
Artículo publicado en la edición 249 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M249.pdf
El Riesgo de Sobreendeudamiento (RSE) refleja una forma distinta de administrar el riesgo de crédito: comprender que la capacidad de pago no termina de evaluarse con el otorgamiento del crédito, sino que evoluciona durante toda su vida.
- El sistema financiero peruano ha experimentado una importante expansión del crédito y un sostenido proceso de inclusión financiera. Cada vez más personas y pequeñas empresas accedieron al financiamiento, especialmente a través de instituciones especializadas en microfinanzas. Ese crecimiento amplió las oportunidades para miles de emprendedores, pero también planteó un desafío permanente: preservar la calidad del crédito a medida que aumentaba el acceso al sistema financiero.
- La pregunta esencial continúa siendo si el cliente tiene capacidad de pago para recibir el crédito. Evaluar adecuadamente los ingresos, el flujo de caja, el nivel de endeudamiento y la fuente primaria de pago sigue siendo la base de una decisión prudente. Una adecuada evaluación en la admisión debería mitigar el riesgo de sobreendeudamiento desde el inicio de la relación crediticia.
- Sin embargo, esa evaluación inicial no garantiza por sí sola que la condición del deudor se mantenga durante la vigencia de la operación. Los ingresos pueden disminuir, la actividad económica puede cambiar y nuevas obligaciones financieras pueden modificar progresivamente la capacidad para atender los compromisos. El crédito permanece igual; quien cambia es el deudor.
- Ese reconocimiento marcó un punto de inflexión en la gestión del riesgo de crédito. La capacidad de pago dejó de entenderse como una condición verificada una única vez para convertirse en una variable dinámica cuya evolución también forma parte de la gestión prudencial.
- En ese contexto, el RSE consolidó un enfoque orientado a identificar oportunamente cuándo la capacidad de pago comienza a deteriorarse, incluso antes de que el problema se refleje en atrasos o incumplimientos.
El marco prudencial incorpora esta lógica al exigir metodologías que permitan administrar el riesgo antes y después del otorgamiento, apoyándose en el seguimiento permanente y en la adopción de acciones preventivas.
- El cambio es relevante porque desplaza la atención desde la detección del deterioro hacia su identificación anticipada. Ya no basta con observar la mora o la clasificación del deudor; también es necesario comprender si su capacidad de pago continúa siendo consistente con el nivel de endeudamiento que mantiene.
- La evolución reciente de los hogares ayuda a dimensionar esta diferencia. El ratio cuota-ingreso (RCI) promedio disminuyó de 29,4 % en 2023 a 27,0 % al cierre de 2024, manteniéndose por debajo del umbral prudencial de 30,0 %. El indicador muestra una mejora agregada en la carga financiera, pero la administración del RSE lleva esa misma preocupación al plano individual, donde el comportamiento promedio puede coexistir con situaciones de mayor vulnerabilidad. Fuente: SBS, Informe de Estabilidad del Sistema Financiero 2025-1.
- Las microfinanzas permiten comprender con especial claridad este cambio de perspectiva. Muchas entidades incorporan al sistema financiero a personas y pequeños negocios sin un historial crediticio suficientemente desarrollado. La evaluación se construye a partir del conocimiento directo de la actividad económica, del análisis del negocio y de la estimación de los flujos que sostendrán el pago. Pero, una vez que el cliente ingresa al sistema, su realidad puede cambiar: puede acceder a nuevas fuentes de financiamiento, modificar su estructura de endeudamiento o enfrentar variaciones en sus ingresos que no existían al momento de la evaluación inicial.
- Existe, además, una dificultad que adquiere creciente importancia: la información disponible para evaluar la capacidad de pago también puede ser incompleta. Las entidades cuentan con diversas fuentes para conocer las obligaciones mantenidas dentro del sistema financiero, pero no todo compromiso financiero necesariamente se encuentra dentro del mismo perímetro de información. Existen obligaciones originadas fuera del sistema financiero supervisado y modalidades de financiamiento que pueden operar con información limitada o sin reportar el endeudamiento a las mismas fuentes utilizadas habitualmente para la evaluación crediticia.
