
El EUR/USD logró avanzar este lunes hasta la zona de 1.1610, recuperando parte de las pérdidas registradas al cierre de la semana pasada, mientras los inversionistas continúan evaluando las perspectivas de política monetaria tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo. El dólar moderó parcialmente el fuerte impulso obtenido después de Jackson Hole, permitiendo cierta recuperación del euro, aunque el panorama continúa condicionado por las expectativas de tasas de interés más elevadas en ambas economías.
- El principal factor detrás de la reciente fortaleza del dólar sigue siendo el tono restrictivo adoptado por el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante su intervención en Jackson Hole. Warsh señaló que el banco central estadounidense todavía tiene trabajo por hacer si no existe evidencia suficientemente clara de que la inflación subyacente está regresando de manera sostenida hacia el objetivo del 2%, dejando abierta la posibilidad de nuevas subidas de los tipos de interés.
- Warsh también destacó que las condiciones financieras permanecen relativamente laxas y advirtió que las recientes señales favorables en algunos indicadores de precios todavía no constituyen una mejora suficientemente convincente. El mensaje reforzó la percepción de que la Fed podría mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo, especialmente si los próximos datos de inflación y empleo muestran que la economía estadounidense continúa resistiendo los elevados costes de financiación.
- La reacción del mercado fue significativa. Después del discurso de Jackson Hole, las expectativas de un nuevo endurecimiento monetario aumentaron con fuerza, llegando a situar alrededor del 57.5% la probabilidad de un movimiento de al menos 25 puntos básicos en septiembre, frente al 35% observado anteriormente. El cambio en las expectativas impulsó inicialmente los rendimientos de corto plazo y fortaleció al dólar, aunque durante la sesión de este lunes la moneda estadounidense perdió parte de ese impulso.
En Europa, las expectativas de una política monetaria más restrictiva también continúan ofreciendo respaldo al euro. Los datos preliminares publicados este lunes mostraron que la inflación alemana aumentó hasta 2.9% anual en agosto, desde el 2.8% registrado en julio. Sin embargo, la cifra quedó ligeramente por debajo de las previsiones del mercado, mientras que el índice armonizado de precios al consumidor también se situó en 2.9% anual.
- La energía volvió a representar una de las principales fuentes de presión sobre los precios alemanes. La inflación energética se aceleró hasta aproximadamente 10.5% anual en agosto, frente al 8.3% del mes anterior, reflejando el impacto de las tensiones geopolíticas y de los elevados precios energéticos. Al mismo tiempo, la inflación subyacente se mantuvo en 2.4%, una señal de que las presiones internas permanecen relativamente estables pese al fuerte encarecimiento de la energía.
- Estas cifras mantienen abiertas las posibilidades de que el Banco Central Europeo eleve los tipos de interés en 25 puntos básicos en septiembre. Isabel Schnabel, miembro de la Junta Ejecutiva del BCE, ha insistido recientemente en que podrían ser necesarias nuevas subidas para evitar que el aumento de los costes energéticos termine trasladándose de manera más persistente al resto de la economía. La resistencia mostrada por la actividad económica europea también proporciona cierto margen para mantener una postura restrictiva.
- La atención del mercado se trasladará ahora hacia los datos preliminares de inflación de la Eurozona, después de que la inflación anual del bloque se situará en 2.9% durante julio. Una nueva aceleración reforzaría las expectativas de una subida del BCE en septiembre y podría proporcionar mayor respaldo al euro. Sin embargo, una lectura inferior a las previsiones podría reducir las expectativas de endurecimiento adicional y aumentar nuevamente la presión bajista sobre el EUR/USD.
- Desde una perspectiva de mercado, el comportamiento del EUR/USD refleja actualmente una disputa entre dos bancos centrales que mantienen posturas restrictivas. La zona de 1.1610 se convierte en una referencia inmediata para el par, mientras que una consolidación por encima de este nivel podría abrir espacio hacia 1.1650 y posteriormente 1.1700. Por el contrario, un renovado fortalecimiento del dólar podría llevar nuevamente al euro hacia 1.1580, con la zona de 1.1500 funcionando como un soporte psicológico de mayor importancia.
En conclusión, El EUR/USD comienza la semana intentando recuperar terreno hasta la zona de 1.1610, pero permanece atrapado entre las expectativas de endurecimiento monetario de la Fed y del BCE. El tono restrictivo de Kevin Warsh continúa proporcionando soporte estructural al dólar, mientras que la aceleración de la inflación alemana y las expectativas de una subida de tasas del BCE ayudan a limitar las pérdidas del euro. Los próximos datos de inflación de la Eurozona y, especialmente, las cifras económicas de Estados Unidos serán determinantes para definir si el par consigue consolidarse por encima de 1.1600 o vuelve a enfrentarse a una mayor presión bajista.