertirse en una infraestructura de interoperabilidad sobre la cual puedan operar distintas billeteras y entidades financieras, permitiendo que el usuario realice pagos y transferencias de manera transparente, independientemente de la aplicación que utilice.
- Desde la perspectiva del usuario, el éxito de una plataforma de este tipo radica precisamente en que la complejidad tecnológica desaparezca. Lo realmente valioso es que pueda enviar o recibir dinero de forma inmediata, segura y sin preocuparse por la institución financiera o la billetera que utiliza la otra persona.
Cuando la interoperabilidad funciona correctamente, la infraestructura pasa a un segundo plano y la experiencia del cliente se convierte en el principal diferenciador.
- Para los bancos y las billeteras privadas, la integración también genera beneficios. Un ecosistema interoperable amplía el alcance de sus servicios, incrementa las oportunidades de uso y favorece una mayor inclusión financiera. Además, permite que la competencia evolucione desde la captura de usuarios hacia la creación de productos y servicios de mayor valor agregado, como soluciones de crédito, ahorro, seguros o herramientas para comercios.
- Naturalmente, la colaboración requiere reglas claras, estándares técnicos comunes y un modelo de gobernanza que garantice neutralidad y confianza entre todos los participantes. Cuando esos elementos existen, la interoperabilidad deja de ser una amenaza competitiva y se convierte en un habilitador para el crecimiento del mercado.
El Indicador de Pagos Digitales creció 45,8% en un año. ¿Es un ritmo sostenible o corresponde a un efecto de “base baja” que se irá moderando? ¿Qué señales miraría usted para saber si el crecimiento se está desacelerando?
- Un crecimiento de 45,8% es una señal muy positiva, pero es poco probable que esa tasa se mantenga de manera indefinida. En las primeras etapas de adopción es habitual observar incrementos muy elevados debido al efecto de una base comparativamente baja. A medida que el mercado madura y una mayor proporción de la población incorpora los pagos digitales a su rutina, es natural que las tasas de crecimiento porcentual comiencen a moderarse.
- Sin embargo, una desaceleración en el crecimiento no debe interpretarse necesariamente como una pérdida de dinamismo. De hecho, puede reflejar que el mercado está entrando en una fase de consolidación, donde el desafío ya no es incorporar rápidamente nuevos usuarios, sino incrementar la frecuencia de uso y ampliar los casos de aplicación en la vida cotidiana.
- Más que observar únicamente el crecimiento del volumen de transacciones, prestaría atención a indicadores que reflejen la madurez del ecosistema: el porcentaje de personas que utilizan medios de pago digitales de forma recurrente, el número de comercios que aceptan estos medios, la participación de los pagos digitales en sectores tradicionalmente dominados por el efectivo y el crecimiento del monto promedio transaccionado. También será relevante medir qué tan integrados están estos medios en actividades cotidianas como el transporte, los mercados, los pequeños comercios y los servicios públicos.
- En última instancia, el verdadero indicador de éxito no será cuánto crecen las transacciones año tras año, sino cuándo los pagos digitales dejen de ser una alternativa y se conviertan en el medio de pago habitual para la mayoría de los peruanos.
Las tasas de intercambio y descuento vienen bajando gradualmente. ¿Ese abaratamiento realmente se traslada al consumidor final o se queda en el margen de los comercios y adquirentes?
- La reducción de las tasas de intercambio y descuento es un paso importante para hacer más eficiente el ecosistema de pagos; sin embargo, su impacto sobre el consumidor no siempre es inmediato ni directo.En la práctica, el beneficio puede distribuirse entre distintos actores de la cadena, dependiendo del nivel de competencia y de las características de cada mercado.
- Para muchos comercios, especialmente los pequeños y medianos, una disminución en el costo de aceptar pagos electrónicos representa una oportunidad para mejorar sus márgenes o incentivar una mayor aceptación de medios digitales. En otros casos, ese ahorro puede traducirse en promociones, descuentos o mejores condiciones para los clientes, aunque no siempre de forma visible.