Esto no significa que toda obligación externa al sistema financiero implique sobreendeudamiento. El punto es otro: una evaluación puede ser técnicamente correcta con la información disponible y, aun así, no reflejar completamente la exposición financiera del deudor.
- La transformación digital añade una nueva dimensión a este desafío. El acceso al crédito puede ser cada vez más rápido y sencillo, pero también pueden multiplicarse las oportunidades para asumir nuevas obligaciones en períodos muy cortos. La propia SBS reportó que durante 2025 recibió 1532 denuncias relacionadas con aplicativos informales de préstamos, en un contexto en el que estas modalidades constituyen una de las principales expresiones de informalidad financiera monitoreadas por la institución. Fuente: SBS, Rendición de Cuentas 2025, sección “Monitoreo de la informalidad financiera”.
- Más allá de los aplicativos específicos, el fenómeno muestra que el universo de opciones de financiamiento puede cambiar con rapidez, haciendo más compleja la tarea de identificar oportunamente todas las obligaciones que pueden afectar la capacidad de pago.
- En microfinanzas, esa dificultad se vuelve especialmente visible. Los ingresos de una microempresa o de un trabajador independiente pueden variar con rapidez y depender de la actividad económica, la estacionalidad, el comportamiento del negocio familiar o factores externos difíciles de anticipar. Mientras la deuda puede consultarse, los ingresos deben comprenderse. Por eso, estimar adecuadamente la capacidad de pago no es solo una tarea de admisión, sino uno de los principales retos durante toda la vida del crédito.
- Un ejemplo sencillo permite observar esta evolución. Un microempresario puede obtener un crédito después de una evaluación adecuada y, meses después, recibir una tarjeta de crédito, acceder a una segunda línea y comenzar a utilizar parte de esos límites para atender necesidades del negocio o gastos personales. Cada decisión puede parecer poco significativa de manera aislada, pero en conjunto modifica progresivamente la estructura de endeudamiento.
“(…) una metodología de RSE no debería limitarse a contabilizar nuevas deudas. Su verdadero valor está en identificar, con suficiente anticipación, cambios que puedan comprometer la sostenibilidad del crédito”
- Lo relevante, entonces, no es simplemente la existencia de una nueva obligación, sino si ese nuevo nivel de compromisos continúa siendo compatible con la capacidad de pago que sustentó originalmente la aprobación del crédito.
- Por eso, una metodología de RSE no debería limitarse a contabilizar nuevas deudas. Su verdadero valor está en identificar, con suficiente anticipación, cambios que puedan comprometer la sostenibilidad del crédito.
- La prevención adquiere así un sentido concreto. Cuando el sobreendeudamiento ya se ha materializado, las alternativas para corregirlo son necesariamente menores. Una gestión prudencial sólida busca intervenir antes, cuando todavía existen posibilidades de ajustar las condiciones, orientar al cliente o adoptar otras medidas que reduzcan el riesgo.
- La evolución del RSE tampoco constituye un proceso concluido. Cambian los productos financieros, aparecen nuevos canales de acceso al crédito y evolucionan las herramientas utilizadas para analizar el riesgo.
- La mayor disponibilidad de financiamiento puede ampliar la inclusión financiera, pero también exige mejorar la capacidad de las entidades para comprender cómo cambia el perfil financiero del deudor y qué parte de esa evolución puede ser observada con la información disponible.
- Ese es uno de los principales aportes de este enfoque: no sustituir la evaluación inicial, sino complementarla con una gestión capaz de acompañar la evolución del cliente.
- La calidad de un crédito no depende únicamente de una buena decisión de otorgamiento. Depende también de comprender cómo evoluciona la situación financiera del deudor después del desembolso y de actuar antes de que ese cambio termine comprometiendo la calidad de la cartera.
- Al final, el Riesgo de Sobreendeudamiento ha reforzado una idea esencial para cualquier institución financiera: la capacidad de pago no es una condición permanente. Puede fortalecerse o deteriorarse a lo largo de toda la vida del crédito.
- Y si la capacidad de pago cambia, también debe cambiar la forma de administrar el riesgo de crédito.
“La calidad de un crédito no depende únicamente de una buena decisión de otorgamiento. Depende también de comprender cómo evoluciona la situación financiera del deudor después del desembolso y de actuar antes de que ese cambio termine comprometiendo la calidad de la cartera”