
Artículo publicado en la edición 249 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M249.pdf
“Porque el verdadero reto no es crear más microempresas. Es conseguir que algún día dejen de serlo”
- En el Perú no tenemos un problema para emprender. Tenemos un problema para evolucionar. Según “Las Mipyme en cifras 2024” de PRODUCE, de las empresas que eran micro en 2015, nueve años después el 57,6% había salido del mercado, el 40,5% continuaba siendo microempresa y apenas el 1,7% había logrado convertirse en pequeña empresa. El salto hacia mediana empresa fue prácticamente inexistente.
- El dato obliga a cambiar la pregunta. ¿El éxito de un ecosistema emprendedor debe medirse por cuántos negocios nacen o por cuántos consiguen crecer? Crear una empresa es apenas el punto de partida. El verdadero desafío es transformar al emprendedor en empresario: alguien capaz de validar su propuesta, generar rentabilidad, profesionalizar su gestión, incorporar tecnología, construir equipo y lograr que el negocio crezca más allá de su fundador.
- Es precisamente en esa transición donde incubadoras y aceleradoras adquieren relevancia. Una incubadora ayuda a reducir la incertidumbre inicial; una aceleradora busca que negocios que ya demostraron potencial crezcan más rápido, accedan a mercados, inversión y redes. Ambas deberían compartir un propósito: aumentar la probabilidad de que un emprendimiento sobreviva, crezca y evolucione
- El Perú ya ha construido una infraestructura importante. Desde 2014, PRODUCE, a través de ProInnóvate, ha destinado más de S/268 millones para impulsar alrededor de 1.400 emprendimientos innovadores y startups mediante StartUp Perú, y ha invertido más de S/66 millones en fortalecer una red de 38 incubadoras y aceleradoras.
Esa evolución ya puede observarse en actores concretos. Emprende UP reportó que startups vinculadas a su ecosistema levantaron más de S/1,6 millones en capital durante 2025, además de mantener más de 22 alianzas estratégicas. Nexum PUCP señala haber logrado que más de 85 equipos accedan a fondos de capital semilla de ProInnóvate y acompañarlos en su ejecución. En StartUPC, seis startups de su comunidad fueron seleccionadas por StartUp Perú 12G y su programa internacional EdTech 2025 reunió a diez startups latinoamericanas con mentoría y conexiones para escalar. Innova Ulima, por su parte, combina incubación con Primer Paso y aceleración mediante Expand, orientado a startups validadas que buscan internacionalización y levantamiento de capital.
- Desde mi experiencia acompañando emprendedores como consultor, mentor y docente en distintos ecosistemas universitarios, he comprobado que el mayor aporte no consiste en entregar respuestas, sino en ayudar a formular mejores preguntas: ¿quién realmente necesita mi solución?, ¿por qué pagaría por ella?, ¿estoy vendiendo o también estoy ganando?, ¿puedo crecer sin que todo dependa de mí?, ¿estoy preparado para recibir financiamiento?
- Una buena incubadora reduce así uno de los costos más peligrosos del emprendimiento: el costo de equivocarse tarde. Contrastar hipótesis con mentores, clientes y especialistas permite corregir antes de consumir meses —o años— de capital y esfuerzo.
- Pero el ecosistema también debe evolucionar. No basta medir talleres, participantes, concursos o demo days. El verdadero resultado aparece después: empresas que sobreviven, incrementan ventas, generan empleo, acceden a nuevos mercados y logran crecer.
- Y aquí surge una oportunidad para las microfinanzas. Durante décadas, el sistema microfinanciero peruano desarrolló capacidades extraordinarias para financiar al pequeño empresario aún con información limitada. El siguiente paso podría ser conectarse más con incubadoras y aceleradoras, aprovechando señales generadas durante el acompañamiento —ventas, márgenes, recurrencia de clientes, cumplimiento de hitos y capacidades de gestión— para conocer mejor a empresas con potencial de crecimiento.
- Imaginemos un ecosistema conectado: la incubadora ayudando a construir empresas viables; la aceleradora, empresas escalables; y el sistema financiero aportando el combustible para crecer.
Porque el verdadero reto no es crear más microempresas. Es conseguir que algún día dejen de serlo.