
ENTREVISTA
Artículo publicado en la edición 245 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M245.pdf
- El especialista en diversidad e inclusión social y consultor en comunicación estratégica con IA, analiza con profundidad el impacto real de las billeteras digitales, la interoperabilidad y el ecosistema fintech en la bancarización del Perú. Su diagnóstico es claro: el avance es innegable, pero la inclusión financiera plena todavía está lejos.
Acceso transaccional: Un avance inicial, pero una inclusión incompleta
Hoy, muchos peruanos hacen pagos digitales —Yape, Plin— sin tener una cuenta de ahorros formal en un banco o caja. ¿Esto representa un avance en inclusión o una nueva forma de exclusión?
- El uso de plataformas exclusivamente transaccionales representa un avance inicial fundamental en la inclusión financiera, porque toma en cuenta la diversidad de realidades en el Perú respecto a cómo es el desarrollo económico de la ciudadanía. Pero es todavía una inclusión incompleta que mantiene a los usuarios excluidos de todos los beneficios integrales del sistema formal.
- Las billeteras digitales reducen costos, aumentan la velocidad, la seguridad y la transparencia de las transacciones, y permiten llegar a los sectores más desatendidos de la población; sectores que, por falta de educación financiera, muchas veces no comprenden bien cómo funciona el sistema formal.
- En América Latina, han sido el motor principal del aumento en la tenencia de cuentas, permitiendo que millones de personas sin historial bancario puedan realizar pagos, cobrar salarios y evitar riesgos en el manejo de efectivo. ¿Cuántos somos los que usamos Yape o Plin para el día a día y no tenemos ni cinco soles en el bolsillo? Claramente, esta revolución ha cambiado el rostro de los monederos de peruanas y peruanos”.
- Sin embargo, la inclusión financiera es un concepto multidimensional que va más allá del simple acceso transaccional. Organismos como el Banco Mundial y la OCDE, así como la Política Nacional de Inclusión Financiera del Perú, definen una verdadera inclusión como el acceso y uso a una amplia gama de productos financieros útiles, asequibles y de calidad:transacciones, pagos, ahorro, crédito y seguros. Tener una vía para pagar no garantiza la resiliencia financiera.
- Los datos muestran que el Perú se ubica en un grupo de inclusión financiera ‘baja-media’, cuya debilidad más representativa es la falta de fondos ante emergencias en los sectores más vulnerables. Es por eso que una billetera digital por sí sola no resuelve la incapacidad de ahorrar formalmente para el futuro. Los peruanos que solo la usan para pagar seguirán enfrentando una forma de exclusión financiera que limita sus posibilidades de reducir la pobreza y generar un crecimiento económico sostenido.
“Una billetera digital por sí sola no resuelve la incapacidad de ahorrar formalmente para el futuro. Es un avance inicial, pero una inclusión incompleta” Juan Diego Delgado, especialista en diversidad e inclusión social y consultor en comunicación estratégica con IA
Las barreras más subestimadas:
desconfianza, analfabetismo y dependencia familiar
Más allá de la falta de documentos o ingresos estables, ¿cuáles son las barreras sociales y culturales más subestimadas que impiden que una persona informal dé el salto a un producto financiero formal?
- Dentro de todas las barreras profundamente arraigadas, hay que prestar atención a tres en particular.
- La primera es la desconfianza en el sistema formal. Según el Banco Mundial —The Global Findex Database 2025—, la falta de confianza en las instituciones financieras desincentiva a cerca del 20% de adultos sin cuenta en economías de ingresos bajos y medios, y a aproximadamente un tercio en América Latina y el Caribe. Pesa mucho el miedo a cobros abusivos, comisiones ocultas, falta de transparencia en los contratos o la ausencia de mecanismos efectivos de protección del consumidor.
2.La segunda es el analfabetismo digital, financiero y las barreras del lenguaje. Pareciera un aspecto superado, pero la dificultad para leer o teclear es una enorme barrera que se ha subestimadodesde una mirada de ‘nativo digital’. Todavía no hemos interiorizado que la inclusión financiera tiene también un componente de interculturalidad y generacional.
3.La tercera es la dependencia de la cuenta de un familiar. Culturalmente, muchas personas del sector informal no buscan productos formales porque utilizan la cuenta de un miembro de su familia. Esta dinámica —más frecuente en mujeres— limita drásticamente la privacidad, el empoderamiento y la autonomía financiera, además de impedir construir un historial crediticio propio. A ello se suma la violencia económica o patrimonial: en 2025, del total de casos atendidos por el Programa Nacional Warmi Ñan, el 67.3% tuvo a mujeres como víctimas
- ¿Cuántas plataformas permiten adaptar su interfaz para agrandar textos y teclados? Ya ni preguntemos cuántas funcionan en idiomas regionales más allá del español, el quechua y el aimara. La importancia del enfoque humano Se habla de usar datos de consumo de servicios básicos, pagos digitales o patrones de geolocalización para evaluar el riesgo crediticio de informales. ¿Qué condiciones mínimas debería tener ese modelo para no reproducir sesgos?
- Un modelo justo no debe castigar la ‘invisibilidad digital’. Las brechas aún existen y persisten. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en su reporte global de conectividad de 2025, cerca de una cuarta parte de la población mundial no tiene acceso a internet; el 85% de residentes urbanos usa internet frente a solo el 58% en zonas rurales; y el 68% de adultos sin teléfono móvil en países de bajos ingresos señala que la falta de dinero es su principal razón para no tener uno. ‘Querer’ no necesariamente es ‘poder’.
