
Artículo publicado en la edición 245 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M245.pdf
Entre Cajas Municipales con ratios de excelencia y Empresas Financieras apuntaladas por grandes grupos, el sistema microfinanciero enfrenta presiones inflacionarias y la morosidad. Sin embargo, la brecha se ensancha: mientras Cusco y Trujillo marcan el paso, entidades como Caja del Santa y la intervenida Caja Rural del Centro evidencian que una gestión deficiente y el insuficiente respaldo accionarial siguen siendo la principal causa de fracaso.
“El desempeño financiero de las microfinancieras en 2026 dependerá menos del ciclo económico y más de la calidad de su gobierno corporativo y el compromiso de sus dueños”
A partir de los reportes de Apoyo & Asociados, Moody’s Local, PCR, MicroRate y JCR Latinoamérica —validados con cifras de la SBS—, este análisis evalúa la salud financiera de 22 entidades del sistema microfinanciero (Cajas Municipales, Empresas de Crédito, Financieras y Cajas Rurales). El diagnóstico revela un sector resiliente pero polarizado, donde la mora ajustada, el Ratio de Capital Global (RCG) y la gobernanza se han convertido en los tres pilares que las calificadoras vigilan con lupa.
Para comprender estas notas, es útil visualizar cómo se ubican las entidades en la escala de riesgo, donde las categorías “A” representan una mayor capacidad de pago y las categorías “C” indican una solvencia que, aunque estable, requiere un monitoreo más cercano de sus indicadores de capital.

BLOQUE I: Cajas Municipales
- En el primer grupo se ubican las entidades que han logrado desacoplarse del promedio del sistema. Mientras la mora promedio de las CMAC cerró 2025 en 5.50%, tres entidades destacan por su gestión:
- Caja Huancayo (Rating: B+ / PEA-): Se consolida como el líder en calidad de activos. A diciembre de 2025 registró la mora más baja del sistema con 3.79%, cifra que se mantiene resiliente en 3.84% a febrero de 2026. Las calificadoras destacan la entrada de BID Invest como un hito que fortalece su gobierno corporativo y diluye riesgos políticos.
- Caja Cusco (Rating: A-): Es la protagonista del ascenso más relevante, subiendo su nota de B+ a A- (Apoyo). Su mora pasó de 4.24% en diciembre a 4.21% en febrero de 2026, posicionándose como la segunda mejor gestión de cartera. Su reto, según los analistas, es reducir la dependencia del dinamismo económico del sur.
- Caja Trujillo (Rating: B+): Es la campeona de la solvencia. Su Ratio de Capital Global (RCG) —el indicador de fortaleza patrimonial— pasó de un sólido 17.80% (dic-25) a un 17.86% (feb-26). Las calificadoras valoran su capacidad de absorción de pérdidas, aunque vigilan el ligero incremento de su mora de 6.30% a 6.44% en el primer bimestre.
Gestión de liquidez y adaptación
- Caja Ica (Rating: PEB+): El diagnóstico de PCR resalta su holgada posición de liquidez, especialmente en moneda extranjera, donde alcanza un 71.8% (muy por encima del promedio del sector). Su mora se mantiene controlada en niveles de 4.20% (dic-25) y 4.32% (feb-26).
- Caja Tacna (Rating: C / Perspectiva Positiva): A pesar de una mora aún elevada (11.39% en dic-25 y 11.38% en feb-26), Moody’s cambió su perspectiva a Positiva. ¿La razón? Un RCG robusto de 17.48% y una cobertura de provisiones que ya supera el 100% de su cartera pesada.
Las alertas: riesgos operativos e institucionales
- Las calificadoras muestran mayor preocupación en entidades donde factores externos o de gobernanza pueden nublar los indicadores financieros:
- Caja Piura (Rating: B / Perspectiva “En Desarrollo”): Moody’s mantiene esta etiqueta debido a la incertidumbre operativa que genera su proceso de integración patrimonial. Además, la mora ha mostrado una tendencia al alza: de 7.37% en diciembre a 7.56% en febrero de 2026, presionada en parte por la inseguridad ciudadana en el norte.
