
Artículo publicado en la edición 246 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M246.pdf
- Las finanzas abiertas prometen inclusión, pero las empresas no bancarias temen quedar rezagadas frente a la banca tradicional y las fintech. ¿El regulador logrará nivelar la cancha antes de que la brecha sea insalvable?
- Para iniciar, es necesario tener claro qué es el Open Finance (finanzas abiertas). Se trata de un proceso de evolución que pone al usuario en el centro de todo (client centricity).
- Consiste en un ecosistema donde los clientes autorizan que sus datos financieros sean compartidos de manera segura entre distintas instituciones (bancos, cajas municipales, financieras, fintechs y otros actores). Toda esta información se consolida a través de interfaces tecnológicas denominadas API.
- El acceso a nuevos datos mediante API abre la posibilidad de desarrollar nuevos modelos de negocio. Estos modelos se conocen como casos de uso y constituyen la aplicación práctica de los datos para convertirlos en soluciones y servicios financieros que generan valor para los usuarios. Un ejemplo es la banca como servicio (Banking as a Service o BaaS), mediante el cual las entidades financieras comparten información con terceros autorizados para que la integren en sus propias plataformas.
- ¿Cómo competirán entonces las empresas no bancarias, incluidas las cooperativas de ahorro y crédito (COOPAC), con la banca tradicional? Poseen procesos, infraestructura, tecnología, gobernanza y controles con una brecha bastante amplia. ¿Podrán reducir ese gap en los hitos que plantea la hoja de ruta propuesta por el regulador?
Hasta aquí, y sin ir más allá, se pueden apreciar algunas características:
De manera implícita, la hoja de ruta sugiere el uso del BaaS como herramienta para que las entidades puedan ser parte del Open Finance, generando economías de escala con este modelo de gestión para las fintechs o empresas que brinden el servicio. Seguramente las empresas que más lo emplearán serán aquellas con menor respaldo financiero, pero con un control robusto de la seguridad de la información y la ciberseguridad.
La información se transfiere desde una entidad financiera que custodia los datos hacia un tercero. Este tercero siempre debe ser una empresa autorizada para formar parte del sistema, que puede ser otra institución financiera, una fintech u otra empresa no financiera. En este caso, para una entidad con pocos clientes, el costo relativo del BaaS será mayor que para una entidad con un portafolio más grande, donde dicho costo se diluye.
- Se deben establecer mecanismos que garanticen una competencia equitativa en el tiempo; de lo contrario, el impacto podría ser sustancial. Esto llevaría a que las entidades mejor dotadas de infraestructura, personal, etc., se hagan con los clientes de mejor perfil de riesgo
Es muy importante que las API y, en general, las entidades cumplan con lineamientos de ciberseguridad y buenas prácticas internacionales como las normas ISO 27001 e ISO 27032, con la finalidad de salvaguardar los datos de los clientes. Recordemos que ya hemos sufrido ciberataques, incluso contra algunos bancos locales de primera línea.
Por otra parte, e independientemente de que las empresas cumplan con generar las API o realicen servicios financieros a través de intermediarios bancarios (BaaS), surgen algunas preguntas:
- Independientemente de que dos entidades tengan la misma capacidad de procesar datos, su estructura financiera es diferente. Por ejemplo, una puede ofrecer al cliente una tasa efectiva anual (TEA) mínima de 20%, mientras que otra podría hacerlo a 15%. ¿Cómo competirán entonces las empresas no bancarias, incluidas las cooperativas de ahorro y crédito (COOPAC), con la banca tradicional? Poseen procesos, infraestructura, tecnología, gobernanza y controles con una brecha bastante amplia. ¿Podrán reducir ese gap en los hitos que plantea la hoja de ruta propuesta por el regulador?
¿Todas las entidades se encuentran –o se encontrarán– en las mismas condiciones para explotar los datos de los clientes y convertirlos en una oferta de valor?
¿El modelo es inclusivo? Es decir, ¿existe una evaluación que sustente que, con el tiempo, todas las entidades podrán ser parte del Open Finance y ser competitivas? ¿Las que no cuenten con las mismas capacidades quedarán relegadas?
- Si bien la hoja de ruta menciona, en el ítem “Preparación y Fondeo”, que los participantes deben contar con capacidades técnicas, humanas y operativas para implementar este sistema (lo que puede requerir inversiones en infraestructura o nuevas tecnologías), se indica que el financiamiento puede provenir de los propios participantes, de un fondo común administrado por una entidad central, o mediante aportes proporcionales según el tamaño del actor, entre otros factores. En este punto, se debe evaluar la viabilidad práctica de esta propuesta.
- El presente artículo no se opone al Open Finance, sino que busca levantar aquellas interrogantes que aún esperan respuesta formal por parte del regulador y que son motivo de preocupación para las empresas no bancarias. De hecho, para tener un termómetro de ello, XRISK realizó una encuesta anónima cuyos resultados son muy interesantes:
• El grueso de las entidades no bancarias percibe que este cambio no las beneficia.
• La gran mayoría indica que esto solo beneficia a la banca tradicional.
• La gran mayoría indica que esto solo beneficia a las fintechs.
Dicho esto, consideramos necesario reflexionar sobre el futuro de las entidades que hoy no tienen las mismas capacidades que los bancos. Por otra parte, no se sabe si esta brecha se hará aún mayor con la entrada de Revolut (banco digital).
En esta línea, y como CEO de XRISK, felicito el trabajo que viene realizando la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) en las mesas de trabajo que ha impulsado, donde seguramente recogerá estas interrogantes y serán consideradas en la hoja de ruta del Open Finance.
Luego de ello, la difusión será clave para evitar dudas no cubiertas
Asimismo, se deben establecer mecanismos que garanticen una competencia equitativa en el tiempo; de lo contrario, el impacto podría ser sustancial. Esto llevaría a que las entidades mejor dotadas de infraestructura, personal, etc., se hagan con los clientes de mejor perfil de riesgo.
¿El modelo es inclusivo? Es decir, ¿existe una evaluación que sustente que, con el tiempo, todas las entidades podrán ser parte del Open Finance y ser competitivas? ¿Las que no cuenten con las mismas capacidades quedarán relegadas?
En la carrera por el Open Finance, las entidades no bancarias advierten que, sin reglas claras, el ecosistema terminará siendo un océano donde solo sobreviven los más grandes.