- La falta de datos de geolocalización o pagos móviles suele reflejar una carencia del entorno, no un riesgo crediticio intrínseco.
- Al mismo tiempo, no se puede estigmatizar el uso del efectivo desde una mirada capitalina. Gran parte de los pagos en economías en desarrollo se siguen realizando en efectivo porque el ecosistema empresarial así lo exige. Muchos pequeños comerciantes necesitan billetes físicos para pagar a sus proveedores el mismo día. Un modelo de riesgo socialmente responsable no debe asumir el efectivo como un indicador de informalidad fraudulenta.
- La inteligencia artificial nos ayuda a entender mejor los datos que guían las decisiones de riesgo crediticio, pero necesitamos mitigar sus sesgos algorítmicos con supervisión humana. Las herramientas actuales todavía no logran un entrenamiento que evite replicar prejuicios contra comunidades vulnerables. Las personas más afectadas por la pobreza o la informalidad a menudo no generan los datos que un modelo de IA captaría. Para eso estamos los profesionales del desarrollo social: para validar la información e incluir la diversidad de los ecosistemas locales.
- “La falta de datos digitales suele reflejar una carencia del entorno, no un riesgo crediticio intrínseco. Un modelo justo no debe castigar la invisibilidad digital” – Juan Diego Delgado, especialista en diversidad e inclusión social y consultor en comunicación estratégica con IA

Gobernanza de IA con enfoque en derechos humanos
- Si fintechs como Revolut o Prex logran prestar de forma masiva y automática a informales, ¿qué mecanismos de protección social deberían acompañar esa IA para evitar que el ‘crédito fácil’ profundice la vulnerabilidad?
- Para evitar que la automatización del crédito incremente la vulnerabilidad de los sectores informales —ya sea por sobreendeudamiento o exclusión—, la adopción de la inteligencia artificial debe ir acompañada de sólidos mecanismos de protección social e institucional. En primer lugar, son indispensables marcos regulatorios robustos de conducta de mercado y protección al consumidor, que establezcan reglas claras sobre la comercialización de productos financieros, la incorporación de clientes y la transparencia de costos, previniendo prácticas abusivas como el crédito predatorio.
- También se requiere una gobernanza de la IA basada en derechos humanos, que asegure la responsabilidad de las empresas frente a posibles sesgos algorítmicos, garantice la rendición de cuentas y ofrezca mecanismos efectivos de reparación ante eventuales daños o discriminación.
- A ello se suman salvaguardias estrictas de ciberseguridad y protección de datos, que reduzcan riesgos como el fraude o el robo de identidad, así como estrategias de alfabetización financiera digital. Estas son fundamentales para que los usuarios comprendan el funcionamiento de las plataformas, tomen decisiones informadas y reduzcan la probabilidad de asumir deudas que no puedan sostener.
El buen posicionamiento de las billeteras digitales
Si hoy diseñáramos desde cero una estrategia para llegar al peruano informal que nunca ha tenido una cuenta, ¿qué actor está mejor posicionado: una fintech global, una caja municipal, ¿una billetera digital o una organización comunitaria?
- El actor mejor posicionado para dar el primer paso es una billetera digital, porque ya está en los celulares de peruanas y peruanos, y eso genera la sensación de mayor control y cercanía. El informe ‘Índice de Inclusión Financiera de Credicorp 2025’ demuestra cómo la billetera digital ha generado un cambio disruptivo en la región, consolidándose como la principal puerta de entrada al ecosistema financiero y creando un nuevo perfil de usuario que se incorpora directamente desde su celular, sin haber pasado por las tradicionales rutas de la bancarización.
- Las cajas municipales son clave en las microfinanzas, pero dependen en gran medida de una red física. El tiempo de traslado —horas en el ámbito rural— y los gastos de transporte dificultan enormemente el acceso. Según Credicorp, el 53% de peruanas y peruanos reporta enfrentar al menos una barrera en el acceso a productos de ahorro y crédito. Una billetera digital elimina la barrera geográfica y la fricción de los trámites, ofreciendo además un uso a costo cero. Claro que todo esto funciona siempre y cuando se cuente con condiciones básicas, como acceso a una buena conectividad.
- La falta de confianza también es un obstáculo crítico: según Global Findex 2025, casi el 20% de la población adulta en el Perú la menciona como barrera para tener una cuenta.Una fintech global, por más avanzada que sea su IA, carece de arraigo local. En contraste, una billetera digital se integra orgánicamente en el día a día de los micronegocios. Además, ver que otros miembros de la comunidad la usan otorga la confianza necesaria para adoptarla.
- No se puede ignorar, sin embargo, el riesgo del sobreendeudamiento. El acceso rápido al crédito digital, potenciado por IA que identifica el comportamiento financiero del usuario y sus necesidades de liquidez casi en el mismo instante en que el deseo aparece, puede ser problemático si no viene acompañado de educación financiera. Por eso, es clave que la propia billetera incluya herramientas formativas dentro de la aplicación. Una estrategia de crédito gradual —con montos pequeños que cubran necesidades inmediatas— es fundamental para que los usuarios construyan historial crediticio de manera progresiva y sostenible.
- “Ver que otros miembros de la comunidad usan la billetera digital otorga la confianza necesaria para adoptarla. Ese arraigo local es lo que ninguna fintech global puede comprar”