- Caja Maynas (Rating: B-): Si bien ha fortalecido su capital con deuda subordinada (RCG de 15.13%a febrero), las calificadoras advierten sobre sus altos niveles de cobranza judicial. Su mora se ubicó en 8.66% (dic-25) y subió a 8.92% (feb-26), lo que limita su capacidad de generar ingresos frescos.
- Caja del Santa (Rating: C- / D+): Es la situación más crítica reportada. Con el RCG más bajo del sistema (13.06%) y la mora más alta (13.91% en dic-25, trepando a 14.34% en feb-26). Los analistas señalan como riesgo crítico la alta rotación de sus asesores de crédito, lo que debilita la recuperación de préstamos.
Diagnóstico final: ¿Qué miran las calificadoras hoy?
- Para los especialistas, la nota de una Caja hoy no depende de una sola cifra, sino de la combinación de tres factores que el lector debe monitorear:
- Mora Ajustada: No solo cuánto se dejó de pagar hoy, sino cuánto se ha castigado (limpiado de los libros) en los últimos 12 meses.
- Solvencia Real: El RCG es el seguro de vida de los ahorristas. Entidades por debajo del 14% están en una zona de vigilancia estrecha por parte de la SBS.
- Gobernanza: En un año electoral (abril 2026), la independencia del directorio frente a las municipalidades es un activo que las calificadoras premian con mejores notas, como se ha visto en los casos de Huancayo y Cusco.
“El sistema muestra una resiliencia notable, pero la brecha entre las “Cajas líderes” y las “Cajas en reestructuración” se está ampliando. El éxito del cierre de 2026 dependerá de la capacidad de estas instituciones para contener el deterioro de la cartera MYPE ante un entorno político volátil”
BLOQUE II: Empresas de Crédito
- A diferencia de las Cajas Municipales, las empresas de crédito en el Perú presentan un modelo de negocio altamente especializado (automotriz, consumo masivo o microfinanzas específicas). El diagnóstico general indica un sector con solvencia robusta —respaldada en gran medida por sus casas matrices— pero con retos significativos en la calidad de activos debido a la mayor exposición a segmentos minoristas sensibles al ciclo económico.
- Santander Consumer se posiciona como la entidad más sólida del grupo analizado, sustentando su perfil en el respaldo explícito de su matriz, el Banco Santander España, y una estrecha sinergia operativa con el Banco Santander Perú para la gestión de tesorería y liquidez.
- Clasificada con un rating de A- por Moody’s y AAI por Apoyo & Asociados, la institución logró expandir sus colocaciones en un 9.2% al cierre de 2025, consolidando su liderazgo en el financiamiento vehicular.
- Si bien presenta un descalce entre activos y pasivos en tramos menores a un año debido a la naturaleza de su cartera a largo plazo, este riesgo se considera mitigado por sus amplias líneas de crédito corporativas y una gestión de recursos centralizada que le otorga una ventaja competitiva en el costo de fondeo.
- Por su parte, Total Servicios Financieros (TSF) exhibe una fortaleza financiera que las clasificadoras califican como excepcional dentro de su nicho, destacándose por indicadores de rentabilidad que superan el promedio de las microfinancieras.
- Con una clasificación de PEA- por parte de PCR, la entidad mantiene un Ratio de Capital Global del 17.0%, lo que evidencia una solvencia muy superior a los límites regulatorios. Su gestión ha permitido alcanzar un ROAE del 9.7% a diciembre de 2025, reflejando una recuperación constante y una alta certeza en el pago de sus obligaciones de corto plazo, lo que le permite mantener una posición de bajo riesgo relativo en el mercado de capitales.
- En un peldaño distinto se encuentra Vivela, que bajo la clasificación PEB+ de PCR, muestra una situación de solvencia adecuada, pero con una vulnerabilidad moderada ante escenarios económicos adversos.
- Su principal desafío reside en la calidad de activos, dado que su morosidad alcanzó el 12.2% al cierre de 2025, un nivel significativamente más alto que el de sus pares. Esta presión en la cartera se ve acompañada por un ratio de cobertura de provisiones del 72.9%, lo cual exige un monitoreo preventivo constante.
