
- Planificar con anticipación puede marcar la diferencia entre cumplir el sueño profesional o postergarlo. Experto recomienda combinar ahorro y protección para cuidar la educación superior.
- Estudiar una carrera profesional es la meta de miles de jóvenes peruanos, lo que representa una inversión fuerte para sus padres. En Perú, el costo total de una carrera en una universidad privada puede ir desde los S/ 23,000 hasta superar los S/ 300,000, dependiendo de la facultad y la institución.
- Para que este desembolso no tome a las familias por sorpresa, Rodrigo Zavala, gerente de Vida y Pensiones de Pacífico Seguros, explica cómo pueden generar un ahorro desde ahora:
1.- Empieza cuando tus hijos sean pequeños: Una alternativa es el Fondo Universitario, que suele contratarse cuando los hijos son recién nacidos o están en etapa preescolar o escolar. Mientras antes se inicie, mayor será el tiempo para acumular el capital necesario. Por lo general, el beneficio se entrega cuando el menor empieza su etapa universitaria.
2.- Elija un plazo alineado a la meta educativa: Es fundamental definir cuándo se necesitará el dinero y planificar el ahorro en función de esa fecha. El Fondo Universitario puede contratarse por periodos de 10 a 20 años. Los plazos más frecuentes son de 15 o 16 años, ya que se alinean mejor con la etapa previa al ingreso a la universidad.
3.- Determine un aporte que pueda mantener: A la hora de contratar este fondo, se debe definir el monto que se desea acumular al final del plazo. El aporte mensual puede comenzar desde US$101 aproximadamente, aunque este varía según la moneda, el tiempo elegido y la meta de ahorro. Se debe considerar que1.- para adquirir este fondo, se debe tener un vínculo familiar con el menor, por lo que pueden adquirirlo los padres, abuelos o tíos.
4.- Combine ahorro con cobertura adicional: El Fondo Universitario integra ahorro y protección, pero puede complementarse con un seguro de Vida Temporal, que ofrece una prima más accesible y se enfoca en cubrir el riesgo de fallecimiento o invalidez total de quien sostiene el hogar. De esta manera, se refuerza la seguridad financiera mientras el ahorro continúa creciendo.
- “La universidad no es un gasto inmediato, pero sí una responsabilidad futura que puede planificarse desde los primeros años de vida del hijo. Cuando se combina ahorro con protección, no solo se acumula un capital, sino que se asegura que, ante cualquier imprevisto, ese fondo llegue en el momento previsto y cumpla su propósito educativo”, señala Zavala.