
El oro se mantiene prácticamente estable durante la jornada del martes, después de alcanzar su nivel más alto en más de dos meses y tocar durante la sesión la zona de $4,435 dólares por onza. Tras este avance, el metal precioso registró una moderada toma de ganancias y retrocedió hacia la zona de $4,370 dólares por onza, aunque continúa mostrando fortaleza en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica, las expectativas sobre las tasas de interés y una sólida demanda de activos considerados refugio.
- El movimiento reciente confirma que los compradores continúan defendiendo niveles elevados, después de varias sesiones de recuperación. El oro ha encontrado apoyo en el incremento de la aversión al riesgo provocado por las tensiones en Medio Oriente, mientras los inversionistas evalúan las posibilidades de una solución diplomática que permita normalizar completamente el tránsito energético por el Estrecho de Ormuz. La falta de avances importantes mantiene una prima geopolítica incorporada en el precio del metal.
- Otro elemento que continúa respaldando al oro es la demanda proveniente de China, especialmente las compras de su banco central. El Banco Popular de China volvió a incrementar sus reservas durante julio, reforzando una tendencia de acumulación que refleja el interés de las autoridades monetarias por diversificar sus activos internacionales. La demanda de bancos centrales se ha convertido en uno de los principales soportes estructurales del mercado del oro y podría seguir limitando correcciones importantes en los próximos meses.
- Sin embargo, el avance del metal precioso enfrenta presión por el comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que recientemente alcanzaron máximos de aproximadamente una semana. Un incremento de los rendimientos normalmente representa un factor negativo para el oro, debido a que aumenta el costo de oportunidad de mantener un activo que no ofrece intereses. Esta combinación entre demanda de refugio y mayores rendimientos explica en buena medida la consolidación observada después de alcanzar los $4,435 dólares.
La atención de los mercados se concentra ahora en el reporte de inflación de Estados Unidos que se publicará el miércoles, considerado uno de los datos económicos más importantes de la semana. Las expectativas apuntan a una moderación de la inflación general anual hacia aproximadamente 3.4%, desde el 3.5% anterior, mientras que la inflación subyacente podría disminuir de 2.6% a 2.5%. Una lectura superior a las previsiones podría fortalecer las expectativas de una política monetaria más restrictiva y ejercer presión sobre el oro.
- Las expectativas sobre la Reserva Federal también han cambiado rápidamente durante las últimas sesiones. El mercado asigna actualmente alrededor de 52% de probabilidad a un aumento de tasas en septiembre, frente al 44% observado el lunes. Esta modificación refleja principalmente el renovado temor de que las presiones inflacionarias permanezcan elevadas, especialmente si los precios de la energía continúan aumentando como consecuencia de las tensiones geopolíticas.
- Precisamente, el comportamiento del petróleo se ha convertido nuevamente en una variable importante para el mercado del oro. La reducción de las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita normalizar completamente el Estrecho de Ormuz ha impulsado los precios energéticos. Si esta situación persiste, el aumento de los costos del petróleo podría trasladarse gradualmente a diferentes componentes de la economía y dificultar el proceso de moderación de la inflación estadounidense.
- Al mismo tiempo, las negociaciones entre Washington y Teherán continúan mostrando pocos avances, mientras el tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz permanece muy por debajo de los niveles registrados antes del conflicto. La importancia estratégica de esta ruta para el suministro mundial de energía significa que cualquier deterioro adicional podría provocar nuevos movimientos en el petróleo, elevar las expectativas inflacionarias y aumentar la volatilidad de los mercados financieros, escenario que históricamente tiende a incrementar el atractivo del oro.
Desde el punto de vista técnico, la zona de $4,435 dólares por onza se presentan como la primera referencia importante para los compradores. Una ruptura sostenida por encima de este nivel podría abrir nuevamente el camino hacia los $4,450 dólares y posteriormente hacia la zona psicológica de $4,500 dólares por onza. Por el contrario, una corrección más profunda podría llevar al oro nuevamente hacia los $4,350 dólares, mientras que la zona de $4,300 dólares podrían convertirse en un soporte relevante si aumenta la presión vendedora.
- En conclusión, El oro continúa mostrando una estructura relativamente sólida cerca de sus niveles más altos de los últimos dos meses, respaldado por la incertidumbre en Medio Oriente, las compras de China y la búsqueda de protección por parte de los inversionistas. Sin embargo, el aumento de los rendimientos del Tesoro y la creciente posibilidad de una subida de tasas de la Reserva Federal limitan por ahora el potencial alcista.
- El reporte de inflación de Estados Unidos del miércoles será determinante para el próximo movimiento: una inflación superior a las expectativas podría impulsar los rendimientos y presionar al metal, mientras que una lectura más moderada podría debilitar las expectativas de nuevas subidas de tasas y permitir que el oro vuelva a intentar superar los $4,435 dólares por onza.