- Aunque su Ratio de Capital Global de 13.3% cumple con los estándares, la tendencia ajustada de sus indicadores sugiere la necesidad de fortalecer los procesos de originación y cobranza para preservar su músculo financiero frente a la volatilidad del segmento MYPE.
“El sector en su conjunto enfrenta un 2026 donde la eficiencia en el costo de fondeo y la capacidad de absorber choques en la cartera de consumo serán los factores determinantes. Mientras entidades como Santander aprovechan su estructura corporativa para mitigar riesgos, las empresas con menor base de depósitos retail deberán centrar sus esfuerzos en mejorar sus niveles de cobertura y capitalización para navegar la incertidumbre del ciclo electoral y la persistente morosidad en el crédito minorista”
Bloque III: Empresas Financieras
- El análisis realizado por las diferentes calificadoras revela que el segmento de las empresas Financieras consolida su estabilidad apoyado en el respaldo de sus matrices y un control riguroso de la calidad de cartera.
- En el caso de Financiera Efectiva, las calificadoras Moody’s y JCR Latino América han ratificado su nota en A- y A respectivamente, manteniendo una perspectiva estable. Este respaldo se explica principalmente por su robusta liquidez, con un ratio en moneda nacional del 62%, muy superior al promedio del sistema. Las calificadoras destacan la sinergia con el Grupo Efe, que le permite captar clientes de manera eficiente a través de sus tiendas, y una generación constante de utilidades que fortalece su capital.
- Por su parte, Santander Financiamientos – SURGIR mantiene su calificación de A- con una perspectiva estable. La seguridad de esta nota reside fundamentalmente en el soporte de su matriz, el Banco Santander de España, que se ha comprometido a mantener niveles de capital elevados. Es notable la reducción de su “mora real” (el porcentaje de préstamos con retraso), que bajó del 20% en 2024 a un 12.5% al cierre de 2025, lo que demuestra un control de riesgos más estricto a pesar de atender a un segmento de emprendedores con menor historial bancario.
- Financiera Proempresa destaca por un cambio positivo en su tendencia, logrando que Moody’s eleve su perspectiva de “negativa” a estable, aunque su nota de solvencia se mantiene en C. Este ajuste es una respuesta directa al aporte de capital de S/ 2.5 millones realizado por sus dueños en julio de 2025 y al retorno a la rentabilidad con una utilidad de S/ 0.9 millones. La entidad ha mejorado la selección de sus clientes en los sectores de micro y pequeña empresa, lo que ha permitido sanear sus cuentas tras dos años de pérdidas.
- Respecto a Financiera Qapaq, la calificación se sitúa en C (según Moody’s y PCR) y C+ (según Apoyo), con una perspectiva estable. La entidad atraviesa un proceso de transformación hacia créditos con garantía de oro (pignoraticios) y consumo, alejándose de los préstamos a microempresas tradicionales. Este giro estratégico le ha permitido mejorar sus márgenes de ganancia y alcanzar un ratio de solvencia del 18.5%, muy por encima de lo exigido por la ley, lo que le otorga un colchón de seguridad importante para el futuro.
- InFinance XP, anteriormente conocida como Financiera Oh!, conserva su nota de A- con perspectiva estable. El soporte del Grupo Intercorp ha sido fundamental, manifestándose en inyecciones de capital que suman S/ 123.2 millones en los últimos años. La entidad ha logrado diversificar su fuente de dinero, creciendo un 23.3% en captación de depósitos de ahorro de personas, lo que le permite depender menos de préstamos bancarios costosos y mejorar su eficiencia operativa.
Mitsui Auto Finance (MAF) también asegura una calificación de A- con perspectiva estable. El análisis de las calificadoras resalta el respaldo incondicional de su accionista japonés, Mitsui & Co., uno de los conglomerados más grandes del mundo. Su especialización en el financiamiento vehicular, donde el 79% de sus préstamos son para la marca Toyota, le otorga una ventaja competitiva única: el vehículo funciona como una garantía sólida y fácil de revender en caso de falta de pago.
