LA ALIDE CELEBRÓ EN LIMA SU 48º REUNIÓN ORDINARIA DE LA ASAMBLEA GENERAL

Escrito por Cesar Sanchez Martinez. Publicado en Mayo 2018

Inteligencia artificial en la banca de desarrollo

La Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE) celebró recientemente en Lima, la 48ª Reunión Ordinaria de la Asamblea General, donde se abordó el tema central “Banca de desarrollo, retos del presente y desafíos del futuro” donde participaron Marco Aurelio Crocco (Brasil), Juan Ketterer (BID), Eduardo Rodríguez Díaz (Argentina) y Zafer Mustafaoglu (Banco Mundial).

La Asamblea General de la ALIDE es el certamen anual más importante de la banca de Desarrollo de América Latina y el Caribe, donde se plantean los principales temas de acción del sector y su contribución al desarrollo de la región. La ALIDE es la comunidad de instituciones financieras que genera soluciones en banca para el desarrollo de América Latina y el Caribe. En la cumbre realizada en la capital peruana, también se elaboró la “Declaración de Lima” y se renovó al Consejo Directivo de la institución.

Esta Asamblea General se reunió en el marco del 50º Aniversario de la ALIDE que busca la cohesión y el fortalecimiento de la acción y participación de las instituciones financieras en el proceso de desarrollo económico y social de la región. ALIDE cuenta con entidades miembros en 22 países de América Latina, el Caribe y en países extra regionales como Alemania, Canadá, China, España, Portugal, India y Rusia.

También se desarrollaron otros tres temas principales como “Inteligencia artificial y el salto tecnológico: Configurando un mundo diferente”, “Resiliencia de las ciudades ante eventos extremos: Acciones contracíclicas de la banca de desarrollo para una rápida recuperación” y “¿Inclusión e Integración Financiera de Personas? Sí, pero también de proyectos, empresas y territorios”.

Al desarrollarse el tema central, Marco Aurelio Crocco, presidente del Banco de Desenvolvimiento de Minas Gerais de Brasil, al hablar de la inclusión financiera también dijo que debería haber una inclusión digital y una mayor austeridad fiscal que son temas muy importantes que poco se practica en América Latina y el Caribe. En ese sentido, la desigualdad de ingresos es sinónimo de una ineficiencia social que impide el crecimiento de la región y dificulta la innovación.

Explicó que la falta de acceso de oportunidades y mercados limita la competitividad. En el caso de la relación entre bancos y clientes se requiere nuevas tecnologías en virtud que los tiempos están cambiando.

El mundo está cambiando rápidamente, pero no se trata de enfrentar los desafíos del cambio, sino buscar que exista una sociedad más integrada porque a pesar de las limitaciones, la inclusión financiera ya se está realizando. El mayor problema global que estamos enfrentando es la desigualdad de ingresos, explicó el banquero brasileño.

Por su parte, el español Juan Ketterer, jefe de la División de Mercados de Capital e Instituciones Financieras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó que “estamos en medio de un cambio copernicano, especialmente en políticas públicas, aludiendo al astrónomo polaco Nicolás Copérnico, quien propuso la teoría heliocéntrica. Es decir, el sol es el centro del sistema solar y la tierra y demás planetas giran alrededor del sol.

Dijo que se están acabando los recursos, “hay mucha ropa y poco jabón”. Se requiere herramientas que funciones como las garantías, mejoramiento de créditos, financiamiento combinado, transferencias adecuadas, operaciones fuera de balance (off balance operations) que consuman mucho capital. Para ello se requiere usar mejor las regulaciones.

DECLARACIÓN DE LIMA

1. Utilizar la capacidad de persuasión o poder que tienen los bancos de desarrollo al proveer financiamiento, para inducir a las empresas, ya sea, micro, pequeñas, medianas y grandes, a adoptar buenas prácticas de protección del medio ambiente y actuar bajo principios éticos y morales. Esto es, las instituciones financieras de desarrollo deberían ser sumamente cuidadosas y evitar apoyar a empresas o a personas que realizan sus actividades utilizando medios ilícitos y que dañan el medio ambiente.

2. Continuar desarrollando instrumentos innovadores para hacer frente al desafío de la integración e inclusión financiera, no solo de personas, sino también de proyectos y territorios, que no tienen acceso a los mercados financieros, a fin de integrarlos a los circuitos productivos formales, promover su desarrollo, mejorar el bienestar de las personas y movilizar capital para inversión al interior de nuestros países, en territorios con inadecuada, escasa o nula oferta financiera.

