
Artículo publicado en la edición 247 de la revista Microfinanzas
https://statuscomunicaciones.pe/microfinanzas/M247.pdf
- En 12 años, el programa ha movilizado US$1,900 millones a través de 1.7 millones de préstamos. El 86% de los beneficiarios vive fuera de Lima y la cartera registra tasas de repago del 98%, superando el promedio del sistema. Rocío Cavazos, vicepresidenta de la organización, explica cómo una necesidad básica se convierte en puerta de entrada a la inclusión financiera —y por qué el Perú lidera ese modelo a escala global.
- Water.org lleva 30 años demostrando que el acceso al agua puede ser también una puerta de entrada al sistema financiero. En el Perú, desde hace 12 años esa apuesta ha movilizado más de US$1,900 millones en microcréditos de agua y saneamiento, convirtiendo al país en un referente mundial de la organización. Rocío Cavazos, vicepresidenta de Impacto Global para África y América Latina, es hoy la cara de esa estrategia. En conversación con Microfinanzas, explica los pilares del modelo, los límites que enfrenta en zonas rurales y amazónicas, y las nuevas apuestas —cadenas de suministro, infraestructura y Open Finance— que marcarán la agenda de los próximos años.
¿Cuál es el alcance real de Water.org en el Perú?
- Si miramos el cuadro completo —incluyendo a las 29 entidades con las que trabajamos, pertenecientes a tres gremios: ASOMIF, FEPCMAC y FENACREP— en doce años hemos beneficiado a 6.4 millones de personas, a través de 1.7 millones de créditos que han movilizado, de manera agregada, US$1,900 millones. Eso es lo que representa nuestro impacto en el Perú hasta la fecha.
¿Qué ha hecho posible ese nivel de escala?
- La clave ha sido trabajar en colaboración con los tres grandes gremios del sector microfinanciero, lo que nos permite aprovechar su red de sucursales y asesores de crédito —que son quienes, en última instancia, materializan los préstamos y llegan a los hogares. Nosotros aportamos asistencia técnica: estudios de mercado, identificación de necesidades, diseño de productos crediticios adecuados, capacitación del personal, pilotos y, una vez validados los modelos, el escalamiento.
¿Cuánto margen de crecimiento queda?
- El potencial se mide por la magnitud de las brechas. En agua segura —es decir, con fuente mejorada, disponible y libre de contaminación— el déficit alcanza al 51% de la población peruana, equivalente a 16.6 millones de personas. En saneamiento, la brecha es del 44%, unas 14.9 millones de personas.
- Podemos reducir esos números profundizando el trabajo con nuestros socios actuales, aumentando las colocaciones, incorporando nuevas entidades financieras y articulando alianzas con otros actores clave del sector.
¿Cómo se explica que el programa WaterCredit con ASOMIF haya llegado a ser finalista en los Premios Verdes, entre los 500 mejores proyectos de Iberoamérica?
- Por el impacto concreto que genera. A mayo de 2026, el proyecto ha beneficiado a más de 3717,000 personas mediante 183,000 créditos y ha movilizado US$252 millones.
- Pero más allá de los volúmenes, lo que distingue al programa es su perfil de clientes: el 49% son mujeres, el 40% son nuevos clientes, el 18% son personas que acceden al sistema financiero formal por primera vez, y el 86% vive fuera de Lima. Eso demuestra que el crédito de agua y saneamiento es también una herramienta de bancarización.
¿Cómo rinde esa cartera?
- Mejor que el promedio del sistema. Las tasas de repago rondan el 98%. Es una cartera de menor riesgo porque las familias valoran profundamente el acceso a este financiamiento: están resolviendo una necesidad básica que les cambia la vida. Ese vínculo emocional con el crédito se traduce en un comportamiento de pago muy responsable.
¿Cuáles son los límites geográficos del modelo?
- Nuestro modelo depende de la presencia de sucursales microfinancieras, que están concentradas principalmente en la costa y la sierra. En la selva esa red es escasa, lo que restringe nuestra cobertura en la Amazonía. A eso se suman desafíos de infraestructura básica y conectividad que requieren soluciones específicas. No es un territorio donde podamos replicar el mismo esquema sin un análisis previo cuidadoso.

¿Cómo podría cambiar el panorama el Open Finance?
- La transformación digital y el Open Finance tienen el potencial de mejorar las condiciones de acceso para los clientes y ampliar la inclusión financiera. El caso de Brasil es ilustrativo: tras la implementación del Open Finance, la proporción de población no bancarizada se redujo en un 52%.
- En el Perú, dentro del proyecto WaterCredit con ASOMIF, estamos coordinando un estudio para identificar casos de uso concretos en microfinanzas y créditos de agua y saneamiento orientados a la base de la pirámide. Es un paso en esa dirección.
¿Y las fintech forman parte de esa visión?
- Aún no trabajamos con ellas de manera directa, pero están en nuestra agenda de mediano y largo plazo. El estudio de Open Finance es, en parte, el camino para llegar ahí, dado el ritmo de digitalización que muestra el sector.
¿Cuáles son las nuevas apuestas de Water.org para los próximos años en el Perú?
- Estamos desarrollando dos líneas complementarias. La primera apunta a las cadenas de suministro:brindar asistencia técnica para diseñar créditos dirigidos a proveedores de soluciones de agua y saneamiento. Tenemos un piloto en marcha con Caja Huancayo que esperamos validar para ofrecerlo a otras entidades en 2027.
- La segunda línea es de infraestructura: buscamos articular actores como el Ministerio de Vivienda, las EPS, el MEF y COFIDE para movilizar inversiones en proyectos de mayor escala que complementen las soluciones domiciliarias.
¿Cuál es el peso de Perú dentro de la red global de Water.org?
- Perú es uno de los países más exitosos de toda nuestra red. El volumen de capital que moviliza aquí es comparable al de países con poblaciones mucho mayores, como India y Bangladesh. En términos de capital movilizado acumulado desde 2014, el Perú representa aproximadamente el 22% del total global. Eso habla de la solidez y madurez del ecosistema de microfinanzas peruano, que es uno de los más desarrollados del mundo.