Finalmente, Financiera Confianza mantiene su nota de A- con perspectiva estable. La entidad, parte de la Fundación Microfinanzas BBVA, ha logrado una mejora sustancial en la calidad de su cartera de préstamos. Su indicador de “cartera problema” bajó significativamente hasta el 4.95% a diciembre de 2025, después de haber superado el 8% en años anteriores. Esta mejora es el resultado de una estrategia agresiva de limpieza de deudas antiguas y de estándares de préstamo más rigurosos para nuevos clientes.
BLOQUE IV : CAJAS RURALES
- El ecosistema de las Cajas Rurales de Ahorro y Crédito (CRAC) en el Perú muestra un panorama de contrastes al cierre del ejercicio 2025. Mientras algunas entidades consolidan su posición gracias al soporte de grandes grupos financieros, otras atraviesan procesos críticos de reestructuración.
- La Caja Rural Cencosud Scotia ha logrado reafirmar su categoría de riesgo en A- con una perspectiva estable, posicionándose como una de las entidades más sólidas del segmento. Este respaldo se fundamenta principalmente en la solvencia de sus accionistas mayoritarios, el Bank of Nova Scotia y el grupo retail Cencosud, quienes han inyectado capital para compensar resultados negativos de ejercicios previos.
- Un hito relevante para la institución fue su exitosa incursión en el mercado de capitales, lo que técnicamente se conoce como “diversificación de fondeo”; esto significa, en lenguaje sencillo, que la caja ha logrado obtener dinero de inversionistas institucionales y no depende exclusivamente de los ahorros del público para prestar.
- Las calificadoras Moody’s y Apoyo coinciden en que la entidad mantendrá su estabilidad gracias a la implementación de herramientas avanzadas de análisis de riesgo para seleccionar mejor a sus clientes.
- En cuanto a la Caja Los Andes, las calificadoras JCR Latino América y MicroRate han ratificado sus notas en B- y C+, respectivamente, pero con un matiz optimista al asignar una perspectiva entre estable y positiva. El sustento principal de esta calificación es el fortalecimiento patrimonial tras la inscripción oficial de un aumento de capital por más de 38 millones de soles por parte de su accionista principal, Creation Investments.
- Esta “inscripción en registros” es un paso legal crucial que confirma que el dinero ya es propiedad formal de la empresa para responder ante cualquier emergencia. Además, la renovación de su plana gerencial y la mejora en los procesos de admisión de créditos —el filtro que decide a quién se le presta dinero— sugieren que la entidad está en camino a reducir sus niveles de morosidad y converger hacia los promedios del sistema financiero.
- Por su parte, la Caja Prymera mantiene su calificación en la categoría C con una perspectiva estable, apoyada firmemente en el respaldo de la Corporación E.W. del Grupo Wong. La entidad ha reportado un cambio de tendencia favorable al volver a generar utilidades al cierre de 2025, tras superar años de pérdidas acumuladas.
- Su fortaleza reside actualmente en un Ratio de Capital Global del 14.2%, que actúa como un “colchón de seguridad” financiero muy por encima del límite legal, permitiéndole absorber posibles pérdidas sin poner en riesgo los ahorros.
Las calificadoras destacan que, aunque Prymera compite en un nicho muy disputado con entidades más grandes, el compromiso de sus dueños para inyectar capital de manera constante le otorga la sostenibilidad necesaria para mantener sus operaciones en el corto y mediano plazo.
- Respecto a la Caja Incasur, las agencias Moody’s y Apoyo han mantenido su nota en C-, pero con una perspectiva positiva en sus informes más recientes. Este ajuste se debe a una mejora en su eficiencia operativa y al compromiso de sus accionistas, quienes aportaron 2.4 millones de soles durante el último año.
- La estrategia de Incasur se ha especializado en créditos vehiculares, los cuales cuentan con “garantías reales”, un término que significa que la entidad tiene el derecho de recuperar el vehículo si el cliente no paga, lo que reduce significativamente el riesgo de pérdida total.Las perspectivas para esta caja son favorables siempre que mantenga el ritmo de crecimiento en sus colocaciones y siga recibiendo el respaldo patrimonial previsto para el próximo ejercicio.
