
Artículo publicado en la edición 248 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M248.pdf
“(…) el impacto de la educación financiera no debería medirse solamente por la cantidad de personas que acceden a una capacitación, sino también por lo que hacen diferente después de aprender”
- Durante años, uno de los grandes objetivos de las microfinanzas ha sido ampliar el acceso de más personas a productos y servicios financieros. Hoy es más fácil abrir una cuenta, solicitar un crédito o realizar operaciones desde un celular.
- Este avance es relevante, pero plantea un nuevo desafío: lograr que ese acceso se traduzca en mejores decisiones y en mayor bienestar para los emprendedores.
- Una persona puede obtener financiamiento con rapidez, pero eso no significa que tenga claridad sobre cuánto necesita, en qué debería invertirlo o si podrá asumir el compromiso sin afectar la economía de su hogar.
Del mismo modo, puede tener una alternativa de ahorro, pero todavía no haber desarrollado el hábito de construir un respaldo para enfrentar una emergencia o una temporada de menores ingresos.
El acceso abre posibilidades. El conocimiento permite elegir mejor entre ellas.
- Esta capacidad de elegir no impacta únicamente en quien emprende. En una micro o pequeña empresa, las decisiones del negocio suelen estar estrechamente vinculadas con la economía familiar, el empleo de otras personas y la actividad con proveedores y clientes. Cuando una decisión mejora, sus efectos pueden extenderse mucho más allá de quien la tomó.
- Después de años trabajando cerca de los emprendedores, he aprendido que muchas veces no les falta esfuerzo, intuición ni capacidad para salir adelante. Gran parte de lo que saben proviene de la experiencia. Esa fortaleza, sin embargo, puede resultar insuficiente cuando el negocio crece y las decisiones se vuelven más complejas.
Una inversión equivocada puede comprometer el capital de trabajo; una deuda mal calculada puede afectar los ingresos familiares; y una emergencia sin respaldo puede poner en riesgo años de esfuerzo.
Frente a esta realidad, la educación financiera no busca reemplazar la experiencia del emprendedor. Su propósito es ordenarla, fortalecerla y complementarla con herramientas que le permitan anticipar las consecuencias de sus decisiones.
- El conocimiento adquiere verdadero valor cuando ayuda a resolver problemas concretos: calcular cuánto financiamiento necesita un negocio, separar las cuentas empresariales de las familiares, organizar los ingresos y gastos o prepararse para una temporada de menores ventas. Para lograrlo, la formación debe ser práctica, cercana y accesible.
Esa es la apuesta de la Academia del Progreso de Mibanco, una plataforma gratuita de educación financiera y empresarial que acerca contenidos mediante herramientas digitales, WhatsApp y el acompañamiento de los asesores de negocio.
- Esta experiencia deja un aprendizaje relevante para el sector: no basta con producir más información. Es necesario comprender cómo aprende el emprendedor, qué problemas necesita resolver y a través de qué canales resulta más sencillo acompañarlo. La tecnología amplia el alcance, pero la cercanía y la utilidad práctica es la que convierte el aprendizaje en acción.
Por eso, el impacto de la educación financiera no debería medirse solamente por la cantidad de personas que acceden a una capacitación, sino también por lo que hacen diferente después de aprender.
- Una medición independiente realizada por 60 Decibels encontró que siete de cada diez emprendedores capacitados por Mibanco reportaron mejoras en su situación financiera y que el 68% percibió una mejora en su calidad de vida. Detrás de esos porcentajes hay personas que lograron ordenar sus cuentas, proteger el capital de sus negocios y tomar decisiones con mayor confianza.
- Al cierre de 2025, la Academia del Progreso había capacitado a más de 500 mil emprendedores y la meta para 2026 es superar los 600 mil. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste solamente en llegar a más personas, sino en asegurar que cada aprendizaje sea relevante y aplicable a su realidad. El siguiente paso de las microfinanzas no es solo ampliar el acceso. Es contribuir a que cada oportunidad financiera pueda convertirse en una mejor decisión. Cuando una institución ayuda a un emprendedor a decidir mejor, contribuye a construir negocios más sostenibles, hogares más estables y comunidades con mayores posibilidades de progreso.
Una mejor decisión puede proteger un negocio. Miles de decisiones mejor informadas pueden transformar el futuro de un país.