3. Impulsar el fortalecimiento, modernización e internacionalización de la micro, pequeña y mediana empresa. Particularmente, su relacionamiento en los mercados, utilizando los medios electrónicos como el e-commerce para la distribución, venta, compra, mercadeo y suministro de información de productos o servicios a través de Internet, considerando que en el último año fue utilizado por unos 600 millones de usuarios, gastando cerca de dos billones de dólares, cifra que se estima podría duplicarse en 2020, con una tasa de crecimiento de 15% en promedio anual.

4. Internalizar una cultura de cambio permanente de los modelos de negocios en la función y rol de las instituciones financieras de desarrollo, a la luz de los permanentes cambios tecnológicos que están modificando el relacionamiento con los clientes. Asimismo, impulsar las alianzas con las empresas tecnológicas o fintech, que faciliten una mayor cobertura de la acción de nuestras instituciones financieras a menor costo y con mayor rapidez. Verlas como aliadas y no competidoras.

5. Analizar diversos escenarios posibles del impacto de la aplicación de las nuevas tecnologías en nuestros países, con la finalidad de adelantarnos en el diseño de instrumentos y programas de financiamiento tanto para las actividades productivas tradicionales como para las nuevas actividades que van surgiendo como resultado de los avances tecnológicos, de cambios en los mercados internacionales, en los hábitos de consumo de las personas, por efectos del cambio climático y la acelerada concentración urbana.

6. Buscar un diseño equilibrado, que permita conciliar nuestro objetivo social o de fomento con la preservación de la solidez económica y financiera. para lo cual nos comprometemos a cumplir objetivos institucionales, definir indicadores que muestren los impactos en la economía de sus acciones, en el crecimiento de la economía, el sector o sectores que le indique su mandato, empleo de mano de obra, uso de los recursos naturales, aumento de las exportaciones, inclusión financiera. A su vez, considerar los indicadores de eficiencia económica y financiera que muestren su rentabilidad tanto sobre activos como sobre patrimonio, su estado de cartera, manejo de liquidez y estado de solvencia.

7. Reconocer que en el contexto actual caracterizado por la disminución de los flujos de capital hacia nuestros países y de restricciones fiscales, el modelo de financiamiento del desarrollo actual resulta insuficiente para disponer de la cantidad necesaria de recursos para financiar las grandes necesidades de inversión productiva, social y de adaptación al cambio climático. En consecuencia, vamos a trabajar el diseño y uso de nuevos instrumentos y modalidades de fondeo (blended finance, green bonds), y en la mitigación y asignación de riesgos para movilización de la participación de los capitales privados.

8. Ser conscientes de que los retos y desafíos de las instituciones financieras de desarrollo son múltiples y diversos, dependiendo de los objetivos del país y de la naturaleza de cada institución. Aun así, un rasgo común es que los bancos deben estar en permanente cambio, entendido que, como instrumentos de política pública, requieren mantenerse relevantes. Ello tiene que ver con la capacidad de generar las innovaciones en el mercado u operar de forma contra cíclica. Para ello, deben identificar nuevas áreas o sectores a desarrollar y ser agentes de cambio. Al tener una posición privilegiada pueden identificar sectores de punta que permitan a nuestros países competir en el futuro, inducir un modelo de desarrollo amigable con el medio ambiente, desarrollar las potencialidades de los jóvenes y emprendedores, haciendo posible que sus ideas y proyectos se traduzcan en negocios.

9. Comprometernos en el ámbito de ALIDE, a buscar, de manera conjunta, soluciones a las necesidades de financiamiento de la región, fomentar el comercio, los negocios y la cooperación mutua a fin de estimular el comercio intrarregional que, en términos comparativos todavía es muy bajo, alrededor del 15 %; mientras que en otras regiones es casi cinco veces mayor. El comercio intrarregional en la Unión Europea es de alrededor de 70 %; en Asia, 54 %; y Norteamérica, 30 %.

10.Compartir las buenas prácticas financieras y de gestión sobre la base del principio de cooperación, base fundamental de la razón de ser de nuestra Asociación Latinoamericana, con la finalidad generar una mayor la cohesión y el fortalecimiento de la acción y participación de las instituciones financieras en el desarrollo económico y social de la región.

11.Fortalecer las relaciones con los bancos de desarrollo nacionales extraregionales, organismos financieros regionales, multilaterales e internacionales, para conocer otras experiencias en materia de financiamiento del desarrollo, fortalecer capacidades, impulsar la cooperación y negocios conjuntos y continuar con la proyección internacional de ALIDE hacia otras regiones.

12.Reconocer en su 50º Aniversario a nuestra Asociación Latinoamericana y comprometernos a brindarle todo nuestro apoyo, acorde a nuestras capacidades, para engrandecerla y potenciar sus capacidades para brindar más y mejores servicios a todos quienes formamos parte de ella y que se mantenga como el foro por excelencia de la banca de desarrollo de América Latina y el Caribe.