Finalmente, la situación más crítica se observa en la Caja Rural Del Centro, cuya calificación ha descendido a la categoría D con una perspectiva negativa, según los reportes de PCR y JCR Latino América.
- Luces rojas desde diciembre: cuando los números ya cantaban la crisis de la Caja Rural del Centro
- Cuando en marzo de 2026 JCR Latinoamérica y Pacific Credit Rating (PCR) publicaron sus informes sobre la Caja Rural del Centro, los datos que manejaban ya olían a combustible regado. Ambos reportes, elaborados con los estados financieros no auditados al 31 de diciembre de 2025, reflejaban una entidad en caída libre. La señal más clara: el Ratio de Capital Global (RCG), ese indicador que mide la salud financiera de un banco o caja, se encontraba en 11.1% (a febrero se redujo a 10.80%), apenas un punto por encima del mínimo regulatorio de 10% que exige la SBS. Pero lo que más preocupaba era la tendencia: el patrimonio de la caja se estaba evaporando.
- “La caja rural mantiene una elevada dependencia de aportes de capital para cumplir con los requerimientos regulatorios de solvencia, en un contexto de pérdidas recurrentes y limitada generación interna de capital”, advirtió JCR Latinoamérica en su informe, en el querebajó la perspectiva de la entidad de “Estable” a “Negativa”. Esa advertencia llegó a inicios de marzo. Apenas unos días después, el 15 de marzo, la SBS terminó interviniendo la caja.
El caldo de cultivo: pérdidas que no paraban y créditos que se pudrían
- Los números de cierre de 2025 eran lapidarios. La caja acumulaba cinco años consecutivos de resultados negativos. En 2025 perdió S/5.08 millones, y en los cuatro años anteriores acumulaba pérdidas por más de S/23 millones. Pero el problema no era solo la falta de ganancias; era la calidad de su negocio principal: los préstamos.
- Pacific Credit Rating (PCR) detalló que la cartera de alto riesgo —créditos vencidos o refinanciados— había saltado de 9.4% a 18.2% en solo un año. Dicho en criollo: de cada 100 soles prestados, 18 estaban en problemas serios de cobranza. El indicador de morosidad (cartera atrasada) se disparó al 13.1% —más del doble del promedio del sistema de cajas rurales, que era de 6.2%—, y la cobertura de provisiones (el colchón para absorber pérdidas) cayó del 117% al 98.7%. Es decir, la caja no tenía suficiente respaldo para cubrir sus créditos incobrables.
- La propia SBS, al justificar la intervención, señaló que el patrimonio efectivo de la caja se redujo en 56.26% en los últimos 12 meses, cayendo a apenas S/7.049 millones. Ese dato era el termómetro que ya marcaba fiebre alta desde diciembre.
Promesas incumplidas y dueños que no aparecieron
- El plan de rescate, aprobado por los nuevos accionistas (Grupo Kuria) que entraron en agosto de 2024, contemplaba una inyección de S/10 millones. Pero al cierre de 2025 solo se habían desembolsado S/6 millones, y los S/4 millones restantes quedaron en el aire. “La ejecución aún presenta incertidumbre”, anotó JCR. PCR fue más directo: “Los accionistas se encuentran evaluando el deterioro en el desempeño financiero”.
- La SBS, ya en marzo de 2026, reveló que había formulado reiterados requerimientos de aporte de capital a los dueños, pero estos no fueron atendidos. La entidad había agotado todas las instancias. El 14 de marzo, al constatar que el patrimonio seguía desplomándose, el regulador activó la causal de intervención.
El derrumbe de un modelo
- Lo que ocurrió en la Caja Rural del Centro no fue un accidente, sino el resultado de una gestión crediticia deficiente y un respaldo patrimonial insuficiente, en un contexto donde el sistema de cajas rurales mostraba una recuperación generalizada.
- La SBS dispuso la disolución y el inicio del proceso de liquidación de la caja, activando el Fondo de Seguro de Depósitos para proteger a los ahorristas hasta S/117,200. La historia ya estaba escrita desde diciembre. Solo que entonces, los informes de las calificadoras fueron el parte médico que anunció lo inevitable.