- Más allá del efecto sobre los precios, considero que el mayor beneficio es estructural. Cuando aceptar pagos digitales resulta más económico, disminuyen las barreras para que más comercios se incorporen al sistema. Esto amplía la red de aceptación, genera un mayor volumen de transacciones y fortalece la competencia entre los distintos proveedores de servicios de pago, creando un círculo virtuoso que beneficia a todo el ecosistema.
- En el mediano plazo, un mercado más competitivo y con menores costos de aceptación sí debería reflejarse en mejores condiciones para los consumidores. Sin embargo, ese resultado dependerá de que exista suficiente competencia entre adquirentes, procesadores y proveedores de servicios de pago para trasladar las eficiencias al mercado.
El indicador de tiempo de recuperación ante caídas (RTO) tuvo un bache en octubre por fallas de proveedores tecnológicos externos. Conforme el sistema mueve más de S/ 17 mil millones al mes, ¿qué tan preparado está el ecosistema peruano para una falla mayor, y qué riesgos sistémicos empiezan a aparecer con esta escala de interconexión?
- El crecimiento de los pagos digitales ha convertido a esta infraestructura en un servicio crítico para la economía. Cuando un ecosistema procesa más de S/ 17 mil millones al mes, una interrupción deja de ser únicamente un incidente tecnológico y puede convertirse en un evento con impacto operativo, económico e incluso reputacional para todo el sistema financiero.
- Los incidentes recientes evidencian que la resiliencia ya no depende exclusivamente de cada entidad financiera. Hoy el ecosistema está conformado por bancos, billeteras digitales, procesadores de pago, proveedores de telecomunicaciones, servicios en la nube y otros operadores tecnológicos. Esto significa que una falla en un solo componente puede generar efectos en cadena sobre múltiples participantes, incrementando el riesgo sistémico.
- Considero que el Perú ha avanzado significativamente en fortalecer la continuidad operativa y la ciberseguridad del sistema financiero. Sin embargo, conforme aumenta la interoperabilidad, también debe evolucionar la gestión del riesgo. Ya no basta con que cada organización tenga un buen plan de continuidad; es indispensable realizar pruebas conjuntas entre todos los actores, fortalecer la supervisión de proveedores críticos y desarrollar mecanismos de recuperación coordinada para eventos de gran escala.
- En adelante, uno de los mayores desafíos será gestionar adecuadamente el riesgo de concentración tecnológica. Cuando múltiples entidades dependen de un número reducido de proveedores o plataformas compartidas, la resiliencia del ecosistema pasa a estar determinada por el eslabón más vulnerable de la cadena.
Pese al avance, cerca del 60% de adultos aún hace todas sus compras cotidianas en efectivo. Desde su experiencia, ¿cuál es hoy la principal barrera para que ese porcentaje baje más rápido: la oferta de aceptación en comercios, la confianza del usuario, la conectividad, o algo distinto que no suele mencionarse?
- Si tuviera que identificar una sola barrera, diría que es la percepción de valor por parte del usuario. La mayoría de las personas no cambia sus hábitos únicamente porque exista una nueva tecnología; lo hace cuando esa tecnología le ofrece una experiencia claramente mejor que la que ya conoce.
- En los últimos años, el Perú ha logrado avances importantes en la expansión de los pagos digitales, pero todavía existen desafíos relacionados con la aceptación en pequeños comercios, la conectividad en algunas zonas y la confianza de determinados segmentos de la población. Sin embargo, incluso cuando esas condiciones están presentes, muchas personas siguen utilizando efectivo porque es el medio que conocen, controlan y consideran suficiente para sus necesidades diarias.
- Por ello, el siguiente paso no consiste únicamente en ampliar la infraestructura, sino en generar un cambio de comportamiento. Los usuarios deben percibir beneficios concretos, como mayor seguridad, rapidez, facilidad para realizar pagos, acceso a otros servicios financieros o una mejor experiencia en su vida cotidiana. Del mismo modo, los comercios necesitan encontrar incentivos para privilegiar los pagos digitales, ya sea por eficiencia operativa, reducción de costos o acceso a nuevos clientes.
- La inclusión financiera no se alcanza cuando una persona descarga una billetera digital, sino cuando decide utilizarla de manera habitual porque le resulta más conveniente que el efectivo. Ese es el verdadero reto que enfrenta el ecosistema peruano en esta nueva etapa de transformación.
