
Artículo publicado en la edición 247 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M247.pdf
“Digitalizar la gestión significa convertir la operación cotidiana en información útil para tomar mejores decisiones. Porque, al final, la digitalización no se trata de tecnología. Se trata de ayudar a las empresas a gestionar mejor”
- Cada vez que una PYME mejora su productividad, el impacto trasciende a una sola empresa porque se generan empleos más sostenibles, aumenta la competitividad y se fortalece el crecimiento económico.Por eso, cuando hablamos del futuro de la economía peruana, es imposible no hablar de las pequeñas y medianas empresas.
- Las PYME representan más del 99% de las empresas formales del país y generan cerca del 90% del empleo privado. Son, en muchos sentidos, el motor de la economía peruana. Además, han demostrado una capacidad extraordinaria de adaptación. En los últimos años han incorporado nuevos canales de venta, adoptado medios de pago digitales y encontrado formas de operar en entornos cada vez más exigentes.
“Y aquí aparece una paradoja interesante. El ecosistema de pagos digitales peruano ha avanzado a una velocidad extraordinaria. Cada vez más negocios cobran mediante QR, P.O.S o transferencias. Pero el avance en los medios de pago no necesariamente ha venido acompañado de un avance equivalente en la forma de gestionar el negocio. “
- Muchas PYME cobran de manera digital, pero siguen administrando parte importante de su operación mediante procesos manuales, registros dispersos o información que depende del conocimiento de una sola persona. Esto no ocurre por falta de interés ni por resistencia a la tecnología. Por el contrario, suele ser consecuencia de las mismas características que hacen exitoso a un emprendedor.
- La primera barrera es la prioridad del día a día. El dueño de una PYME suele estar involucrado en todas las áreas del negocio: vende, compra, atiende clientes, resuelve problemas operativos y administra las finanzas. Digitalizar procesos puede percibirse como algo importante, pero no urgente.
- La segunda barrera es la percepción de complejidad. Durante años, digitalizar una empresa significó implementar sistemas costosos y proyectos largos. Hoy existen herramientas más simples y accesibles, pero muchos empresarios no se animan a probar.
- La tercera barrera es la falta de visibilidad inmediata sobre los beneficios. Si el negocio funciona, vende y genera ingresos, es natural preguntarse para qué cambiar. Sin embargo, las limitaciones suelen hacerse evidentes cuando llega el momento de crecer.
“Sin información organizada resulta más difícil identificar qué productos son realmente rentables, cuáles clientes generan mayor valor o dónde se producen pérdidas operativas. También se incrementa el tiempo dedicado a tareas administrativas y se limita la capacidad de tomar decisiones basadas en evidencia. En muchos casos, incluso el acceso a financiamiento se vuelve más complejo, porque la información que permitiría evaluar mejor el negocio simplemente no existe o se encuentra dispersa. “
- La buena noticia es que el siguiente paso no requiere grandes transformaciones. De hecho, muchas veces comienza con acciones bastante simples: registrar ventas de forma ordenada, centralizar cobros, monitorear flujo de caja, controlar inventarios o aprovechar la información que ya generan las operaciones diarias.
- Digitalizar la gestión significa convertir la operación cotidiana en información útil para tomar mejores decisiones. Porque, al final, la digitalización no se trata de tecnología. Se trata de ayudar a las empresas a gestionar mejor. Y en un país donde las PYME sostienen gran parte de la actividad económica, cada avance tiene un impacto que fortalece la competitividad del país entero.