
Artículo publicado en la edición 249 de la Revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M249.pdf
“Cada transferencia, cada pago digital, cada crédito desembolsado desde un celular representa mucho más que una transacción: representa tiempo ganado, costos reducidos y nuevas posibilidades de crecimiento”
- Durante muchos años, hablar de inclusión financiera en el Perú significó expandir agencias, instalar cajeros o acercar puntos de atención a localidades donde la banca tradicional tenía poca presencia. Esa tarea sigue siendo importante, pero hoy la verdadera revolución ocurre en otro espacio: la palma de la mano de millones de peruanos.
- La digitalización está transformando la manera en que las personas se relacionan con el sistema financiero. Y para miles de emprendedores, especialmente aquellos que históricamente han enfrentado barreras geográficas o de acceso, la tecnología se ha convertido en una puerta de entrada a oportunidades que antes parecían lejanas.
- Los avances son evidentes. Según el Reporte 2024-II sobre la Política Nacional de Inclusión Financiera (SBS), la proporción de adultos con una cuenta en el sistema financiero pasó de 41% en 2019 a 57% en 2024. Si se incluyen las billeteras digitales, el alcance llega al 67%. Esto demuestra que la tecnología se ha convertido en uno de los principales motores para acercar más oportunidades financieras a los peruanos.
- Sin embargo, el reto sigue siendo enorme. La inclusión financiera no consiste únicamente en abrir una cuenta bancaria. El verdadero objetivo es que las personas puedan utilizar servicios financieros de manera cotidiana, segura y útil. Allí es donde la transformación digital cobra un valor estratégico.
En Compartamos Banco trabajamos con miles de emprendedores que día a día impulsan la economía nacional. Mujeres que lideran pequeños negocios, comerciantes de mercados, agricultores, bodegueros y trabajadores independientes que necesitan soluciones ágiles para vender, cobrar, ahorrar o acceder a financiamiento. Para ellos, cada minuto cuenta y cada transacción simplificada puede marcar una diferencia significativa.
- Por ello, hemos venido construyendo un ecosistema digital orientado a acompañarlos en cada etapa de su desarrollo. A través de Compartamos App, los clientes pueden consultar sus productos, realizar transferencias, pagar créditos y gestionar operaciones sin necesidad de desplazarse. Complementariamente, BIM, la billetera respaldada por el banco permite que más personas accedan a servicios financieros desde un teléfono móvil. Este impulso ha permitido que la derivación de operaciones hacia canales digitales alcance un 88.7% a julio de 2026.
- A estas herramientas se suman iniciativas como Creditienda, que facilita el acceso a bienes necesarios para fortalecer o hacer crecer un negocio, y Kallpa, nuestra solución digital que contribuye a agilizar procesos y reducir tiempos para que el financiamiento llegue de manera más rápida a quienes lo necesitan. La tecnología, en este contexto, se convierte en un habilitador de desarrollo económico.
- El siguiente paso de esta evolución será aún más relevante. Como parte del ecosistema financiero peruano, participamos activamente en iniciativas de interoperabilidad impulsadas por el Banco Central de Reserva del Perú, como TAPP, una plataforma que busca masificar los pagos digitales y facilitar que personas, comercios, fintechs y entidades financieras interactúen bajo estándares comunes de seguridad y eficiencia.
- La inclusión financiera del futuro no dependerá únicamente de cuántas oficinas existan, sino de cuántas oportunidades seamos capaces de poner al alcance de las personas mediante la tecnología. Cada transferencia, cada pago digital, cada crédito desembolsado desde un celular representa mucho más que una transacción: representa tiempo ganado, costos reducidos y nuevas posibilidades de crecimiento.
Porque cuando la innovación se pone al servicio de los emprendedores, la banca deja de ser un lugar al que hay que llegar y se convierte en una herramienta que acompaña su progreso todos los días. Y esa, sin duda, es una de las formas más efectivas de construir un país más inclusivo.