
- El oro se mantiene firme este 9 de enero de 2026, consolidándose en la zona de $4,500 dólares por onza, en una sesión marcada por la reacción del mercado ante los datos laborales de Estados Unidos. El metal precioso acumula una ganancia semanal superior al 4%, tras haber alcanzado recientemente un máximo histórico en torno a los $4,550 dólares, lo que refleja un sólido interés estructural por los activos defensivos.
- El foco principal estuvo en las Nóminas No Agrícolas, que mostraron una creación de empleo cercana a 50,000 puestos en diciembre, por debajo de las expectativas del mercado. Esta desaceleración refuerza la percepción de que el mercado laboral comienza a perder dinamismo, un escenario que suele favorecer al oro al reducir la presión para mantener tasas de interés elevadas durante un periodo prolongado.
- No obstante, la tasa de desempleo descendió hasta el 4.4%, un nivel que continúa siendo bajo en términos históricos. Este dato introduce un equilibrio en la lectura del informe, ya que sugiere que la economía estadounidense aún conserva una base laboral sólida, lo que limita reacciones alcistas más agresivas del oro en el muy corto plazo.
- Otro elemento relevante fue el comportamiento de los salarios, cuyo crecimiento anual se ubicó alrededor del 3.8%, mostrando cierta persistencia en las presiones salariales. Este factor respalda una postura cautelosa por parte de la Reserva Federal y contribuye a episodios de fortalecimiento del dólar, que temporalmente pueden actuar como freno al avance del metal precioso.
- A pesar de ello, el oro ha logrado sostenerse en niveles elevados, incluso en sesiones en las que el dólar mostró firmeza. Este comportamiento sugiere que la demanda de refugio sigue activa, respaldada tanto por la incertidumbre macroeconómica como por un entorno geopolítico que continúa generando episodios de volatilidad en los mercados financieros.
- Desde el ángulo técnico y de flujos, el mercado también ha estado influido por ajustes y rebalanceos en los índices de materias primas, lo que ha generado movimientos bruscos intradía. En las últimas jornadas, el oro ha registrado oscilaciones de 30 a 50 dólares por onza, lo que refleja un entorno altamente sensible a cualquier novedad macroeconómica.
- De cara a las próximas sesiones, el desempeño del oro seguirá estrechamente ligado a la interpretación que el mercado haga del equilibrio entre empleo, inflación y política monetaria. Mientras los datos confirmen un enfriamiento gradual sin deterioro abrupto, el metal podría mantenerse cerca de sus máximos, aunque con episodios de consolidación y volatilidad.
En conclusión, el oro atraviesa un momento clave al inicio de 2026, operando alrededor de los $4,500 dólares por onza y respaldado por señales mixtas del mercado laboral estadounidense.
- La desaceleración en la creación de empleo apoya un sesgo constructivo para el metal, mientras que un desempleo bajo y salarios firmes moderan el impulso inmediato. En este entorno, el oro continúa combinando su papel de refugio con una elevada sensibilidad a los datos macroeconómicos, manteniéndose como uno de los activos más observados del mercado.